HOY DIARIO DEL MAGDALENA

La historia de un atentado desde el lado de las víctimas

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Este 22 de julio se conmemorarán ocho años del atentando y aún se mantiene viva la memoria de lo ocurrido en Noruega. Por eso, parece que llegó el momento para contar esta historia desde la ficción pero concentrados en las víctimas.

Es lo que presenta ‘Atentado Utoya’, la película que ayer  jueves se estrenó en las salas de cine del país, con la protagonista Kaja, la representación de la fortaleza, resistencia y benevolencia de todos aquellos jóvenes que prevalecieron frente a esta tempestad, resultado del extremismo ideológico. Una valiente joven que se embarca en la búsqueda de su hermana Emilie mientras lucha por sobrevivir a la tragedia.

Narra la devastadora tragedia que vivió Noruega cuando un extremista de derecha bombardeó el distrito gubernamental de Oslo y atacó a más de 500 jóvenes que se encontraban en un campamento de verano en la isla de Utøya. El atentado dejó un total de 77 muertos y más de un centenar de heridos, muchos de ellos adolescentes, convirtiéndose en el peor acto terrorista que conoce la historia de ese país
Cuando se escuchan los disparos en el campamento de verano social-demócrata de Utøya y los campistas se dispersan rápidamente por la isla para salvar sus vidas, el amor que siente Kaja por su hermana Emilie es más fuerte que el miedo a la inminente posibilidad de morir.

‘Atentado Utøya’ transcurre en el mismo lapso de tiempo que duró el atentado: 72 minutos. En ellos, Erik Poppe, su director, retrata la luz en medio de la insondable oscuridad que generó la masacre y crea una película capaz de transportar al público a la isla de Utøya, para que viva en carne propia la sensación de estar en medio del miedo y la lucha por sobrevivir. Su realismo casi documental, fruto de la narración sin cortes, así como su característico estilo visual y su puesta en escena, plantean una mirada neutral, limpia, real, sobria y rigurosa sobre lo que ocurrió, totalmente libre de efectismos y clichés, un logro sorprendente basado en la realidad.

Para el director lo más importante era tener un punto de vista crítico frente a los hechos que sucedieron el 22 de julio, para crear una cinta honesta y respetuosa con las víctimas. Al momento de hacer la película Poppe sabía que debía utilizar la ficción ya que, según él, tiene los elementos que le permite contar una historia que resuene en más personas alrededor del mundo. Es así como hizo un trabajo de investigación exhaustivo: entrevistó a más de 20 jóvenes sobrevivientes del atentado y a sus familias. Antes de iniciar el rodaje Poppe afirmó “Ellos serán mis ayudantes más cercanos para que esto sea lo más real posible”.

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