Columnistas

Embrujo de versos

No conocí la primera edición del poemario “Embrujo de versos” (algo en verdad imperdonable), del abogado, político y poeta Simón Villamizar Benítez, con quien me une una grande y enaltecedora amistad forjada en yunques de afinidades, así como por su estirpe hidalga que le proviene de sus mayores, excelsas calidades y cualidades profesionales y humanas. Pero no es a él a quien voy a referirme en estas apretadas líneas, sino a lo consignado en esta segunda edición. Obra poética que también en prosa, de singulares ribetes líricos, madura, limpia, vivencial, grande estilo, emocionante, natural, sentida, dibujada con armonía cautivadora y cautivante, donde fluyen libres entre otros muchos sentimientos, amor, alegría, paz y espiritualidad.

Se canta-cantando aquí entre demás cantares, que de forma magistral se recogen en esta obra poética, a la naturaleza, a la siempre admirada belleza y a la libertad con una honestidad e intensidad natural, encarnada por quien a través de su estro nos muestra que lleva en sí la luz de la poesía en el cuerpo y en el alma. Verbo puro y luminosidad que refulge verso a verso tocando lo más hondo de nuestro ser. Palabra diamantina encantada y autónoma. Poesía bendita y también terrígena e infinita como el agua, vertida indeleblemente para pregonar-pregonando por los caminos de la vida las esperanzas humanas. Es esta obra apasionada siembra creativa de justas palabras, que recogemos ufanos para tejer-tejiendo los sueños mejores del mañana, adornados con música propia plena de ritmo y verdad. Es poesía para amar y dejarla anclada con letras broncíneas en nuestras mentes y corazones.

Es su poesía estallido de silencio que cabalga rauda y ansiosa dejando a su paso estéticas de sueños que crecen inmensas, para alzarse enorme y sobrevolar libre, con visión infinita, para ser descubierta por el sentimiento real y revelador que nos conduce presurosos a las corrientes de lo bello, magnifico, amoroso y humano. Es poesía profunda y sonora que llama a sumergirse en evocaciones, recuerdos y nostalgias que hacen vislumbrar porvenires mejores en una tierra optimista y cierta para asegurarnos la integridad de nuestro ser. Hay en ella una honda música que amalgama ideas, palabras e imágenes que vibran al armónico compás del infinito. Es poesía exquisita contenida en válidas reflexiones sobre el destino de la humanidad y de la vida, pero con un aire distinto, diferente y diverso, donde queda traducida para la posteridad talento y aguda sensibilidad que le clama al mundo ser un todo integral, nunca disgregado ni desintegrado, como tampoco avasallado por la injusticia, donde amor y valores no se desparramen inanes en abismos abisales e insondables de oscuridad, desilusión y maldad.saramara7@gmail.com