Nación

Soberanía y seguridad, los primeros temas de la agenda de Duque presidente

El recién posesionado presidente de la República, Iván Duque Márquez, inicia su agenda como jefe de Estado ratificando dos de los principales puntos que prometió durante su campaña: recuperar la seguridad en los territorios,  en particular del ELN,  y proteger la soberanía del país ante las instancias internacionales.

Para esto se desplazará a la isla de San Andrés y al Catatumbo (Norte de Santander), desde donde se prevé haga importantes anuncios en referencia a estos  dos temas.

 

El primer viaje que tendrá Duque como presidente será este miércoles a San Andrés, donde  se espera que haga referencia a la defensa del territorio marítimo que la Corte de la Haya le cedió a Nicaragua, una decisión que desde el uribismo han pedido ignorar como parte de la defensa del área marítima del país.

Este tema cobra un significante sentido por el momento coyuntural que atraviesa Nicaragua y porque desde su campaña, Iván Duque aseguró que defendería al máximo la soberanía de Colombia y que haría lo posible por recuperar este territorio, que le fue quitado al país hace ya algunos años.

“Protegeremos nuestros territorios, nuestras fronteras, nuestra riqueza”, ratificó el nuevo mandatario este martes en su discurso de posesión.

Para  Víctor de Currea, analista y profesor universitario, el hecho de que el presidente Duque realice su primer viaje a San Andrés es una muestra de poder al Gobierno de Daniel Ortega  y una muestra de lo que serán sus relaciones de política exterior, que principalmente estarán marcadas por mantener diálogos horizontales con  Estados Unidos.

“Yo no estoy diciendo que estoy de acuerdo con lo que pasó  con el área marítima, pero independientemente de lo que diga el corazón, lo que sí es cierto es que hay unas decisiones de tribunales internacionales que no se pueden desconocer”.

Otra opinión expresa Bibiana Clavijo, experta en marketing político  y docente de la Universidad del Rosario, quien asegura que en principio lo que busca Duque haciendo su primera agenda como presidente en la isla es  ser consecuente con sus promesas de campaña.

“Una de sus  propuestas se fundamentaba en recuperar  espacios  en los que el Estado había venido perdiendo terreno, entre los cuales está San Andrés con el litigio de  Nicaragua”, dice  la experta.

Clavijo agrega que –para ella– el viaje de Duque a San Andrés no se trata de un tema coyuntural originado en la situación de Nicaragua, sino más bien una ratificación de la crítica que le hizo el uribismo a las actuaciones del ahora expresidente Juan Manuel Santos frente a este litigio marítimo con el vecino país.

Mauricio Jaramillo, docente de la Universidad del Rosario y analista político, sostiene que el acto de Duque en San Andrés demuestra que hay una línea de continuidad de todos los gobiernos en este tema, porque es algo que ha generado sensibilidad desde que salió el fallo de la Corte de la Haya.

“Me parece que ha habido sensibilidad con el tema desde que se conoció el fallo de la Corte, me parece que todos los candidatos fueron enfáticos en el tema de la soberanía. Yo creo que es apenas lógico. Además, hay que aprovechar, me imagino yo, que  este es el peor  momento de Daniel Ortega en toda su historia, nunca había tenido un momento tan crítico”, añade el experto.

MENSAJE AL ELN

El segundo viaje que realizará Duque será este jueves al Catatumbo, un territorio golpeado por el ELN,  afectado por los cultivos ilícitos  y con múltiples problemas sociales. Es posible que desde allí el presidente Duque envíe un contundente mensaje al ELN, en el que ratifique que el Estado intentará recuperar esa zona a nivel de seguridad, tal y como lo prometió durante su campaña presidencial.

Actualmente, el ELN está en La Habana (Cuba) esperando que el presidente Duque les notifique su decisión de seguir o no con las negociaciones de paz, tras no firmar el cese al fuego con el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos, quien en sus últimos días le solicitó a su sucesor continuar con lo poco que faltó para concretar este pacto entre ambas partes.

En su discurso de posesión, el presidente Duque aseguró que “durante los primeros 30 días de nuestro gobierno vamos a realizar una evaluación responsable, prudente y completa del proceso de conversaciones que durante 17 meses se ha adelantado con el ELN”.

No obstante, el nuevo mandatario agregó que “un proceso creíble debe cimentarse en el cese total de acciones criminales, con estricta supervisión internacional, y tiempos definidos. Queremos avanzar pero el pueblo colombiano no tolerará que la violencia sea legitimada como medio de presión al Estado”.

Precisamente, hace pocos días, este grupo armado se atribuyó  a través de sus redes sociales el secuestro de seis personas en el Chocó y afirmó que esperaría instrucciones de la mesa de negociación de La Habana (Cuba) para liberarlos.

Por todo esto, para Bibiana Clavijo, el viaje del presidente Duque al Catatumbo es un mensaje directo en temas de seguridad. “Es un mensaje de recuperar aquellos espacios en donde para ellos el esquema blando de Juan Manuel Santos estaba llevando a la recuperación de terreno por parte de los rebeldes. Es un mensaje de que volvimos y que se acabó la ‘recochita’ en la que nos tenían”.  

En este sentido, Víctor de Currea sostiene que este símbolo eventualmente puede llegar a ser vacío porque en el Catatumbo se necesitan temas puntales como una política social, vías y una decisión concertada de erradicación de cultivos ilícitos.

“Cuando uno hace demasiados símbolos, puede quedar en un simbolismo vacío. Ejemplo: en Tumaco hay más de 9.000 soldados y es el sitio en Colombia con mayor número de hectáreas de coca y uno de los municipios con mayores niveles de violencia. La pregunta es para qué sirve este símbolo. La propuesta que hace Duque es regresar a la fuerza y eso no nos lleva a ninguna solución”, añade De Currea.

Mauricio Jaramillo, por su parte, señala que el presidente sabe que una de las regiones más críticas es el Catatumbo y que  es muy probable que el ELN y el EPL quieran ponerle una prueba al presidente durante los primeros 100 días de Gobierno.

“Probablemente va a haber una actividad armada, sobre todo del ELN, que quiere presionar para que el Gobierno retome la mesa  de diálogo. Pero su viaje al Catatumbo es una señal de que no va a asumir el tema con negligencia, que está ahí, pero lo que va a hacer es asumirlo con mano dura, porque uno de los temas que siempre mencionó en campaña fue la falta de presencia del Estado en estas zonas”, añade Jaramillo.

BOGOTÁ (Colprensa).