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Para leer en serio
‘¡Bendita La Mae…!’

Por Francisco Riascos

Como los hijos son el futuro de sus padres en el sentido de que si no existen los primeros, el recuerdo de los segundos se irá diluyendo a través del tiempo.

Por este motivo en Italia andan desde el mes de abril pasado con la algarabía de la gente motivada por la publicación de un libro titulado “No Kid”, en donde la escritora manifiesta abiertamente que no es necesario traer niños al mundo. Caso contrario sucede al lado de este país, en donde piden un homenaje a una madre.

Resulta que Corinne Maier, una escritora francesa que supera los cuarenta años, como lo demuestra en una foto al lado de su cónyuge y que está rebuena para nosotros los que pasamos la barrera de los 50, además madre de dos hijos, ha levantado una polvoreda al decir en su libro “40 razones para no tener hijos”, que no es conveniente que nazcan más pelaos fuera de los ya existentes, porque vendrían a sufrir por la falta de oportunidades y de diversión. “Vivirán desocupados la mayoría del tiempo”- apunta mordazmente.

“Mientras que en Francia no tener hijos es considerado una tara”, en Italia “la fecundidad es una de las más débiles”- asegura esta señora que ya tiene definido el futuro de sus hijos. Además sostiene que si no es porque los inmigrantes llegados de Centro y Suramérica, lo mismo que del norte de Africa que son como unos curí, para reproducirse, la mayoría de los países europeos, sobre todo los ubicados al sur del continente estuvieran despoblados.

“¡Mira niña Corin! - comenta una de nuestras matronas samarias que han tenido más de media docena de hijos - los hijos iluminan un hogar, así comamos guineo con salsita de tomate, cuando haya” y es verdad, los niños son el motor del mundo, sin ellos, la humanidad hubiera desaparecido hace rato, porque esos pelaos son los adultos del mañana.

Y los logros obtenidos por aquellos niños hoy convertidos en adulto se reflejan en las madres que se han sacrificado por sus hijos. Por eso es agradable resaltar el homenaje que le quieren brindar a la mamá del portero catalán español campeón de la reciente Eurocopa Iker Casillas, en su ciudad natal Mastóles, en las afueras de Madrid.  Un homenaje que sugiere llamar a una calle de Madrid con el nombre de “la madre que parió a Casillas”. Una página abierta por Internet antes del partido España - Alemania, haciendo alusión a esta propuesta ha recogido hasta ahora más de 6.000 firmas. Quien quita que a la madre de la francesa Corinne, sus paisanos griten, mitad francés y mitad español, algo como: ¡Oh, lala, bendita la maé que te parió!”. Y bauticen así la calle donde nació.

En los países de este lado del charco, desde pequeños todos los niños y niñas sueñan con ser padres y madres algún día y es muy común verlos jugar a los chocoritos y a los sancochitos, en donde hacen las veces de mamás y papás con una chorrera de hijos y siempre se les oye decir: “Cuando sea grande voy a ser tal cosa y tener muchos hijos”. Recuerdo cuando fui un día a una escuela y desde una de las ventanas de un salón de clases, la maestra le preguntaba a los niños que querían ser cuando crecieran: Arquitecto, Médico, Economista, Abogado y cosas así, decían, y al tocarle el turno a una niñita, esta respondió: “Yo quiero ser mamá, Seño”. La educadora alborozada la felicitó y cuando le preguntó al pelaito que le seguía en la fila de pupitres, este inocentemente respondió:

-    “¡Seño, cuando sea grande voy a ayudarle a ella a ser mamá!”

friascosjimenez@hotmail.com

 

El tercio privilegiado

Por  Juan Camilo Restrepo

Según la revista “The Economist” para el verano de este año dos tercios de la población mundial estará viviendo en ambientes inflacionarios de dos dígitos. Es el dramático despertar de los demonios de la carestía que amenaza con desestabilizar a países como China, Rusia, Venezuela, India y Argentina, entre otros. El alza desmesurada de los combustibles y de los alimentos es, por supuesto, la causante de esta que parece ser la sombría novedad de la economía mundial en el 2008. ¿Cómo estará Colombia en este escenario? ¿Estamos al abrigo?

Todos los observadores coinciden -y el Banco de la República parece aceptarlo- que la meta de inflación originalmente fijada para este año no se va a cumplir. Estará unos dos puntos por encima, es decir, en niveles entre el 6,2% y el 6,5%.

El gran peligro es que se vaya a subir de ahí. Y que - Dios no lo quiera- se pudieran presentar choques adicionales que nos pusieran en peligro de traspasar la barrera hacia inflaciones de dos dígitos. Seguramente no llegaremos allí y, por el contrario, seguiremos haciendo parte del tercio privilegiado de los países con inflaciones de un solo dígito. Sería una verdadera tragedia que así no fuera. Pero para que logremos mantenernos en ese grupo privilegiado se deberán seguir ciertas normas mínimas de disciplina económica.

A saber:

El Banco de la República tendrá que seguir vigilante. Ya lo está. Es su responsabilidad constitucional prioritaria. Y si llegaran a presentarse nuevos cabeceos inflacionarios tendrá que adoptar medidas adicionales. No necesariamente subiendo más las tasas de interés (lo cual sería muy nocivo) sino endureciendo las estrategias de control monetario directo como los encajes. Que han salido del cuarto de San Alejo donde se encontraban recluidos desde hace varias décadas. El Gerente del Banco de la República ha explicado con mucha claridad que no es válida la argumentación de quienes sostienen que porque lo que está subiendo son los productos importados, el emisor no debe actuar. Existe el riesgo de que alzas bruscas en los bienes comercializados internacionalmente (petróleo y cereales por ejemplo) se traduzcan en incrementos generalizados de expectativas inflacionarias para toda la economía si el Banco Central no actúa.

El Gobierno, a su turno, debe evitar la histeria y privilegiar acciones sensatas que ayuden en la lucha antiinflacionaria. Por ejemplo, estuvo muy bien que “recogiera velas” en la improvisada iniciativa de promover un contraproducente acuerdo de precios. Este tipo de pactos nunca han funcionado bien.

El Gobierno debe ante todo promover la competencia que es el mejor antídoto contra la carestía. Allí donde aún sea posible reducir aranceles para la importación de alimentos debe hacerlo. Manejar con suma prudencia los precios que dependen de decisiones administrativas. Hacer realmente el tan cacareado ajuste en el gasto público. Y cuidarse de no seguir mandando mensajes equivocados y populistas en materia salarial como los que ha lanzado recientemente para Diputados, Concejales y Alcaldes. El país tiene que reafirmar el gran propósito nacional de mantener la inflación a raya. Sería un fracaso monumental que entráramos en el desafortunado grupo de países con inflaciones de dos dígitos de que habla la revista “The Economist”.

 

Educadores y educandos

Por Arturo Ramos

En ocasiones se plantea la cuestión de quién debe educar y quién tiene que aprender. A primera vista los educadores son los profesores, padres y de forma subsidiaria el Estado y las Comunidades Autónomas y los educandos son los alumnos e hijos. Pero esto no es totalmente cierto. Los profesores y padres aprendemos mucho de los alumnos y éstos nos orientan y ayudan en la tarea educativa. Es decir, todos somos educadores y educandos a la vez.  De la palabra educación podemos considerar dos significaciones etimológicas: educar procede de la palabra latina  - educare - que significa “alimentar, “criar”, “nutrir” y de - educere -, que equivale a “sacar de” y “extraer”.

De acuerdo con la primera significación (educare) el acto de educar es instruir, informar y transmitir conocimientos. La labor del educador (profesor y padre) es ponerlo todo desde fuera, llevar la dirección del proceso. Esto es una parte de la educación.

Partiendo de la segunda etimología (educere) la educación es sacar del educando todo lo bueno y positivo que hay en él, desarrollar sus propias capacidades y crear las condiciones ambientales, familiares y personales para que esto se produzca. La metodología más acertada es el interrogatorio por el que se plantean preguntas y se espera que el educando busque las respuestas adecuadas y vaya elaborando su propio criterio y ciencia. Este método no es nuevo, y lo utilizó ampliamente el filósofo griego Sócrates.

También conviene analizar los conceptos de autoeducación y heteroeducación. El auténtico protagonista de la formación es el educando (autoeducación) porque nadie puede ser sustituido por otro en su proceso educativo. Pero a la vez los educadores prestan una ayuda y orientación importante en el proceso educativo (heteroeducación). Esta ayuda llevada a cabo fundamentalmente por los centros educativos facilita la adquisición de conocimientos. Hay una estrecha relación entre el estímulo de orientación y dirección y el protagonismo educativo del educando. Pero el estímulo “debe ser una educación para la autoeducación” (M. Sciacca). La educación es como una participación dirigida del alumno o hijo. La participación hace referencia al educere (sacar de) y a la vez es dirigida y orientada (educare).

¿Cuál es la tarea del educador? Podríamos resumirla en esta ley: “toda ayuda innecesaria es una limitación para quien la recibe”. Dicho de otra forma: todo lo que pueda a hacer el educando no debe hacerlo el educador. Que sea el propio chico el que busque las razones de las cosas y aprenda a pensar.

Para facilitar la autoeducación hace falta conocer las necesidades y posibilidades de cada educando, es decir, comprenderlo. A su vez, el educador ha de respetar y orientar positivamente al chico, es decir,  ha de ser comprensivo y exigente.

Antes estaba de moda el educare (dirigir, instruir) y ahora el educere (sacar de y aprender con autonomía). Pero cada aspecto por separado es una visión parcial del quehacer educativo y por tanto una reducción. La verdadera educación es la síntesis de los dos verbos latinos educare y educere, referidos al educando como protagonista de su formación, con capacidad de aceptar y buscar ayuda de los educadores, tanto padres como profesores.

 

La Columna de Tuto Santos
La Corte Suprema y el Presidente

Por Édgard Santos

La actitud retadora del presidente Uribe, al atacar el fallo que condenó a la ex congresista Yidis Medina, por el delito de cohecho, sin duda rompe la separación de poderes. En ese temperamento irascible, los acusó nada menos que con ese fallo, le estaban haciendo juego al terrorismo.

No acepta las decisiones judiciales y da mal ejemplo a su 84 por ciento de admiradores. Escribe en El Espectador la columnista María Elvira Bonilla “Le permitió así a la Corte Suprema de Justicia, además de configurar la acusación individual del cohecho, dictar una sentencia con unas consecuencias sin precedentes, que no sólo cuestiona la legitimidad de la reelección presidencial, sino que abre las puertas para que la judicialización de este comportamiento delictivo tan generalizado pueda arrancarle a la clase política sus dientes corruptores”. 

Personalmente no me extraña la actitud del mandatario, con su premisa o están conmigo o con el diablo. El se siente enviado de Dios, el líder mesiánico que quiere acaparar todas las instancias judiciales y legislativas. Como bien lo tituló la revista Semana, “el poder soy yo”, parodiando al emperador LUIS XV quien dueño de poderes absolutos, expresó la famosa frase “El Estado Soy Yo”.

El fallo de la Corte, sin duda deja al descubierto la ilegitimidad de la reelección de Uribe, y por ende se resquebraja la institucionalidad, por eso suena a populismo la convocatoria a un referendo, para repetir su elección, convencido de que la va a ganar, apoyado por los empresarios y los grandes medios.

Escribe el politólogo Pedro Medellín “Aquí el perdedor solo será el presidente Uribe, y su vocación reeleccionista, la amenazada. Internamente podrá tener todo el apoyo. Llegar a niveles de popularidad impensables. Pero, mientras no asegure la vigencia del Estado de Derecho, no dejará de ser observado como un Presidente “con impulsos autoritarios”, que buscaba perpetuarse en el poder”.

Lo que debemos hacer todos los colombianos es rodear a la honorable Corte Suprema de Justicia, en estos momentos donde los áulicos y poderosos uribistas de seguro no se quedaran con las manos cruzadas para desprestigiarla.

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