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Al final sí importa quién tiene razón

Por Rudolf Hommes

El New York Times de este domingo publica un comentario sobre el libro de Gordon M. Goldstein que describe los esfuerzos de Mc George Bundy para comprender, en los años después de haber renunciado a su posición en la Casa Blanca, los errores que había hecho como asesor de seguridad nacional de Kennedy y de Johnson. Fue uno de los arquitectos principales de la intervención militar de los Estados Unidos en Vietnam y uno de los funcionarios civiles e intelectuales norteamericanos que más tuvo que ver en la concepción y desarrollo de esa guerra (McGeorge Bundy and the Path to War in Vietnam).

En el New Yorker de esta semana aparece una cronología de la carrera de Ben Bernanke desde su inicio, su paso por Princeton, su ingreso al banco de la Reserva Federal y el continuo ascenso que tuvo hasta llegar a su actual posición, como Presidente de ese banco.

Ambos casos ilustran como "la persona más inteligente que estaba en el recinto" pudo haber dado tan pobre asesoría a su jefe, el presidente de la nación. Dos hombres de indisputables credenciales que jugaron un papel clave en decisiones que a la postre trajeron consigo consecuencias calamitosas. A Bundy lo cegó su confianza inmutable en la utilización del poder militar, en preferencia a soluciones diplomáticas. Era el halcón quintaesenciar, formado en Groton, Yale y Harvard para serlo. Al final de su vida dejó una nota manuscrita, sobre documentos que él mismo había elaborado 30 años antes, que decía que "las palomas tenían razón", admitiendo que su país no debió haber intervenido en Vietnam.

Bernanke parece ser más modesto, pero su confianza en sí mismo también es muy alta. Les proporcionaba a sus superiores, primero Alan Greenspan y luego Bush, respaldo técnico y académico para sus políticas y para sus creencias. El aporte más importante de Bernanke en esas épocas pudo haber sido suministrarles justificación técnica para no desactivar a tiempo las burbujas, financiera y de finca raíz, que reventaron este año.

Bernanke opinaba que reparar el daño y arreglar el desorden que sobrevendría iba a ser un menor problema que intervenir, o que no iba a ser problema. Dos o tres billones de dólares más tarde, es claro que no tenía razón. Ha tenido que responder por ello y carga consigo una frase que Lincoln reservaba para responder a sus críticos: "Si yo fuera a leer, mucho más a responder, todos los ataques que me hacen, esta tienda estaría cerrada para cualquier otro negocio. Estoy haciéndolo como mejor sé hacerlo -lo mejor que puedo; y me propongo hacerlo hasta el fin" Si el final me da la razón, lo que se dice contra mí no va a tener importancia. Si no me la da, [tampoco]… va a hacer la diferencia"

La mayoría de los que han estado en posiciones de responsabilidad han sabido que la probabilidad de equivocarse es muy alta, y que hay que encontrar un equilibrio entre la necesidad de defender vigorosamente y con honestidad las decisiones, y la de dejar un espacio para corregirlas o aún para reversarlas. En eso consiste la ciencia de lo que López Michelsen llamaba el "chamboneo", que parte de entender que se está chamboneando. Ello permite corregir rumbo a tiempo, y hasta dar virajes de 180 grados. Pero hay iluminados que el único viraje que están dispuestos a dar es de 360 grados. Ellos, que con frecuencia son líderes carismáticos, entierran a sus países con ellos o a sus organizaciones por no haberlos seguido como ellos querían, causando costosas tragedias políticas, humanas y económicas..

 

Los hijos del Ejecutivo

Por Alfonso Gómez Méndez*

No es la primera vez que en la historia de Colombia se plantea el  escabroso tema de los hijos de un presidente que por diversas razones realizan actividades comerciales o profesionales mientras su progenitor se encuentra en la jefatura del Estado. En no pocas ocasiones se han cometido injusticias, o la oposición la ha emprendido de manera despiadada contra un presidente por las incompatibilidades  supuestas o reales de sus descendientes.

Al comienzo del siglo XX, don José Manuel Marroquín, se hizo célebre por la perdida de Panamá y por las no muy claras actuaciones de su hijo  Lorenzo. De ahí viene la famosa frase del "hijo del ejecutivo". La perversa pluma de  Vargas Vila, refiriéndose a Marroquín, decía que en la vida había hecho dos cosas, escribir un libro que casi no se vendía, y engendrar un hijo que se vendía mucho.

López Pumarejo el único que fue reelegido mediando un periodo y sin tener que cambiar la Constitución en su propio beneficio, tuvo serias dificultades que lo llevaron a renunciar un año antes de cumplir su mandato. La oposición conservadora fue implacable e hizo de la calumnia, el arma principal de oposición. Esa misma oposición se ensañó contra el mandatario por actividades profesionales legítimas de su hijo Alfonso. Judicial e históricamente se demostró que el jefe del Estado en nada había favorecido los  negocios de su hijo. Sin embargo esos debates contribuyeron a la división y caída del liberalismo  el 5 de mayo de 1946.

Tal vez por esos antecedentes los presidentes del Frente Nacional trataron de mantener a sus hijos mayores fuera del país o al margen de actividades económicas. Los hijos de Alberto Lleras Camargo, nada tuvieron que ver con la gestión de negocios públicos. Como es sabido, Alberto su hijo mayor se dedicó a actividades culturales. Guillermo León Valencia  envió a sus hijos al exterior. Los párvulos de Carlos Lleras prácticamente vivieron en el exterior como funcionarios de la flota mercante o de la Federación de Cafeteros.

Los Hijos de Misael Pastrana eran apenas unos adolescentes cuando su padre ejerció el mando. Juan Carlos tuvo un problema menor por haber dado muerte al hijo de un panadero en un accidente de tránsito.

Andrés, apenas estudiante se dedicó a las caminatas que tantos réditos le darían después en su carrera pública.

López Michelsen, al igual que su padre volvió a ser atacado por la oposición ospinista que encontró el pretexto en actividades económicas legales de su hijo Juan Manuel.

El Congreso, los jueces, y la historia  absolvieron al hijo del Presidente, pero los dolores de cabeza se mantuvieron para su ilustre padre.

El Presidente Turbay, igualmente envió a su hijo mayor, el actual contralor, a trabajar a un banco en el exterior.

El hijo de Belisario, se quedó en el país pero haciéndole oposición a su padre como militante del Moir.

Cesar Gaviria, Ernesto Samper y Andrés Pastrana, no tuvieron durante  el periodo presidencial, hijos adultos que pudieran desplegar actividades comerciales.

La discusión actual sobre las actividades comerciales de los hijos del Presidente Uribe revive esta histórica discusión. Es un hecho que estos jóvenes tienen mentalidad y capacidades como empresarios. Nadie puede involucrarlos en actividades ilícitas.

Tampoco puede afirmarse seriamente que su padre haya influido  para que obtengan negocios o ventajas económicas. Sin embargo, dados los antecedentes históricos, el carácter acentuadamente presidencialista de nuestro régimen, y la "lambonería" frente a los jefes de Estado, bien valdría la pena que por un tiempo pensaran en mejorar su formación  académica en el exterior.

Jurista y Político *

 

Mensajes y sociedad
Suicidios cibernéticos

Por RICARDO TROTTI

Las nuevas tecnologías de la comunicación han traído grandes avances y enormes desafíos. La globalización achicó el mundo, pero agigantó sus problemas. El internet se convirtió en la mayor herramienta informativa, aunque popularizó el suicidio.

Sólo basta con introducir en Wikipedia esa palabra, y emerge información detallada sobre métodos a utilizar, rapidez y certeza, aspectos que le hubieran ahorrado tanta desdicha a Romeo y Julieta, a Marilyn Monroe, o a quienes en Guayana se inmolaron en 1978 junto a Jim Jones, de la secta Templo del Pueblo.

Para los especialistas, el grado de publicidad dado al suicidio está relacionado al número de casos posteriores. La masificación de la información ha sido, tal vez, lo que incrementó su cantidad. Según la Organización Mundial de la Salud, el suicidio creció un 60% a nivel mundial en los últimos 45 años, registrándose un millón en el 2000.

Para los medios de comunicación tradicionales, la relación suicidio-juventud-imitación es el dilema a la hora de publicar o no hacerlo. Muchos códigos de ética periodística advierten sobre el tema. El periódico español El País resuelve así la disyuntiva: "… la psicología ha comprobado que estas noticias abocan a quitarse la vida a personas que… sienten en ese momento un estímulo de imitación… Deberán publicarse solamente cuando se trate de personas de relevancia o supongan un hecho de interés general".

Existen medidas, por lo general, para trabar a los medios tradicionales. En Argentina, la semana pasada, ante una orden judicial promovida por el organismo que regula la radiodifusión, el canal Crónica TV tuvo que dejar de mostrar las imágenes de la muerte del ex comisario, Mario Ferreyra, quien se disparó en la sien antes de ser detenido, acusado de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar. Se habla ahora de promover legislación para prohibir la divulgación de ese tipo de actos y proteger así a la infancia y juventud.

Sin embargo, detener la propagación del suicidio en internet es más engorroso. A principios de año, tras una ola de pactos entre adolescentes japoneses que han creado "clubes de suicidas en internet" vulgarizando esta práctica, la policía informó que de cada sitio que logran cerrar, se abren más de cien que promueven las formas de quitarse la vida, resultándoles casi imposible detener el elogio, la imitación y la apología.

En Japón, si bien la inmolación estuvo tradicionalmente atada a la pérdida del honor y a las personas mayores, el fenómeno ha emigrado hacia los más jóvenes. Como en el resto del mundo, es ahora una de las tres causas mayores de muerte entre personas de 15 y 44 años, provocado por desórdenes mentales y adicción a sustancias tóxicas en un 90%.

El internet, como herramienta de publicación propia, no es el culpable de los suicidios, pero los ha potenciado. Muchos emulan, imitan, buscan su popularidad o se dan fuerzas para cometer aquellos actos que no harían en el anonimato o en la individualidad.

Hace una semana, en Pembroke Pines, a kilómetros de Miami, Abraham Biggs, un joven de 19 años, se quitó la vida promoviendo el acto en su blog que conectó al sitio "en vivo" Justin.TV. Algunos cibernautas intentaron frenarlo, pero otros lo animaron.  Su video fue colgado también en YouTube.com y LiveVideo.com. En Finlandia, dos meses antes, Matti Saari, de 22 años, se mató después de asesinar a 10 estudiantes de su escuela, tras mostrarse en YouTube e imitar a otro compatriota que cometió el mismo crimen en 2007. Ambos estaban fascinados por el tiroteo en 1999 de la escuela Columbine, en Colorado.

Un estudio de las universidades británicas Bristol, Oxford y Manchester en abril pasado descubrió, a través de los buscadores Google, Yahoo, MSN y Ask.com, que existen más sitios que animan a quitarse la vida que a ofrecer ayuda y apoyo; mientras que de un total de 420, los tres más populares eran pro suicidio.

Los expertos propician ahora que los buscadores filtren mejor la información, para que los resultados de búsqueda arrojen páginas de prevención. Creen que puede ser una medida eficiente, aunque saben que es insuficiente, si no hay una estrategia global para combatir este nuevo fenómeno de los "suicidios cibernéticos": su propagación. 

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