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HOY DIARIO DEL MAGDALENA

Detrás del engaño de la paz

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Reza un sabio adagio popular que lo que empieza mal, termina igual o peor. Siempre hemos acudido a esa frase acuñada por la sabiduría del intelecto humano para expresar nuestra opinión frente a hechos y acontecimientos que pudieron ser mejor si sus protagonistas hubieran escuchado la opinión de la sociedad, de los comentaristas del acontecer diario e inclusive de los estamentos más representativos de la institucionalidad.

La absurda consideración en que nos metió este Gobierno que quienes hacíamos observaciones al proceso llevado a cabo con las Farc en La Habana éramos enemigos de la paz, está arrojando sus consecuencias, y muy grave por cierto.

Todos creíamos que los acuerdos de Cuba los iba a hacer trizas un eventual gobierno ungido con buena parte de las tesis del uribismo. Pero oh sorpresa, lo están haciendo trizas las propias Farc convertidas hoy en partido político, insistiendo en lo que siempre han tenido como concepción: desconocer las instituciones del Estado y la subordinación, como cualquier ciudadano colombiano al imperio de la Ley.

Y el Estado y la sociedad cayeron en la trampa de que quienes permanecieron en la ilegalidad, en el terrorismo, el crimen y la guerra, pensando en que iban a cambiar y sufrir la transformación del tránsito hacia la civilidad. Pero nada, siguen en las mismas, creyéndose que son un Estado dentro del legítimo Estado.

Desde ahora toda persona que se encuentre sindicada o condenada en las cárceles del país les asiste el derecho de declararse en huelga de hambre por considerar –así la justicia le demuestre con pruebas contundentes que ha delinquido—y de pedir su traslado a un centro asistencial, tal como ha ocurrido con alias ´Trichi´, el mismo personaje que aparece en el narcovideo negociando 10 toneladas de cocaína con agentes encubiertos de la DEA de los Estados Unidos. Entonces deberemos prepararnos para ver a los hospitales repletos de reclusos 

Ahora, alias la JEP – otra cuya conducta dudosa está quedando al desnudo– debe estudiar su caso y sobre todo aclarar si los hechos fueron cometidos después de la firma del acuerdo, lo que lo excluiría de la Justicia transicional negociada y acordada por las partes. Alias ´Trichi´ tendrá todas las garantías del caso para defenderse y rebatir las pruebas en su contra, sabiendo también que si no logra demostrar su inocencia tendrá que enfrentar las consecuencias.

Por ello, la actitud del señor Seusis Pausivas Hernández Solarte, conocido en el mundo delincuencial como ´Jesús Santrich´ y en su más reciente metamorfosis como alias ´Trichi´, de declararse en desobediencia frente a las instituciones del Estado (la justicia) y empiece una huelga de hambre que amenaza su existencia, corresponde exactamente a lo que siempre han pregonado él y toda su camarilla, que el Estado son ellos y nadie más. Eso es desconocer lo que él pactó y pone en tela de juicio lo que aceptó como miembro de las Farc. Y es destruir la respetabilidad de una negociación a la que se invitó como convidada de piedra a una comunidad internacional que se comió el cuento promovido de arrepentimiento por parte de quienes durante algo más de medio siglo solo causaron dolor y horror al pueblo colombiano

Pero más grave aún es que uno de los principales negociadores de la guerrilla, alias ‘Iván Márquez’, dé a entender con sus actos que está dispuesto a desconocer el acuerdo y respaldar a su compañero, sin esperar la actuación de la JEP. Y que si bien puede andar en libertad por toda Colombia, se reúna en la zona de reincorporación de Miravalle, Caquetá, con alias El Paisa, quien amenaza con abandonar sus compromisos para responder por los innumerables crímenes de los cuales se le acusa, argumentando solidaridades con ‘Trichi´. Y claro desde luego, la actitud de huida de Márquez solo tiene una explicación: la certeza de que van por él. Y de eso que no le quepa la menor duda. No en vano su sobrino, el mismo que incorporó a la estructura criminal y mafiosa que siguió delinquiendo, empezó por contarle todo a la justicia norteamericana, confesiones en las que no ha dejado títere con cabeza. Esa confesión del sobrino de alias ´Iván Márquez´ es la piedra angular de toda la patraña que montaron las Farc en complicidad con el Gobierno alrededor del supuesto Acuerdo de Paz. Y aquí hay que hacer una precisión oportuna. Creemos en realidad que no todos los jefes o líderes de la antigua guerrilla piensa como el ala mafiosa que lideran ´Trichi´ y sus socios. Vaya paradoja, más confianza generan hoy ´Timochenko´ ´Pastor Alape´ o Pablo Catatumbo´ que han tomado distancia del sector narco que busca imponerse dentro de la nueva organización política en la que desembocaron las Farc.

Nunca nos llegábamos a imaginar en estar de acuerdo y compartir la más reciente declaración del jefe máximo de la exguerrilla, Rodrigo Londoño. ‘Timochenko’, quien ha reclamado de manera categórica y sin equívoco alguno que los acuerdos están por encima de las personas y que todos los integrantes del partido de la Farc deben honrar su compromiso de acatar la ley y no volver a delinquir. De eso se trata un acuerdo de paz y hacer honor a la palabra empeñada. No hay de otra. O tal vez sí, que sigan en el negocio al que se dedicaron toda su vida, el narcotráfico, el secuestro, la extorsión y el crimen. Claro está, con la diferencia de que el Estado arreciará todo el imperio de la Ley.

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