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HOY DIARIO DEL MAGDALENA

´Contra las cuerdas´

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Como despidiéndose de la ´tropa´, así se le vio al exministro Guillermo Botero el último día que estuvo en el Congreso. Su suerte ya estaba sentenciada.

La que pasó es sin lugar a dudas la semana más difícil que ha pasado el presidente Duque en lo que lleva de su mandato.

El debate de moción de censura que terminó provocando la renuncia del ministro de Defensa, Guillermo Botero, no se limitó a  la salida del funcionario, sino que produjo un gran desgaste en el llamado ‘capital político’ del primer mandatario. Como dicen en el argot popular : ´le midieron el aceite´.  No solo porque quedó claro que el Congreso tenía los votos suficientes para aprobar la salida del Ministro (lo que lo hubiera convertido en el primer funcionario objeto de la figura desde que fue creada en la Constitución de 1991), sino porque la muerte de 8 menores de edad en un bombardeo en Caquetá (hecho que solo se vino a conocer en el debate de esta semana) provocó una gran indignación en un amplio sector de la opinión pública. ¿Se bombardeó sabiendo que había menores de edad en el campamento? ¿Por qué no se informó nunca al país que esto había ocurrido?, son algunas de las preguntas que muchas personas se continúan haciendo.

El infortunado incidente en que el presidente le respondió a un periodista de El Heraldo: “¿De qué me hablas, viejo?”, cuando le preguntó sobre al bombardeo, le echó más ‘sal a la herida’. Pese a las explicaciones que dio el Gobierno, el video con su respuesta, que se hizo viral, ayudó a reforzar la sensación de indolencia que dejó en algunos el silencio del primer mandatario en relación frente al episodio, respecto del cual 24 horas después del debate seguía sin pronunciarse.

¿Qué debe hacer el presidente Duque frente a lo ocurrido esta semana, que fue un claro revés para su gobierno? Analistas coinciden en que el mandatario debe abrir el diálogo con diferentes sectores y recuperar la gobernabilidad, pues, de no hacerlo, los problemas que viene sufriendo por su baja favorabilidad en la opinión pública y su falta de ascendencia en el Congreso podrían agravarse.

Jorge Iván Cuervo, analista político, explica que el presidente Duque ha confundido la llamada ‘mermelada’ con la representación política, que es lo que desde hace tiempo vienen pidiendo los partidos. Al no hacer diferenciación de estos dos conceptos, el mandatario, ha dejado por fuera la participación de las distintas fuerzas, que son necesarias para que tenga gobernabilidad frente al Congreso.

Cuervo asegura que Duque tiene la oportunidad de aprovechar la salida de Botero para desmarcarse del Centro Democrático, que no tiene las mayorías necesarias en el Congreso como para poner en marcha los proyectos del Gobierno, y acercarse más a las demás fuerzas políticas.

Dice que si en el Ministerio de Defensa, Duque nombrara a una figura mucho más representativa en términos políticos, como sería el caso de Juan Carlos Pinzón, que viene del santismo y además fue fórmula vicepresidencial en la candidatura de Germán Vargas Lleras, podría tener mucho más margen de maniobra.

De paso, asegura el experto, algunos representantes de los conservadores, de Cambio Radical y de la U podrían llegar a otras carteras.

El tema, sin embargo, no se limita al cambio de ministros.

El senador de La U, Roy Barreras, citante de la moción de censura y a quien se podría calificar como el ganador de este episodio, manifestó después de la salida del ministro Botero, que el presidente Iván Duque debería buscar un acuerdo nacional con todos los partidos con el fin de evitar que se siga presentando un deterioro de la gobernabilidad.

Tres puntos mencionó Barreras que deberían hacer parte de ese acuerdo: (1) “El respeto a la paz firmada que implica la garantía de la vida, los derechos y las libertades de todos los colombianos”, (2) “La recuperación de la seguridad nacional y de la legitimidad y credibilidad de nuestras fuerzas militares” y (3) “Una agenda económica que logre frenar el desempleo que sigue creciendo, que alivie las cargas de la clase media y que reactive la economía”.

Hasta el momento, sin embargo, no parece que ese acuerdo esté cerca de darse, aunque el presidente sí ha dado muestras de querer superar la polarización que ha producido el debate sobre la paz, que fue un tema crucial en las elecciones presidenciales de 2018.

 “Seguimos sin saber cuál es la agenda de gobierno, cuál es el gran tema, el gran propósito. Eso le está pasando factura. Si el Gobierno se enfoca en un tema de manera mucho más consistente,  eso le podría dar margen porque el peor escenario es que siga perdiendo  gobernabilidad y la situación se le puede salir de las manos en varios frentes”, comenta el politólogo Iván Garzón, quien cree igualmente que un cambio de gabinete podría darle a Duque ese aire que requiere para impulsar una nueva agenda.

Agenda para la cual el gobierno va a tener que trabajar en una nueva relación con el Congreso, pues el argumento de que todo se debe a que no les da mermelada a los congresistas ya está bastante desgastado.

 “Muchos congresistas se quejan es del trato que reciben. No discuten los proyectos de Ley con las bancadas. El Centro Democrático es minoría en el Congreso y por eso Duque necesita los votos de otras bancadas, pero el Gobierno se cierra a la banda”, agrega el analista Cuervo.

Y a la par con su relación con el Congreso, Duque debe trabajar en recuperar su legitimidad frente a la opinión pública.

Esta semana se conoció la última encuesta Gallup que le dio el grado más bajo de aprobación en su mandato. Apenas un 26 por ciento de imagen favorable, uno de los índices más bajos entre los presidentes de este siglo.

Más grave es esto aún si se tiene en cuenta el contexto de la región, con las enormes movilizaciones que se han vivido en Chile y Ecuador, que algunos sectores de oposición quieren emular en Colombia con el paro que está convocado para el 21 de noviembre.

 “Habrá que ver si la magnitud de la marcha que se preparan para el 21 de noviembre por parte de varios sectores, es mayor a la que ha venido se ha venido presentando en los últimos años, pero en el ambiente en el que estamos es muy probable que esto pase”, sostiene Garzón.

No es un panorama favorable para el presidente Duque ni para su Gobierno, que probablemente debería aplicar lo que se afirma sobre las crisis, que el primer paso para superarlas es reconocer que existen.

LOS QUE SUENAN

Ante la vacancia en el Ministerio de la Defensa por la renuncia de Guillermo Botero, en el sonajero para reemplazarlo suenan, por ahora, exministros, empresarios, funcionarios públicos y connotados abogados.

También sería claro que el jefe del Estado desea seguir por el camino de los ministros civiles en el Ministerio de la Defensa, contrario a lo que algunos sectores extremos le sugieren que sea un alto oficial.

A Duque le gustaría que su nuevo ministro siga en la línea de un empresario o un representante gremial, de ahí que volvió a sonar el nombre de Jorge Enrique Bedoya, actual presidente de la Sociedad Colombiana de Agricultores, SAC y quien además ya había sido viceministro de esa cartera entre 2011 y 2015, pero en el gobierno de Juan Manuel Santos, por lo que en algunos sectores del uribismo su nombre tendría algo de resistencia.

Y si es por candidatos del llamado uribismo puro está el del connotado abogado Rafael Nieto Loaiza, exprecandidato presidencial del Centro Democrático quien perdió precisamente con Duque.

Un empresario, exministro y representante de uno de los llamados tanques de pensamiento ProBogotá, es Luis Guillermo Plata, quien fue ya ministro, pero de Comercio Exterior en el gobierno de Álvaro Uribe.

De funcionarios actuales se metió al sonajero ministerial el nombre de Rafael Guarín, quien además de ser consejero presidencial, es un hombre que es cercano al expresidente Uribe, como también es de la confianza de Duque, también ha sido viceministro de la Defensa.

Un funcionario público que salió del sonajero es el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien había sonado de manera insistente, pero por ahora al parecer se dedicaría al estudio desde enero cuando ya sea exalcalde.

Pero el que sí entró es el actual consejero de seguridad de Cali, Andrés Villamizar, quien fue uno de los directores de la Unidad Nacional de Protección en el gobierno de Juan Manuel Santos.

Más nombres que se han mencionado son el exministro y exembajador Juan Carlos Pinzòn, el exvicepresidente Germán Vargas Lleras y hasta el exfiscal Néstor Humberto Martínez, de este trío serían muy pocas las posibilidades que el jefe del Estado encuentre a su nuevo ministro de la Defensa.