HOY DIARIO DEL MAGDALENA

La novela de Moisés Naim

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La novela o mejor la historia novelada de Moisés Naím, Dos espías en Caracas, relata muchos hechos que pueden ser reales y otros pueden hacer parte de la técnica novelística que emplea el autor para describir el contexto social, político y militar de uno de los periodos más agitados de la historia de Venezuela: el ascenso del chavismo al poder.

Resulta curioso que el destacado economista y periodista acuda al género novelesco para relatar muchas de las peripecias del régimen chavista que pudo contarnos por la vía del ensayo dejando un testimonio directo de algunos de los episodios más sonados a los que alude la novela. Quizá por el hecho de recoger datos, de los que no es fuente primaria o de otros que pueden ser ficción o simple interpretación, prefirió acudir al género de la historia novelada.

La novela tiene una impecable factura literaria y contiene referencias que nos parece haber visto en la serie de televisión “El Comandante”. Así, por ejemplo, destaca mucho la enorme influencia que ejerció Fidel Castro sobre la frágil personalidad de Hugo Chávez desde el momento de su juramentación como presidente de Venezuela. La arrolladora personalidad de Castro y su experiencia en el ejercicio del gobierno fue llenando todas las carencias de Chávez con base en supuestos consejos y advertencias. “Por ello te queremos dar toda la ayuda y conocimientos que tenemos del tema para que no te pase a ti”, lo que le ocurrió a Allende- le dijo Castro, según la novela, a un hombre cuya especialidad era citar de memoria frases del libro de los Proverbios de la Biblia, de Bolívar, de Martí y del propio Fidel Castro.

El libro nos revela a un Hugo Chávez que llegó al poder en Venezuela con un sentimiento primario de lucha por los desposeídos y por la marginalidad ydesigualdad de la que había sido víctima, pero que el poder fue transformando hasta tolerar extremos como la corrupción que comenzó a contaminar a su círculo más cercano y, lo que es pesor, a su propio entorno familiar.

“La democracia es una farsa burguesa”, le decía Castro -según la novela- “Un líder verdadero no consulta, ordena”. “A tus enemigos no los vas a poder manejar en democracia. Necesitas neutralizarlos por completo y por todos los medios posibles -Hegemonía total-”.

Luego del fallido golpe militar, de su rescate en la isla La Orchila y su restitución al poder, Chávez regresa transformado y sin mucho respeto por las expresiones democráticas; piensa que el poder debe ser total para ser verdaderamente poder, y por ello comienza a concentrar en sus manos las tres ramas del poder público.

 “En este país el poder depende de cinco cosas: dinero, información, intimidación, concentración y poder de fuego”, narra la novela. Y si esto fue cierto, la hoja de ruta que se trazó la cumplió rigurosamente.

A partir de entonces comienza un acelerado proceso de cubanización en el manejo de la seguridad del Estado, de la seguridad personal de Chávez y de muchos asuntos clave del gobierno venezolano. Era en los que confiaba. Queda por comentar la era Maduro.

*ExDefensor del Pueblo.

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