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HOY DIARIO DEL MAGDALENA

La crisis ecuatoriana

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La abrupta cancelación de una rueda de prensa el lunes en la tarde y el anuncio intempestivo de que la sede de gobierno se trasladaba de Quito a Guayaquil muestra el nivel de tensión al que se ha llegado en Ecuador. La salida del Palacio de Carondelet del presidente, Lenín Moreno, escoltado por sus ministros y por la cúpula militar ocurrió tras seis días de protestas que parecen agravarse con la llegada de miles de indígenas a protagonizar multitudinarias marchas en la capital de ese país.

El origen de todo este problema está en el ajuste económico anunciado por el Ejecutivo, el cual se considera necesario para reencauzar el desarrollo y el crecimiento de la economía, medida que considera el fin de los subsidios a los combustibles, entre otras decisiones que no han caído bien en sectores populares y medios, los cuales se sienten golpeados por alzas en los derivados del petróleo. En términos reales, los ecuatorianos pasaron de pagar 1,85 dólares por galón a 2,39 por la misma cantidad de gasolina; en Colombia hoy pagamos cerca de 2,8 dólares por galón.

Queda así en vilo la recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) que le permitiría a Moreno acceder a créditos por 4.209 millones de dólares para aliviar la economía dolarizada, ilíquida y de alto endeudamiento que hoy tienen los ecuatorianos. Eso es lo que ha desatado los desórdenes en los que la población indígena, con gran fuerza para presionar a los gobiernos, empieza a tener un preocupante protagonismo. Otros presidentes ecuatorianos han caído en revueltas similares.

No obstante, las advertencias de Moreno acerca de la intervención del régimen de Nicolás Maduro en alianza con el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, tienen gran asidero. Con cinismo el dirigente del chavismo Diosdado Cabello se atrevió a decir ayer que sobre lo que ocurre en Ecuador (así como en Argentina y Perú) ha habido “una brisita bolivariana”. También mencionó en este sentido a Brasil, Honduras y Colombia.

Hasta el momento se han tenido en Quito jornadas violentas con bloqueos de carreteras, enfrentamientos entre policías y militares con integrantes de las marchas, además de saqueos y ataques a empresas y negocios. La protestas convocaron a una huelga nacional que podría desembocar en disturbios mayores que podrían elevar el nivel de inestabilidad que se tiene. Se prevé la presencia de unos 20 mil indígenas en las manifestaciones, además de los sectores sindicales que protagonizaron las protestas desde el jueves pasado.

El país se mantiene en estado de excepción, lo que implica sacar militares a las calles, restringir derechos e imponer la censura a los medios, algo que también lesiona la democracia. Ecuador está hoy en el peor de los mundos, sobre todo porque los manifestantes se han ido al extremo de querer tomarse por asalto las sedes de la Asamblea Legislativa y la Contraloría y de ocupar varios pozos petroleros en la Amazonía, lo que hizo que la producción del hidrocarburo descendiera en un 12%. Casi todo el país ha sufrido bloqueos de vías como no se veía desde la década pasada.

En estos momentos se hace urgente la colaboración de las Naciones Unidas para evitar que el conflicto se profundice y termine generando escenarios de los que sea más difícil volver a la calma. Los disturbios de los días recientes tienen prácticamente paralizado el país, lo que sumado al desabastecimiento de combustibles, debido a los bloqueos en 17 de las 24 provincias ecuatorianas, eleva las tensiones. Colombia también se ve afectada en sus exportaciones al vecino país, a razón de unos 2 millones de dólares diarios, por lo que urge superar la actual crisis.

*Internacionalista.