HOY DIARIO DEL MAGDALENA

Urge sentido de pertenencia para evitar impacto ambiental a la Bahía

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El artista Carlos Vives junto a su esposa Claudia Elena Vásquez estuvieron en el Foro Ambiental y al final suscribieron el Pacto por el Agua. /MONTINER ALVIS.

La decana de la Universidad del Magdalena, Sandra Vilardy, afirmó que la ciudad no puede resolver por sí sola algunos problemas ya que no tiene capacidad y debería constituirse en un reto de país.

Adoptar un mayor compromiso con la problemática ambiental de la ciudad y dejar que aflore el sentido de pertenencia de los samarios para evitar el impacto negativo que contamina la Bahía fue una de las conclusiones del Foro Ambiental que se realizó ayer en el hotel Tamacá de El Rodadero.

El evento académico que fue organizado por la Procuraduría General de la Nación en alianza con HOY DIARIO DEL MAGDALENA fue todo un éxito ya que se concentró en dos problemáticas álgidas de la ciudad como son la contaminación de la Bahía de Santa Marta y el desabastecimiento de agua potable.

El primer tema contó con las intervenciones de personas expertas en la materia como Luisa Espinosa en representación del Invemar, quien socializó ante el auditorio un diagnóstico de la Bahía de Santa Marta y los estudios que revelan una contaminación por aguas residuales que se vierten al mar en tres puntos específicos: Emisario Submarino, Calle 10 y Carrera 1 con Calle 22.

La experta explicó que el Invemar realiza dos monitoreos al año con muestras del agua marina teniendo en cuenta los parámetros físicos químicos, parámetros microbiológicos y además realiza unas mediciones de contaminantes tanto en aguas como en sedimentos. ‘‘Alrededor de la Bahía existe una serie de actividades que están generando una serie de tensores ambientales, por un lado se tienen descargas de aguas residuales sin tratamiento, tenemos la presencia del Emisario Submarino, tenemos una serie de actividades como la hotelería, los puertos del carbón, la industria agropecuaria básicamente de banano y palma que también generan tensores ambientales’’, recalcó.

Espinosa fue categórica al resaltar que por fortuna la Bahía de Santa Marta tiene una capacidad de depuración enorme aunque en ocasiones esa capacidad se desborda y se generan unas condiciones bastantes inadecuadas que han originado mortandades de peces, florecimientos de algas con una coloración rojiza que podrían generar toxinas con riesgo.

 ‘‘Hasta hoy que hemos reportado ocho emergencias de este tipo nunca hemos tenido algún problema de orden médico. Aquí afortunadamente las algas que han florecido no tienen esa condición de ser toxicas pero no por eso vamos a descuidarnos sino que debemos seguir investigando porque a nivel mundial todavía no se sabe que es lo que produce que estas algas en algún momento cuando florecen se vuelvan toxigénicas, estamos siempre en alerta y monitoreando  todo el tiempo’’, indicó.

Seguidamente intervino el moderador del panel doctor Ulilo Acevedo Silva, director de HOY DIARIO DEL MAGDALENA, quien exteriorizó su dolor  ya que los informes de las investigaciones que realiza el Invemar no se dan a conocer de manera oportuna y permanecen engavetados en los escritorios de los burócratas de esa entidad. El moderador le dio la palabra a la experta Sandra Vilardy, docente de la Universidad del Magdalena, formulando la pregunta ¿a dónde han ido a parar sus observaciones sobre la problemática ambiental, a qué autoridad o qué organismo o ente competente las ha recogido para que no tuviésemos en el estado en que hoy se encuentra nuestra Bahía?

A lo que ella respondió sentirse muy honrada por estar en el Foro Ambiental en compañía del Procurador Fernando Carrillo, del alcalde de Santa Marta Rafael Martínez y de otras autoridades comprometidas con el medio ambiente. ‘‘Este escenario es una oportunidad que no podemos desaprovechar. Bien lo decía el Procurador que hemos dejado crecer los problemas y yo quiero reconocer que efectivamente nos han hecho falta datos, los datos han estado y el Invemar los ha construido así como otras entidades. Yo aquí estoy sentada como decana de la Universidad del Magdalena, institución de la cual me siento orgullosa porque hemos intentado contribuir y ha generar información sobre la situación ambiental de Santa Marta y del territorio del Magdalena. Debemos reconocer que todos hemos fallado porque de alguna manera hemos disminuido y minimizado el problema, hemos estado en nuestra posición cada uno desde su zona y nos ha faltado articularnos’’, recalcó Vilardy.

Para responder a la pregunta del moderador, la experta dijo que sus observaciones han llegado a oídos afortunados y a otros no pero que no ha dejado de persistir ni de ser terca como buena banqueña. ‘‘Nosotros seguimos en un ejercicio de comunicación científica diferente y más propositivo. Claro que tenemos problemas en nuestra Bahía y en toda nuestra zona costera del Magdalena, creo que hemos caído en la trampa de la ceguera de la abundancia porque hemos sido tan beneficiados en este territorio con un paisaje maravilloso y con una biodiversidad única que nos acostumbramos a ella y creemos que va a estar para siempre. Y el deterioro aunque ha sido gradual lo vemos pero no lo entendemos porque nos ha faltado esa comprensión más profunda de las cosas. Y nos alarmamos con los ríos de basuras cuando llueve y nos duele, y nos duele y sabemos que en la Bahía han cambiado cosas pero no las vemos pero hay veces que nos acordamos que había pastos marinos, arrecifes de coral y que ya no están, y nos duele cuando en El Rodadero se perdió la arena y todas esas cosas nos duelen porque sabemos que hay una percepción del deterioro pero no tenemos claramente la medida del mismo’’, enfatizó.

Según Vilardy, existen cosas que la ciudad no puede resolver por sí sola ya que no tiene capacidad y se constituye en un reto de país. Dijo que la población humana en Santa Marta se ha triplicado en menos de 20 años generando un gran drama social porque no se ha podido incorporar a la infraestructura urbana a pesar de los esfuerzos desde la Alcaldía pero que es urgente contar con la mano amiga del Gobierno Nacional si se quiere resolver problemas de contaminación, desabastecimiento de agua pero además asumir el reto de adaptarnos al cambio climático que traerá una disminución en un 20% en las precipitaciones, el ascenso del nivel del mar por lo menos en 20 centímetros e incrementos en la temperatura a casi 2 grados centígrados.

En este panel también intervino la investigadora del Cinep, Miriam Awad, quien hizo una bella reflexión al comparar el agua con las mujeres que son seres generadoras de vida y bienestar. También lo hizo Domingo Chinea, presidente de la Sociedad Portuaria de Santa Marta, quien resaltó el compromiso de esa compañía en la adopción de medidas que no afecten el medio ambiente en cumplimiento de las normas que establece la Anla y Corpamag. ‘‘Nosotros somos un puerto que no operamos mercancías de alto riesgo sino de bajo riesgo y cumplimos todas las normas. No vertimos ni las aguas del carbón ni del puerto a la Bahía. Los buques que llegan al puerto son estándar bajo la organización marítima internacional, casi todos provienen desde los Estados Unidos y de la Unión Europea así mismo los cruceros que arriban al muelle tienen prohibido el vertimiento ni de lastres ni de basuras y la autoridad marítima hace control estricto de cada buque al arribo del puerto’’, indicó.

Chinea fue categórico al expresar que la actividad portuaria está altamente regulada y controlada por parte de las autoridades. ‘‘Nosotros no hacemos bombeo de aguas residuales ni aguas servidas ni aguas fecales a la Bahía’’, recalcó.

Por último Juan Carlos Romero, gerente de la Marina Internacional, cerró el panel dando a conocer que esa compañía cuenta con un equipo de profesionales comprometidos con el tema de la sostenibilidad ambiental que deben acatar las recomendaciones de las autoridades locales. Destacó que la Marina se rige bajo estándares mundiales que le han permitido a Santa Marta estar en el mapa náutico facilitando el recibo de yates y embarcaciones gracias a su ubicación estratégica por fuera de la línea de huracanes en el Caribe.

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