HOY DIARIO DEL MAGDALENA

Cómo ganar amigos

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Hace unas semanas el presidente de los Estados Unidos anunció la imposición de una escala de tarifas arancelarias a México, que llegaría en octubre hasta 25%, si este país no paraba el flujo de migrantes ilegales. Pocos días después del anuncio, y luego de varias visitas desesperadas por parte altos funcionarios del Gobierno mexicano -quienes prometieron cerrar la llave de la inmigración ilegal centroamericana- Trump se echó para atrás. Lo hizo, no sin antes dejar claro que la medida era temporal y sujeta a que las acciones mexicanas resultaran efectivas.

Y uno que pensaba que el caos gubernamental era un privilegio de las repúblicas bananeras.

El regreso del unilateralismo burdo por parte de los Estado Unidos echa al traste la estrategia multilateral de los últimos 70 años y la reemplaza por la lógica del matón de barrio: duro con los débiles, pero blandengue con los fuertes. Esta es, finalmente, la estrategia de los inseguros, donde los Estados Unidos humilla a sus aliados históricos -como México, Alemania y Japón- pero es temeroso con China y generoso con Rusia.

La utilización de aranceles comerciales para imponer políticas públicas sobre los países amigos es algo inédito. A los amigos no se les obliga: o se les convence, o se les tolera, o se deja de ser amigos.

Colombia tiene que tomar atenta nota de lo que acaba de ocurrir con México. El aumento de los cultivos de coca será, sin duda, el florero de Llorente en esta relación. Que nadie se sorprenda si el próximo tuit de Trump sobre Colombia sea una amenaza: o me reducen los cultivos de coca o empezamos con los aranceles a las flores, el banano y el carbón. Ustedes verán.

Esto va a poner al Gobierno en una encrucijada imposible. Los programas de sustitución y de erradicación manual no funcionan. La incapacidad institucional del Estado colombiano y los incentivos para continuar con los cultivos son demasiado grandes. Sin embargo, la reintroducción de la fumigación aérea con glifosato, que ha demostrado ser efectiva en la contención del problema, enfrenta serios obstáculos jurídicos. No solo por las decisiones constitucionales sino por la creciente evidencia, probada en las cortes de los Estados Unidos, de que el producto puede causar cáncer.

Los gobiernos populistas se caracterizan por plantear soluciones fáciles a problemas difíciles (ante la pobreza: expropiación; ante la desigualdad: cuotas; ante la migración ilegal: un muro; ante la drogadicción: prohibición, etc.). El resultado, por supuesto, es que no hay resultados. Ante el agravamiento de los problemas, el populista no cambia de rumbo o reconoce sus fallas, sino que busca culpables. En la visión binaria del mundo que tiene Trump, el problema de las drogas es de oferta por parte de unos mafiosos latinoamericanos y no de demanda por parte de una sociedad fragmentada y alienada. Cuando la atención del presidente de Estados Unidos se traslade a Colombia, quizá en el marco de la campaña presidencial que empieza, es mejor que nos vayamos teniendo fino.

*Abogado

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