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Amigos-enemigos

Nada más peligroso que tener amigos-enemigos. Es decir, tener dentro de su círculo cercano aquellas personas que se comportan como muy próximas pero que usan esa ventaja para intranquilizar e inclusive dañar los propósitos de su supuesto amigo. Es un proceder perverso que sufren más aquellos individuos que gozan de algún tipo de poder. Viene al caso esta definición probablemente con un significado no muy distinto, pero sí mucho más grave. Se trata de lo que apenas con tres días de gobierno enfrenta el presidente Duque: tener a su alrededor una cantidad de amigos-enemigos, que le están complicando su vida, así él todavía no haya caído en cuenta.

Esos amigos lo aprecian y sin duda están felices de que hoy sea el presidente de la República de Colombia, así que desde el punto de vista personal siguen siendo muy cercanos y de pronto creen que sus actitudes no lo perjudican, sino que lo ayudan. Esta figura ha sido fuertemente respaldada por el expresidente Uribe, al afirmar que el discurso del senador Macías “era necesario.” De esta manera autorizó a sus áulicos, que son los miembros del Centro Democrático, para ir en contra vía con sus declaraciones y actitudes, de la línea de la concordia que quiere imprimir el presidente Duque a su administración.  

Lo que acaba de suceder con quien iba a asumir la Unidad de Protección de Víctimas, Claudia Ortiz, es una prueba de la existencia de estos amigos-enemigos que rodean al nuevo presidente. Ojalá este ejemplo, en el cual así haya fotos de abrazos con el presidente estos personajes terminan fuera del cargo por estar generando esta ola de malquerencias, sea una señal para que los uribistas entiendan que así no es posible entrar al Gobierno actual. En menos de una semana ya hay dos casos, siendo el primero el del Senador Macías al que se agrega el que se ha descrito. No es fácil que el presidente Duque se siga tomando como una víctima de estos amigos-enemigos. Primero, Macías fue prácticamente impuesto por él, como presidente del Senado y segundo, la señora Ortiz fue parte de su campaña de manera que él sabía su contenido de odio.

Varias lecturas salen de estos sucesos, una benévola, dándole el beneficio de la duda al Primer Mandatario con secuelas muy negativas para su Gobierno, y la segunda muy preocupante sobre un estilo de administración de doble faz. Si es cierta la primera, le va a complicar la vida inmensamente a este nuevo Gobierno y con la segunda, la mitad de esta sociedad no va a permitir este manejo de doble vía, una conciliatoria y otra de guerra. Lo peor es que si este tipo de situaciones continúan, independientemente de las razones, el que va a pagar el costo es el nuevo presidente. En el primer caso, porque se le va la vida corrigiendo errores y en el segundo porque la doble faz es insostenible. Ojalá el presidente Duque comprenda claramente esta diferencia entre los amigos-amigos y los amigos-enemigos.

*ExMinistra de Estado