HOY DIARIO DEL MAGDALENA

No ahondar más en polarizaciones

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La contundencia con la que la Cámara de Representantes votó de manera negativa las objeciones a la Justicia Especial para la Paz (JEP) deja, prácticamente, sin posibilidades que tales reparos puedan ser introducidos a la Ley Estatutaria. Desde luego que todavía falta la votación respectiva en el Senado, donde tampoco se prevé un resultado favorable para el presidente Iván Duque. En ese caso el mandatario tendría que sancionar la ley como está aprobada, sin más vueltas; pero si el Senado le da la razón, podrían complicarse las cosas y hacer que la controversia alrededor de los cambios a la JEP se siga extendiendo, sin mayores frutos y aumentando la confusión.

Es comprensible que el mandatario, cumpliendo sus compromisos de campaña, haya puesto en consideración del Congreso de la República sus reparos a la justicia transicional y específicamente a la Ley Estatutaria, aunque a decir verdad eso también ha impedido que proyectos vitales como el Plan Nacional de Desarrollo no avancen y tengan cada vez más opositores. Lo mejor hubiera sido que su administración no llegara con el espejo retrovisor a tratar de desmontar lo hecho por su antecesor, lo que ha implicado un gran desgaste sin mayor sentido. Ha perdido tiempo valioso para ejecutar su programa de gobierno en temas vitales para el desarrollo de Colombia.

Lo que debería hacerse ahora es no seguir torpedeando el funcionamiento de la JEP y más bien empezarle a exigir resultados, para que con plenas funciones y con certeza jurídica tome decisiones tendientes a juzgar a los principales responsables de delitos cometidos durante el conflicto armado. Tener tal claridad le daría una enorme tranquilidad al país, si se empieza a ver que los exguerrilleros y hasta los mismos militares que han buscado en la JEP la resolución de su situación judicial, van a juicio y entregan sus versiones acerca de lo ocurrido, y así las víctimas también comiencen a ver reflejado en la realidad su pedido de verdad, justicia, reparación y compromiso de no repetición de la barbarie.

Ahora que en el Legislativo le muestran al Gobierno que no será sencillo tramitar sus proyectos, lo mejor sería que el Ejecutivo se concentre en las iniciativas que de verdad interesan a todos los colombianos y que podrían llevar al logro de consensos parlamentarios, y recuperar así su menguada gobernabilidad. Hay muchos asuntos que nos tocan de manera directa materias sociales y económicas que deben tener debates serios en el Legislativo y que hasta elmomento han estado en segundo plano. Igual ocurre con las necesarias reformas al sistema político y a la justicia en las que es fundamental avanzar sin más demoras. La Ley de las TIC y la reforma pensional también necesitan análisis profundos y gran atención de los legisladores.

Para el bien general lo mejor es pasar la página, y en compañía de todos los colombianos, sin ahondar más en polarizaciones, construir el país en paz que todos anhelamos. La invitación es a mirar hacia adelante, a construir sobre lo construido, a asumir el liderazgo que devuelva el optimismo a los colombianos y que nos aleje de discusiones bizantinas sin sentido, que solo convienen a los criminales que buscan sacar provecho del caos y del desorden. Si al presidente Duque le va mal en las encuestas de favorabilidad, seguramente es porque los colombianos todavía no han podido identificar la impronta de su gobierno. Esta es la oportunidad para que comience a ser percibida

*Internacionalista.