HOY DIARIO DEL MAGDALENA

“Una buena foto debe contar sentimientos”: William Klein

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POR:
GONZALO
RESTREPO
SÁNCHEZ

Es noticia reciente en los medios internacionales que al fotógrafo y director cine estadounidense Klein se le hace una muestra retrospectiva de su obra en Madrid (España). William Klein es célebre por sus imágenes de las calles de Nueva York. En ellas muestra la realidad de los obreros, de los viandantes, de sus gentes y sus calles sucias. “Todo ello muy de cerca, rompiendo la barrera de la distancia, inmiscuyéndose en la acción y capturando el gesto”.

Es de recordar que estos atributos no gustaron en su momento a las editoriales de la Quinta Avenida, ya que tenían una idea muy diferente de la ciudad. Así que no tuvo más remedio que esperar hasta 1956 para ver que su libro “Life Is Good & Good for You in New York: Trance Witness Revels”, fuese publicado.

Pero otra de las razones por las que traigo a colación este personaje, es sobre su concepto de la fotografía. El considera que “una buena foto debe contar sentimientos”. Idea que debe ser tenida en cuenta por las nuevas generaciones de estudiantes de fotografías (y no tan estudiantes), que solo viven pendientes de la selfie. Cuántas fotos no hacemos y no quedamos satisfechos. Susan Sontag escribió en su libro “Sobre fotografía” que el fotógrafo es de alguna manera un ladrón de almas.

Ahora, la idea de la fotografía si es testamento de nuestro paso por la vida, “la dimensión emocional podría situarse como mediatización o juego social e interacción, subrayando la importancia del otro, la construcción de relación e identidad con referentes sociales y culturales; son en gran medida “la red sobre la que se conforma la vida social” (Fernández Poncela, 2011).

Sin alejarnos de Klein su pasión por el cine lo llevó a dirigir una veintena de películas (“¿Quién es usted, Polly Maggoo?”), una burla sobre la sociedad del espectáculo y, cerca de 250 anuncios publicitarios. En el campo del documental ha profundizado con una serie de cintas sobre fotógrafos que empezó con una dedicada a sí mismo. En 30 minutos y con voz en off el Klein «va comentando sus hojas de contacto y explica el porqué de una imagen y no otra”. Y es que la vida de un fotógrafo se puede resumir en sus fotos.

Otro consejo que me gustaría compartir —ya que hablamos de cine— es el que me dio en su momento —y en algún festival de cine— el fallecido y oscarizado director de fotografía Néstor Almendros (“La puerta del cielo”). A la pregunta de dar algún consejo para ser un buen director de fotografía me respondió: “observar los cuadros de los grandes pintores con detenimiento”. ¡Sin comentario alguno demás!

De manera que con estos dos consejos, pienso se puede hacer una excelente fotografía, aunque al final importe más el testamento de ese momento. De todas formas, no olvidar que para Agnes Heller en su texto “Teoría de los sentimientos” (1989) cuando se actúa, se percibe y piensa, “hago coherente mi propio mundo y pongo mi sello en todo lo que hago, percibo o pienso. Las emociones se expresan en pensamientos”.

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