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HOY DIARIO DEL MAGDALENA

Precisiones

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A propósito de la indagatoria al senador Álvaro Uribe y de la detención de la hija de Aída Merlano -sucesos en los cuales se ha ocupado en estos días la opinión pública-, cabe precisar:

-Reiteremos que en ambos casos, y en sus similares, debe ser observado el principio constitucional de la presunción de inocencia, la cual únicamente puede ser desvirtuada por sentencia judicial en firme y definitiva, como lo señalan el artículo 29 de la Constitución y los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos. Y hemos visto que, en ocasiones, tal principio se olvida, y algunos parten del supuesto erróneo según el cual la sola indagatoria o la privación de la libertad significan una condena.

-En segundo lugar, las marchas, las arengas, las pancartas, los disfraces de monja, las manifestaciones de los partidarios y contradictores de una persona llamada a indagatoria y vinculada a un proceso -aunque pueden tener lugar-  no pueden influir en las providencias o trámites judiciales. Así o deben entender los unos y los otros, tirios y troyanos. Se trata de un proceso penal, no de un proceso político. Tiene sus propias reglas, señaladas en la ley, que deben ser cumplidas, y también se debe partir de la autonomía e imparcialidad de los jueces.

Según la Constitución, la Justicia es independiente. Los jueces y magistrados, en sus providencias, sólo están sometidos a la ley. De modo que no dependen del mayor o menor número de manifestantes en las calles, en pro o en contra de alguien. Los procesos se fallan en Derecho.

-En algunos medios se dijo que el Dr. Uribe debía declarar “bajo la gravedad del juramento”. Eso desinforma. Una indagatoria, por definición, es un medio de defensa en favor de la libertad y el debido proceso. Se denomina también “injurada”, precisamente porque se presta sin juramento, porque el indagado tiene la garantía de no ser obligado a declarar contra sí mismo y no puede, por tanto, estar presionado por el previo juramento de decir la verdad, ni por la eventual responsabilidad penal por perjurio, si no la dijese.

-En el caso de la hija de la ex congresista Aída Merlano, como lo señaló  la juez que ordenó su libertad, la captura fue indebida, desproporcionada e innecesariamente escandalosa, sin motivo para ello; se produjo como espectáculo; con transmisión de los medios; con civiles que la amenazaron con armas de fuego; con gran despliegue. Y se olvidó un principio fundamental: en nuestro sistema de Derecho la regla es la libertad; su privación es  extraordinaria. Y, además no cabía solicitar la medida de aseguramiento dos veces, ante dos jueces diferentes.

*ExMagistrado*Profesor universitario