Columnistas

Hacia la desinstitucionalización de la justicia

Se está volviendo costumbre en Colombia que el común de la gente, algunos los medios de comunicación y  organizaciones aparentemente sin ánimo de lucro económico o político, juzguen a los personajes del acaecer diario, según sus ideales políticos, intereses económicos o sociales, aun tratando de pasar por encima o acomodando la Constitución y la ley a sus amores o desamores.

No nos cansaremos de expresar que la justificación de los estados es el entregarle a esta figura ficticia, creada por el ser humano, el poder de la coerción y la aplicación de las normas para mantener el orden social, económico y político frente al sentimiento más común en los seres humanos, como lo es el egoísmo.

Igualmente hemos dicho muchas veces, que el sostén de una democracia es la aplicación y el funcionamiento de la justicia, sin ella los principios democráticos serían imposible de aplicarse.

Hoy vemos en nuestro país a personas vinculadas a los medios juzgando y condenando anticipadamente el actuar de particulares y servidores públicos. Asumen el papel de  representantes de la sociedad, sin ninguna legitimidad política, apoderándose de una vocería que nadie les ha concedido.

Por otra parte, está haciendo carrera en Colombia que los malos de ayer, son los buenos de hoy, así tenemos que los honestos y buenos ciudadanos del presente, son los reinsertados, los amnistiados, los perdonados e incluso los que pagaron condenas por crímenes atroces, en fin los que en el pasado se dedicaron a delinquir y conspirar en contra del Estado y de la sociedad en general.

Los grupos minoritarios de la sociedad, le quieren imponer condiciones de vida y costumbres a las mayorías, no se respetan los resultados de las elecciones como voluntad de la sociedad, como lo hizo Santos con el plebiscito sobre el acuerdo de la Habana o como ha pretendido Claudia López y sus partidarios que se tenga el resultado de la consulta anticorrupción como si hubiese triunfado por encima de lo establecido por la ley para tales efectos.

Muchos periodistas pontifican sobre lo que debe ser la conducta de los magistrados, jueces y fiscales sobre algunos temas que golpean nuestra sociedad, sin tener los conocimientos jurídicos para opinar y lo peor, es que la sociedad cae en la trampa de creer que lo que expresan estos periodistas, es la verdad revelada y que los jueces son los equivocados.

No defiendo a los corruptos ni a los bandidos, ni condeno a nadie por sus opiniones, pero como abogado y profesor de derecho, creo en nuestra Constitución, en nuestras leyes y en nuestros jueces, sin caer en el maniqueísmo de calificarlos como buenos a unos y malos a otros, estoy seguro que la gran mayoría de los miembros de la Rama judicial son buenos y que el actuar por fuera de la ley de unos pocos, mancha el buen nombre de nuestra justicia.

Pareciera que nuestra sociedad gozara con los escándalos que a diario se presentan, entre más grandes es la alharaca, más morbo le agregan y más venden los medios. Nos estamos convirtiendo en una sociedad mediática que quiere pasar por encima del Estado de Derecho consagrado en nuestra Constitución y que tanto trabajo, sangre y guerras nos ha costado a los colombianos mantener en el transcurso de nuestra historia.

La justicia es venerable, sin embargo al ser aplicada por seres humanos, es susceptible de equivocaciones, pero eso no autoriza a nadie a asumir su papel de juzgadores y garantes del debido proceso e imparcialidad que la Constitución y la ley, solo le otorga a aquellas persona que han sido investido de la autoridad para juzgar.

*Catedrático universitario