Columnistas

Los paraísos fiscales

Las revelaciones del nuevo informe del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por su sigla en inglés) dejan claro que miles de millones de dólares se mueven libremente en los llamados paraísos fiscales, y que gran parte de los más importantes líderes del mundo se lucran de negocios que afectan negativamente el fisco de sus propios países. Los Paradise Papers corresponden a una filtración de cerca de 14 millones de documentos desde 1950 al 2016, 13 millones de ellos provenientes de la firma Appleby, constituida hace 119 años en las islas Bermudas, y que ofrece servicios financieros a élites de todo el planeta.

De hecho, la promesa básica de los servicios de Appleby es ayudarles a las personas adineradas a reducir sus cargas fiscales y esconder evidencias de propiedad de bienes suntuosos como yates, aviones privados, bienes raíces, así como establecer fideicomisos. Es un caso muy similar al de los Papeles de Panamá, que también surgió del trabajo inicial de dos reporteros del periódico alemán Süddeutsche Zeitung, quienes compartieron la información con ICIJ, y luego de examinarla se decidieron a difundirla. Aunque allí aparecen muchos nombres de personajes internacionales de todo tipo, no podría decirse que cometieron delitos, pero sí deja en entredicho las razones que tuvieron para tener capitales en dichos paraísos.

Llama mucho la atención de compañías internacionales, como Apple el gigante de tecnología, por ejemplo, tengan gruesas sumas de dinero en estos lugares, de acuerdo con las revelaciones, lo que implicaría una estrategia de evasión de impuestos que llegaría a cifras escandalosas. Nadie puede afirmar que es ilegal establecer compañías en el extranjero, además porque muchas veces las corporaciones lo hacen para facilitar las transacciones internacionales legales, pero las condiciones en las que algunos ricos han puesto su dinero en lugares que son reconocidos como paraísos fiscales sí dejan la sospecha de que, por lo menos, pretendían evadir impuestos. Lo peor es que allí mismo son escondidos los rendimientos de lucrativos negocios vinculados al crimen internacional como el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas y demás actividades mafiosas.

Para los Estados Unidos no es nada cómodo que Wilbur Ross, secretario de Comercio del gabinete del presidente Donald Trump, esté en el ojo del huracán luego de quedar en evidencia su participación en una empresa naviera que tiene como clientes a compañías en Rusia y Venezuela, muy cercanas a los gobiernos de ambos países, y que además tiene actividades financieras en tales paraísos fiscales, sin tenerse claridad acerca de las razones para funcionar allí.

Tampoco fue bien recibida la mención del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en dos sociedades offshore creadas en Barbados, en las que no obstante no se habrían dado transacciones financieras. Fue oportuna su respuesta al publicar su declaración de renta en la que no figura ningún bien que esté bajo sospecha y que haya afirmado que desde el 2000 no tiene relación alguna con este tipo de compañías, pero para muchos la duda queda. El hecho de que firmas colombianas como Empresas Públicas de Medellín (EPM) y Ecopetrol aparezcan en los Paradise Papers también causa sorpresa.

En el caso de nuestro país, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIANA) y la Fiscalía General deben emprender investigaciones para establecer si hay delitos en los casos de colombianos que tienen estas inversiones sin reportarlas al Estado colombiano. Para ello es importante una mayor cooperación con otros países, como es el caso de Panamá, para lograr un ejercicio transparente de información que evite evasiones de impuestos perjudiciales para las finanzas nacionales. De hecho, las grandes potencias mundiales deberían ejercer una fuerte presión a estos paraísos fiscales, para que las transacciones financieras en todo el mundo sean transparentes, con reglas claras para todos, y que no haya forma de esconder capitales legales o ilegales en ninguna parte del mundo.

Internacionalista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *