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Gobernar bien, ¿muy difícil?

 

La nueva realidad de las ciudades y municipios en el mundo genera que sus habitantes incrementen sus requerimientos en cuanto acceso a vivienda, trabajo, seguridad, transporte, recreación, servicios básicos, exigir mejor calidad de su entorno urbano y ambiental; lo que obliga reflexionar sobre cómo gobernar hoy, importando elegir como autoridades, personas estructuradas, probadas, honestas, probas, de primera condición, con un equipo de trabajo capaz de responder a los principales problemas que existen en sus territorios, además de la lucha contra la pobreza e inequidad social, corrupción, desempleo, uso automotor a tope, protección y mejora del medio ambiente.

Que desde la prospectiva puedan anticipar los retos futuros que se les presentarán, lo que dable avizorar con la implementación de planes de ordenamiento territorial que identifiquen, organicen y regulen las actividades humanas en sus jurisdicciones, lo que ayudará sin duda a disponer y articular un sistema armónico, funcional y perdurable.

Dichos planes deberán contar en su elaboración con una activa participación de actores políticos, económicos y sociales, cuyos intereses sean convergentes y complementarios con los del gobierno local y compartan una misma visión de futuro municipal, cuyos gobiernos deben incluir en su normativa, prácticas de buen gobierno corporativo que pongan al ciudadano como cliente y no sólo como un simple administrado; a la par que mostrar a sus municipios en las grandes citas internacionales de ciudades y municipios, lo que permitirá a los nuevos gobernantes enterarse de lo que está pasando hoy día en la comunidad de naciones en cuanto hace relación a como se están manejando las mismas, y cuales los aspectos mejores, para una vez estudiados, analizados, sopesados, discutidos y soportados, integrarlos teniendo en cuenta las propias realidades y necesidades de sus municipios.

Impone lo dicho, tener gobiernos que entiendan esta nueva realidad, estructuren y empujen su gestión integral, además de otros ejes vitales, tales como: descentralización, autonomía, gerencia, atención eficaz y efectiva a la población, asumir más competencias y recursos, planificar su entorno, hacerle entender a la burocracia lo costoso que le resulta a los empresarios la demora en los trámites administrativos; así mismo, comprender la necesidad de innovar, convertir lo negativo en herramientas ágiles y facilitadoras para sacar adelante negocios y nuevos emprendimientos. Es ponerse a tono con los avances universales so pena de quedarnos trasegando cual veletas en un limbo intrascendente e inútil que a nada conduce.