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HOY DIARIO DEL MAGDALENA

El azúcar, en medio de un debate no muy dulce

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 “El azúcar es tan adictivo como la marihuana”. Con esta frase en un trino el senador y excandidato presidencial Gustavo Petro volvió a suscitar el debate del consumo de sacarosa a altas cantidades en el país y sus efectos en la salud. Pero, ¿realmente el azúcar es tan adictivo como la droga?

Aunque la discusión ya estaba dada, debido a que en el Congreso se tramita un proyecto de ley que busca poner ‘en cintura’ a las industrias del azúcar adicionado como las bebidas gaseosa, la frase agitó a los profesionales de la salud, quienes rechazaron la afirmación del senador y entraron a aclarar los efectos de cada una.

El profesor de la facultad de medicina de la Universidad Javeriana, Luis Fernando Gómez, argumentó que no se puede reconocer al azúcar como una sustancia tóxica, porque esta se presenta en el cuerpo de forma natural y se produce de forma natural. Resaltó que en grandes cantidades sí afecta a la salud, pero principalmente al cuerpo y no a las neuronas, como los alucinógenos.

“Es una comparación que no tiene ningún rigor científico. Los determinantes del consumo de droga son muy diferentes a los determinantes de los patrones de alimentación. No hay una evidencia robusta que indique que los ciertos componentes que están presentes en los comestibles procesados sean adictivos, pero hay mucho debate académico sobre el tema”, expresó Gómez.

Para el profesional en salud, no se puede negar la relación del consumo excesivo de azúcar con las enfermedades que esto puede conllevar. La lista de los daños causados puede hacerse muy larga: obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, siendo las bebidas endulzadas con azúcar las que tienen mayor evidencia de tener efectos nocivos para la salud (azúcares agregados).

“Los mecanismos fisiológicos por los cuales el consumo ejecutivo de azúcar incrementa el riesgo de padecer sobrepeso, obesidad y diferentes enfermedades crónicas transmisibles están relacionadas con mecanismos endocrinos. De una manera sencilla, se entiende que un gran consumo de azúcares adicionados hacen que los niveles de insulina se incrementa causando enfermedades cardiovasculares”, agregó el especialista.

Si bien son ciertos los efectos nocivos en la salud por parte del azúcar, Gómez aclaró que no llegan al punto de ser comparados con la marihuana, que impacta de forma diferente con carácter neurofisiológico.

“Los adictos a los psicoactivos generan una dependencia psicológica y física. Entonces, es claro que los comestibles con exceso de azúcar de otros componentes críticos como sodio o cómo grasas saturadas son nocivas para la salud, pero compararlas y asumir que son similares a las drogas no tiene ningún sustento”, comentó.

Debido a esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda desde 2015 que los azúcares libres no excedan el 10 % del consumo diario total de energía, tanto en adultos como en los menores de edad. Además, recomienda una mayor reducción de la ingesta de azúcares libres por debajo del 5 % de la ingesta total de energía.  Sin embargo, América Latina dista de esta recomendación.

“América Latina tiene uno de los consumos más elevados de azúcares adicionados en el mundo. Se estima que aproximadamente entre un 18 % a un 20 % de la ingesta calórica diaria en promedio en la región proviene de azúcares adicionados y la recomendación de la OMS es que sea menos del 10 %, definitivamente sí estamos enfrentando un problema de salud pública”, puntualizó.

Dentro de estos azúcares libres se incluyen los añadidos por fabricantes, cocineros o consumidores, y aquellos presentes en la miel, los jarabes y los jugos de frutas, pero no los azúcares de las frutas enteras.

En Colombia, de acuerdo con los datos recolectados entre 2008 y 2010 por la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin), los azúcares añadidos están por encima del porcentaje sugerido, al constituir el 11,6 % del consumo diario total de energía en niños.

¿QUÉ HACER?

Dentro del debate sobre los efectos del azúcar, el doctor Gómez recomendó emprender cuatro políticas básicas, en donde resalta aplicar impuestos a bebidas azucaradas y a productos con altos contenidos azucarados.

“De esta medida es ejemplo México, que puso el impuesto y se disminuyó el consumo de bebidas azucaradas. La segunda recomendación es restringir la publicidad y promoción de comestibles que tengan altos contenidos de componentes críticos como los azúcares adicionados dirigidos a la población infantil”, explicó el especialista.

En tercera medida, Gómez apuntó a que los productos con gran cantidad de azúcar adicionado deberán tener un etiquetado frontal de advertencias, para que, de una manera sencilla, oriente a los consumidores sobre la ingesta. Finalmente, está el promocionar entornos alimentarios saludables, que oferten alimentación fresca.

BOGOTÁ (Colprensa).

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