HOY DIARIO DEL MAGDALENA

Vuelve a golpear El Niño

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Por
ÁLVARO SÁNCHEZ 

La disminución acelerada de las lluvias y el aumento de las temperaturas en forma notoria, nos están mostrando a las claras la maduración de este nuevo fenómeno del niño; éste fenómeno no es ajeno a ninguna de las regiones del país y genera una innumerable cantidad de problemas para la población en general.

El fenómeno es extraño en cuanto hace a la frecuencia, pues cada vez se presenta en ciclos más cortos; en cambio es fácil de entender si se considera que, a pesar de los acuerdos multilaterales en la materia, las emisiones de CO2 durante 2018 aumentaron en cerca de 5,26% con respecto a las de 2017, llegando a límites record en la historia.

Los efectos del fenómeno, que se comenzaron a evidenciar en la costa atlántica, están desbordando los límites previstos y encontramos que las posibilidades de que municipios queden sin agua o inundados han aumentado en forma dramática y que se registran en algunas poblaciones de la costa atlántica temperaturas mínimas de hasta 34 grados con humedades relativas superiores al 70%; esto pudiera generar problemas de salud de unas características incalculables. De manera increíble y atípica el fenómeno ha comenzado a impactar en forma notoria a nuestra amazonia y ha puesto en peligro la estabilidad de algunas zonas selváticas.

En otras regiones los problemas no son menos graves, por ejemplo en la zona andina se ha sentido, desde el mes de noviembre, un aumento en la variación climática; no solo han disminuido las precipitaciones en un porcentaje alto, sino que además han aumentado las temperaturas pico y han descendido las temperaturas mínimas en las madrugadas, esto ha afectado notoriamente la producción de flores y de productos agrícolas.

Se había dicho en días anteriores, por parte del Idean, que este fenómeno del Niño iba a ser de características moderadas en comparación con el vivido entre los años 2015 y 2016; ayer mismo el Ideam corrigió la información y manifestó que el fenómeno tiende a agravarse; esto significa que tendremos que esperar dramáticas disminuciones en los niveles de los ríos y graves desabastecimientos de agua en muchas poblaciones del país, amén de posibles racionamientos de energía dada la dependencia del país de la generación hídrica.

No hemos mencionado los problemas que se presentarán en la fauna y en la producción ganadera, se calcula que de agravarse el fenómeno se podrían perder entre 30.000 y 35.000 cabezas de ganado, esto sin contar con las posibles epidemias y los problemas de salud pública que estas van a generar. La pregunta que surge es ¿Qué estamos haciendo?

Se manifiesta en todos los foros que  las acciones que pudiera realizar Colombia en forma individual no afectarían las consecuencias globales del cambio climático; esto es cierto pero no nos exime de hacer el mejor esfuerzo para aportar este grano de arena a la solución del problema. Hoy por hoy el país sigue teniendo volúmenes importantes de emisiones de gases de efecto invernadero por cuenta de diferentes tipos de falencias en los controles ambientales y por la permisividad de algunas de las autoridades ambientales; el manejo de las basuras es poco menos que desastroso y se mantiene con la disculpa de que no hay otra solución, los controles a los vehículos automotores son esporádicos y no confiables en muchos casos, las autoridades ambientales no mantienen el control debido de las emisiones de la industria y existe una minería ilegal que no tiene ningún control.

Lo más grave del asunto es que no aprendemos de las lecciones y seguimos estando desprotegidos ante los eventos; la energía sigue dependiendo de los embalses, la basura sigue mal manejada y el control no aparece por ninguna parte. ¿Deberemos esperar el siguiente fenómeno del Niño para comenzar a actuar?