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Malecón

Decía el fallecido ex ministro de Hacienda Diego Calle Restrepo que el exceso de gasto de un gobierno manirroto se respira en el ambiente. Palpita donde metamos el hocico y en la abundancia de propaganda oficial. Difícilmente aparece en las rendiciones de cuentas, a veces ni en los archivos apolillados de los despachos públicos. Pero la malicia indígena puede más que el “tapen, tapen” de los hombres de la batuta en cada danza de millones. Al finalizar un lustro, todo se corrobora.

Luego de unos días de burbujitas de prueba en las asambleas de la Andi y Asobancaria, como la de extender el IVA a la canasta familiar, el ministro de Hacienda resolvió, en una de las sesiones conjuntas en las comisiones terceras y cuartas del Congreso, activar la bomba que le dejó Mauricio Cárdenas: un presupuesto desfinanciado en 25 billones de pesos, el último recto de derecha de Santos a la quijada del colombiano “genial e irrepetible”.

El impacto nos descolocó a todos hasta olvidar, momentáneamente, si pagarían más los empresarios ricos o los acomodados de la clase media. La cifra es alarmante y el mazo de la alcabala caerá sobre la base tributaria, con golpe de exterminio, sin derecho al pataleo. Por eso Carrasquilla repetía, en tonadilla de sonsonete, que había que ampliar la tal base a partir de $1.900.000 de remuneración. Resaca del empalme.

Por ahora, de ese tamaño es la herencia que nos dejó el dos veces mejor ministro de Hacienda de América Latina a los 49.999.999 millones de colombianos que no somos “geniales e irrepetibles”. Suficiente para que los billetes con que paguemos los impuestos, de 2019 en adelante, lleven su larga y estólida efigie.

El desplome fiscal es, según Carrasquilla, cuatro veces superior a lo que pagaron por Isagén (6,4 billones), la panacea que Cárdenas promovió mientras en otro negocio, el de Reficar, autorizaba sobrecostos en dólares por miles de millones. La historia lo recordará por Dragacol, Isagén y Reficar, los tres ases de su creatividad de cíclope con severos extravíos.

Ahora vendrá el proyecto tributario en regla. De conformidad con las promesas, la solución será menos impuestos para las empresas y mejores salarios para los trabajadores. ¿Será la misma fórmula del ministro? ¿O el apretón de las tuercas requerirá un barrido de vendaval para tapar ese cráter? ¿Inclinará la balanza la abultada presencia de gremios en el gabinete?

Aspiremos a que en una o dos semanas de “Construyendo país” nos digan en qué dirección viene la zarpa de la DIAN, entre otras cosas porque ya no hay coraje de “comuneros” que reaccionen contra las esquilmaciones del Estado. De un Estado donde la corrupción (costo de sus propias agencias) duplica los 25 billones causados por Cárdenas a furto de una opinión engañada por sus mañas de ‘profiteur’.

*ExMagistrado*Colaborador Especial