Internacional

La retirada de EE. UU. de Siria no es un triunfo

Un convoy del Ejército de Estados Unidos atraviesa una carretera en la frontera entre Siria y Turquía. 

 

El anuncio del 19 de diciembre del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar los soldados estadounidenses de Siria, dejó dudas en la comunidad internacional porque el conflicto no ha terminado. Isis (Estado Islámico) no ha sido totalmente derrotado y fortalece a Rusia, país con gran influencia en la zona que empezó a presionar a los kurdos para que se sometan al gobierno de Siria. Ayer inició oficialmente la salida de las tropas, un hecho, que hasta ahora se desarrolla en paz.

Estados Unidos comenzó su despliegue en Siria en 2014, motivados por la coalición internacional para combatir al grupo yihadista Estado Islámico. Actualmente, Washington cuenta con cerca de 2.000 soldados en el país árabe.

Los estadounidenses combaten junto a las Fuerzas de Siria Democráticas (FSD), una alianza liderada por milicias kurdas, quienes no recibieron con agrado la decisión de Trump, ya que trabajaban en una ofensiva que estaba concentrada en un grupo de poblaciones cerca de la frontera iraquí, que constituye el último reducto del Estado Islámico en ese territorio.

Para Hasan Türk, internacionalista turco y experto en Medio Oriente, la salida de Estados Unidos de Siria significa que Trump cambia su estrategia y se concentra en sus verdaderos rivales: Rusia y China.

“La retirada explica porque le declaró la guerra comercial a China y las sanciones económicas a Rusia, dos países que se fortalecieron mientras Estados Unidos se ocupó de otros conflictos en la región. Mientras eso pasó, Rusia y China crecieron y se convirtieron en actores políticos, económicos y militares muy fuertes”.

¿Cómo queda Siria?

El nuevo panorama lleva a que las milicias kurdas, que dominan el noreste de Siria, temen por quedarse en una situación de indefensión ante las amenazas de Turquía de lanzar una ofensiva para alejarlos de la frontera.

Rusia, principal aliado del gobierno sirio, abogó por el diálogo entre representantes kurdos y las autoridades de Damasco tras la salida de las fuerzas estadounidenses, para que Damasco vuelva a controlar las zonas que están bajo el control de los kurdos, que suponen cerca de un tercio de todo el país.

“Consideramos importante que los territorios que se liberarán queden bajo el control del gobierno de Siria. En vista de ello cobra gran importancia el diálogo entre los kurdos (de Siria) y Damasco”, dijo en rueda de prensa la portavoz del ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova.

Según el experto Türk, “retirarse de Siria le da poder y fuerza a los grupos terroristas. El Estado Islámico va a considerar la salida de las tropas como un triunfo –aunque no es así–, pero van a declarar ante sus militantes que han sacado el ‘gran diablo’ de la región, que lo han vencido definitivamente”.

 

No dicen los plazos

El coronel Sean Ryan, portavoz de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, informó que “por cuestiones de seguridad operativa, evitamos ofrecer fechas, lugares y movimientos específicos de las tropas”.

A este argumento, Türk le agrega que el presidente Trump suele cambiar de opinión con mucha facilidad y que es el Pentágono el que decide las fechas de la salida del país. “El secretario Mike Pompeo dijo en Turquía que los soldados en Siria iban a seguir mientras estén allí los soldados iraníes. Hay una pelea interna en el Pentágono porque saben que la retirada va a afectar la política exterior de Estados Unidos”, dijo el académico.

La salida estadounidense de Siria no es resultado del fin del conflicto, sino a una nueva política exterior que priorizará el presidente Trump.

 

El Colombiano