Economía

‘No es conveniente gravar con el Iva la canasta familiar’

El presidente de la Anif, Sergio Clavijo considera inconveniente gravar la canasta familiar.

Por
MARIO CHAVES RESTREPO

La administración de Iván Duque no la tiene fácil en su propósito de sacar adelante una reforma tributaria, una pensional y una laboral. Esa es una de las conclusiones del presidente de Anif, Sergio Clavijo, quien considera que la propuesta del senador y expresidente Álvaro Uribe Vélez de subir el salario mínimo tiene más de un riesgo, y no precisamente inflacionario.

Clavijo recomendó al nuevo gobierno alejarse de los “purismos tributarios” y explica los tres pilares de lo que él considera debe ser la reforma fiscal que presente Duque.

¿Qué impacto tiene en la economía la propuesta del expresidente Uribe sobre hacer un incremento extraordinario del salario mínimo? 

Aunque Uribe es consciente de los riesgos inflacionarios de su propuesta de manejar discrecionalmente el salario mínimo (SML), su propuesta puede no tener ningún impacto real-económico de corto plazo si esos recursos se “esterilizan” en las cuentas de las cesantías, como él mismo propone.

Pero entonces genera dos peligrosos riesgos: Primero, expectativas falsas sobre reactivación económica a través de mayor consumo de los hogares que no se verá por la esterilización; y segundo, debilitamiento institucional de la negociación del SML, pues entonces los sindicatos se envaletonarán a pedir otro reajuste por allá a mitad de 2019, quebrando la buena cultura económica que ha construido Colombia de solo hablar del tema una vez al año en diciembre y reajustándolo con base en la reposición de la inflación y premiando objetivamente con las ganancias en productividad laboral.

¿Cuáles son las consecuencias en la inflación de la eventual alza extraordinaria del mínimo?

Los potenciales daños en este frente serían dos: primero, la economía ya se está encauzando hacia su crecimiento potencial de 3% en 2018 y podría llegar a un 3,5% en 2019, luego un impulso de mayor gasto artificial podría acelerar la inflación más allá de 3,5% que estamos avizorando a la vuelta de 12 meses; y segundo, lo anterior podría acarrear una reversión de la política anti-cíclica que atinadamente ha venido impulsando el Banco de la República (BR) y en vez de bajar la tasa hacia 4% en el próximo trimestre, tendría que estar pensando en subirla nuevamente hacia 4,5% durante el primer trimestre de 2019.

Usted es partidario de unificar el IVA a 19% exceptuando la canasta familiar, ¿ve viable esto en una nueva reforma tributaria?

Yo le he venido diciendo a la administración Duque que no es bueno meterse con “purismos tributarios”, como el pensar en gravar el restante 30% de la canasta básica o en devolver la totalidad del IVA correspondiente a bienes de capital, lo cual haría perder recaudo como de 0,5% del PIB en este caso; mientras que el mayor recaudo del IVA en la canasta básica seguramente quedaría casi en ceros al tenerlo que devolver a los estratos bajos.

Por ello, recomendamos más bien elevar todas las posiciones de 0% o 5% a 19%, pero exceptuando ese 30% de la canasta básica y continuar manejando la devolución del IVA de inversión como se tiene actualmente, hasta que la economía se reponga por allá en 2022.

El ministro Carrasquilla no solo es partidario de unificar el IVA, sino de incluir en esa jugada a los productos de la canasta familiar…

Carrasquilla debe estar evaluando la “economía política” tan delicada que estará enfrentando en momentos en que existe un inadvertido fraccionamiento político que le hará difícil a la administración Duque impulsar la tributaria, la pensional y la laboral, tal como lo requieren las finanzas sanas y la competitividad del país.

Reemplazar el recaudo del 4×1.000, que son cerca de $8 billones al año, por otro impuesto es algo que piden los banqueros, ¿cómo ve esta situación?

De tiempo atrás (2012) hemos venido recomendando su marchitamiento y hasta se había aprobado una Ley en esa dirección; ahora, tanto Duque como Vargas Lleras hablan acertadamente de retomar esta agenda a través de que ese recaudo de 0,7% del PIB se haga bajo la forma de un cargo a favor del imporrenta de quienes lo pagamos y los que no pagan imporrenta quedarían sin ese posible cruce de cuentas.

Ello debe redundar en una mayor formalización financiera y ayudar a controlar la evasión y la elusión; nuestro cálculo es que en un par de años, si hubiera una ganancia de 10% en la eficiencia del recaudo de renta e IVA (conjuntamente) se recuperaría la totalidad de ese recaudo del 4×1.000; la administración Santos se equivocó al dejarlo como permanente en la Ley 1810 de 2016.

¿Cree que una reforma tributaria mal estructurada llevaría a la economía a profundizar su estancamiento?

Se requiere una reforma tributaria comprensiva, montada sobre un trípode que consiste en moderar la reducción en el imporrenta corporativo, probablemente dejándolo en 35%, en vez de reducirlo a 28% como lo han dicho Duque y Vargas Lleras; incrementar todas las posiciones de IVA a 19%, con la excepción de la canasta básica; y elevar la tributación efectiva de los hogares más ricos en cerca de 3%, donde alguien con $50 millones mensuales pasaría a pagar una tasa de 30%, que equivale a un tratamiento de país Ocde.

Ese tipo de reforma permitiría incrementar el recaudo neto en cerca de 1% a 1,5% del PIB a la vuelta de un par de años, donde la gestión tributaria de la Dian vendría por añadidura, pero difícilmente aportaría más de 0,5% del PIB, y claramente no podría aportar un 2% del PIB con que algunos ilusos sueñan./Colprensa