HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Universidad

“En el Getsemaní, la soledad no da salidas, la oración sí”

324

“Las palabras que Jesús dirige al Padre durante el momento de su Pasión”, fue el tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General.

“En estos días rezando el Padre Nuestro, podemos pedir una de estas gracias: vivir nuestros días para la gloria de Dios, es decir, con amor; saber confiarnos al Padre en las pruebas; encontrar en el encuentro con el Padre: el perdón y el valor para perdonar.

“Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo”, es una de las principales palabras que expresó Jesús antes de morir en la cruz. La gloria – precisó el Pontífice – significa la revelación de Dios como signo de su presencia salvadora entre los hombres.

En la cruz, Jesús manifiesta su gloria porque es allí donde está realizando de forma definitiva la salvación a los hombres. La verdadera gloria es la del amor. En la Pascua – insistió – comprobamos cómo el Padre glorifica al Hijo, mientras el Hijo glorifica al Padre.

Ninguno se glorifica a sí mismo, sino al otro. Así, el actuar de Dios nos tiene que interpelar, para que no busquemos nuestra propia gloria sino la de Dios y la de los demás”.

“La gloria, indica la revelación de Dios, es el signo distintivo de su presencia salvadora entre los hombres. Jesús es el que definitivamente manifiesta la presencia y la salvación de Dios. Y lo hace en Pascua: clavado en la cruz, es glorificado. Allí Dios revela finalmente su gloria: quita el último velo y nos asombra como nunca antes. Descubrimos que la gloria de Dios es todo amor: amor puro, loco e impensable, más allá de todo límite y medida”.

Del mismo modo, el Papa Francisco alienta a los fieles a que hagamos nuestra la oración de Jesús: Pidámosle al Padre que nos quite el velo de los ojos para que en estos días, mirando al Crucificado, podamos aceptar que Dios es amor.

“¡Cuántas veces lo imaginamos como maestro y no como Padre, cuántas veces pensamos que es un juez severo en vez de un Salvador misericordioso! Pero en Pascua, Dios reduce las distancias, mostrándose en la humildad de un amor que exige nuestro amor. Nosotros, pues, le damos gloria cuando vivimos todo lo que hacemos con amor, cuando hacemos todo de corazón, como si fuera para Él”.

Finalmente, el Papa Francisco manifestó la última oración de Jesús: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Él reza por los que lo están crucificando. Era el momento más agudo de dolor; pero es ahí donde se llega al culmen del amor, en el perdón, que rompe el círculo del mal. Jesús reza por nosotros al Padre, para que nos envuelva con su misericordia, que trasforma y sana el corazón.

“En estos días – concluyó el Papa – rezando el Padre Nuestro, podemos pedir una de estas gracias: vivir nuestros días para la gloria de Dios, es decir, con amor; saber confiarnos al Padre en las pruebas; encontrar en el encuentro con el Padre el perdón y el valor para perdonar. Busquemos el abrazo misericordioso del Padre.

“Pidamos al Señor que la celebración de la Pascua no sea sólo un momento más en nuestra vida, sino que nos impulse a vivir cada día para la gloria de Dios, confiando al Padre las pruebas que nos afligen y encontrando en Él el abrazo misericordioso que nos anima a perdonar a los demás”.

You might also like