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HOY DIARIO DEL MAGDALENA

Vientos de guerra en Oriente Medio

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La ofensiva turca hacia el norte de Siria y la respuesta desde el régimen de Bachar Al Asad, aliado ahora con los kurdos, encieden nuevos conflictos que podrían tener consecuencias complicadas en Occidente. Los problemas que venían generando tensiones en el último mes afloraron en las horas recientes con enfrentamientos  en los que los civiles vuelven a ponerse como las principales víctimas.

 Las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), al mando de Damasco, después de pactar alianzas con los kurdos de la frontera norte, aseguran que ya no lucharán más en contra del Estado Islámico, y que dejarán en manos del resto del mundo esa tarea, un asunto que despierta múltiples preocupaciones, pues ya sabemos acerca de las inclinaciones yihadistas de hacer daño a Occidente.

 Pese a la presión internacional, que el líder turco Recep Tayyip Erdogan empezó a sentir desde hace varios días, para que no avanzara en su lucha contra los Kurdos en la frontera con Siria, tales acciones sirvieron de poco, y sin importar las consecuencias comenzó desde Ankara una ofensiva que vuelve a poner en vilo al mundo. El líder turco argumenta que su lucha es contra un grupo terrorista (los kurdos son considerados terroristas en Occidente), y que no está dispuesto a ceder frente a ellos, por lo que una posible negociación está descartada.

 De hecho, la eliminación del pueblo kurdo es una obsesión permanente de Erdogan, que viene ejecutando en su país desde hace tiempo y que ahora, sin importar las violaciones al Derecho Internacional, ejecuta por fuera de sus fronteras.

 A esta actitud se suma la amenaza del líder turco de no seguir conteniendo la presión migratoria desde el Medio Oriente y permitir el paso de miles de refugiados árabes hacia Europa. No obstante, desde la comunidad internacional no hay una respuesta más fuerte frente a lo que ocurre en estos días en esta sensible parte del mundo. De hecho, el anuncio de Estados Unidos de retirar sus tropas en la zona, para evitar quedar en medio de las confrontaciones, ha causado preocupaciones, y termina siendo una especie de aval a la invasión turca. Los rusos también se han mostrado afines a las actitudes de Erdogan, por lo que no se espera que surjan desde Moscú mensajes en su contra.

 Los primeros pasos hacia posibles sanciones a Turquía por sus acciones están enfocados a suspender las exportaciones de armas europeas hacia ese país, especialmente aquellas que puedan ser usadas en la actual confrontación con los kurdos, un pueblo que reclama tener presencia ancestral en el norte sirio, por lo que se resiste a ser desplazarlos. Alrededor de las posibles sanciones, ayer, por iniciativa de Suecia, la Unión Europea empezó a debatir un posible embargo de armamento a Turquía, pero la posibilidad de sanciones de mayor calado no está en las agendas. La Liga Árabe también está de acuerdo con deplorar la actitud turca, lo que abre otro frente de confrontación.

Todo este embrollo bélico parece tener reales orígenes en las dificultades internas, económicas y políticas, que viene enfrentando el líder turco, ante las cuales busca una salida desesperada. Su Partido Justicia y Desarollo sufre un fraccionamiento que lo debilita y , como buen populista, apela a la generación de un nuevo conflicto externo para tratar de lograr un oxígeno renovado y un sólido acompañamiento del pueblo, sin pensar en los complicados efectos de iniciar una guerra contra pueblos árabes que podrían responder de una manera que ponga en riesgo la estabilidad de esa zona limítrofe entre Europa y Oriente Medio, con repercusiones seguras para el mundo entero.

*Internacionalista.