HOY DIARIO DEL MAGDALENA

Las enfermedades cardiovasculares cobran más vidas

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Cada año mueren aproximadamente 18 millones de personas en el mundo por eventos cardiovasculares mayores.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en Colombia y el mundo; se estima que al año mueren aproximadamente 18 millones de personas por eventos vasculares mayores, como la Enfermedad Arterial Coronaria y la Enfermedad Arterial Periférica.

De hecho, en Colombia una gran preocupación consiste en  que, a pesar de la disponibilidad de terapias actualmente aprobadas por la agencia regulatoria (Invima), un 15% de los pacientes mueren como consecuencia de las enfermedades cardiovasculares.

La Enfermedad Arterial Coronaria (EAC) ocurre cuando los vasos sanguíneos que suministran sangre, oxígeno y nutrientes al corazón se inflaman e incrementan los depósitos de colesterol que limitan el flujo sanguíneo, causando síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar y, en últimas, un ataque cardiaco.

Asimismo, la Enfermedad Arterial Periférica (EAP) es un proceso de obstrucción que ocurre en las arterias de las piernas y las arterias que llevan la sangre al cerebro. Cuando se padece esta enfermedad, las piernas generalmente no reciben el flujo sanguíneo suficiente, lo que provoca dolor recurrente al caminar y puede llegar a una consecuencia tan grave como una amputación en una extremidad.

De igual forma, cuando la reducción del flujo sanguíneo se presenta en el cerebro, se puede ocurrir el tan temido accidente cerebrovascular (ACV).

De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en Colombia se presentaron alrededor de 595.289 muertes por enfermedades cardiovasculares entre los años 2005 y 2014.

La estadística advierte, a su vez, que esas muertes equivalen a 7.829.481 de años de vida potencialmente perdidos si se pusiera en consideración el promedio de vida frente a la aparición de un evento fortuito.

Pero los números no se quedan ahí. En un estudio de la Fundación Santa Fe de Bogotá donde se analizaron los costos médicos directos en Colombia registrados entre 2017 y 2018 relacionados con eventos cardiacos agudos mayores y eventos isquémicos severos en extremidades, se encontró que percances como un infarto, podrían costarle al Sistema de Salud entre $6 millones y $12 millones de pesos por paciente.

Por otro lado, entre las distintas investigaciones que se han hecho sobre el tema, un nuevo estudio, calificado como un gran avance en el área de la cardiología, investigó un tratamiento para la reducción de eventos cardiacos mayores y eventos isquémicos severos en pacientes con enfermedad coronaria estable y enfermedad arterial periférica. Este incluyó a 27.395 pacientes, 943 de ellos provenientes de Colombia, y demostró que los accidentes cerebrovasculares podían reducirse en un 42%, al igual que la mortalidad por causa cardiovascular en un 22%, y amputaciones mayores en un 70%: un hecho sin precedentes en comparación con los resultados de diferentes investigaciones con tratamientos actualmente aprobados.

Debido a estos hallazgos, el estudio fue concluido anticipadamente y el tratamiento ha sido aprobado en 63 países hasta el momento. Entre ellos se encuentran Estados Unidos, Brasil, México, Panamá y países de Europa, entre otros. Incluso, un consenso de expertos de la European Society of Cardiology lo han considerado para favorecer a sus pacientes.

Lo cierto es que en Colombia esta terapia todavía no ha sido aprobada por la agencia regulatoria, lo que hace que el país se encuentre rezagado frente a los avances científicos en salud.

El contar con este tratamiento significaría reducir en gran porcentaje el número de consecuencias cardiovasculares que son la principal causa de muerte en el país.

“Si los resultados de esta investigación fueran extrapolados a Colombia, se hubieran podido prevenir alrededor de 64.662 muertes, sin contar el número de infartos y accidentes cerebrovasculares evitables, entre los años 2005 y 2016”, asegura el doctor Julio Zuluaga.

Según el doctor Zuluaga, es importante también llevar una vida sana para prevenir enfermedades cardiovasculares: “Esto implica hacer cambios en el estilo de vida, como una alimentación saludable, dejar de fumar, hacer ejercicio con regularidad, perder el exceso de peso y reducir el estrés. Y, cuando sea necesario, tener en cuenta que existen medicamentos y ciertos procedimientos médicos”.

Entre los diferentes tratamientos se encuentran:

Medicamentos para reducir el colesterol, la presión arterial alta, medicamentos para controlar el azúcar en la sangre, prevenir coágulos de sangre y para aliviar los síntomas.

Sin embargo, hay casos en los que la administración de un medicamento no es suficiente y es necesario llevar a cabo procedimientos para restaurar y mejorar el flujo sanguíneo. En el extenso abanico de posibilidades, estas son algunas alternativas:

Angioplastia: En este procedimiento, se desliza un pequeño tubo hueco (catéter) a través del vaso sanguíneo hasta la arteria afectada. Allí, se infla un pequeño balón en la punta del catéter para reabrir la arteria y aplanar el bloqueo sobre la pared de la arteria, al mismo tiempo que esta se dilata y abre para aumentar el flujo sanguíneo.

Cirugía de bypass: El médico crea un bypass con injerto utilizando un vaso sanguíneo de otra parte del cuerpo, o un vaso hecho con tejido sintético (artificial). Esto permite que la sangre circule, o se desvíe, alrededor de la arteria obstruida o estrechada.

Terapia trombolítica: Si un coágulo sanguíneo bloquea una arteria, el médico puede inyectar un medicamento para disolver el coágulo dentro de la arteria hasta que este se desintegre.

“Si usted tiene sospechas de ser un paciente con enfermedad cardiovascular, tal como enfermedad arterial coronaria o enfermedad arterial periférica y presenta molestias, consulte a su médico inmediatamente, pues existen diferentes alternativas para tratar estas complicaciones. Apoye también su tratamiento con alimentación balanceada y hábitos de vida saludable”, concluyó el doctor Zuluaga.

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