Columnistas

La mentira no construye

Entre nosotros parece ser mayormente importante, gubernamentalmente hablando, hacerse notar más por la percepción, referida por lo mediático, con lo que se cubre con manto de opacidad la realidad que se vive. De la misma manera pareciera no interesarnos señalar a los responsables de los males que vivimos y en cambio de lo cual, aceptar que se traduzca el mentir y la mentira en la estrategia de la comunicación por ellos utilizada. La evidencia de lo mal y peor que estamos se palpa en las informaciones parciales y equivocadas que manan de los comunicados oficiales, que generan de una parte confusión y de otra una especie de anestesia colectiva, por cuanto no se sabe si las cosas son como se están contando.

Inyectar en las gentes percepciones positivas es lo más que les interesa a nuestros mandatarios, en ligar de apropiarse de los problemas mayores y menores que arrastramos. En esto no hay inocentes, todos somos culpables por acción u omisión. Producto de esas percepciones, es la forma como damos más valor a la justeza que a la justicia, a lo baladí e insustancial que a lo esencial y necesario.

No tenemos porqué soportar las mentiras mediáticas, menos cuando vemos día tras día como estamos siendo erróneamente gobernados, no hay rumbos definidos, no hay caracterizaciones rigurosas, las prioridades no existen, vamos de tumbo en tumbo, de improvisación en improvisación, al compás de lo que se presente, de lo que surja, ausentes están horizontes, perspectivas, planeación, prospectiva y estrategia. Nos conformamos con lo menos, con las realizaciones a medias, con espejismos. No tenemos obras de envergadura que nos muestren ante el contexto, así sea regional, con sano orgullo, desaprovechamos oportunidades de gestión, no nos acercamos ni siquiera de lejos a lo macro, pensamos siempre en pequeño, cual liliputienses.

No pensamos con claridad, tomamos decisiones menores, nunca mayores, las que a la postre terminarán por revertirse y generarnos más complicaciones en la comprobación que ha sido peor el remedio que la enfermedad. Todo esto se verá con el pasar de los días cuando enterado estemos y se haya comprobado, respecto que la corrupción rampante que galopa desbocada entre nosotros, es la mano que mece la cuna de las administraciones locales, municipales y departamental. A riesgo de padecer un efecto boomerang, no se debe manipular la información, como tampoco construir imperios con bases en mentiras, pues tarde o temprano lo edificado con engaños se derrumbará. Es tanto lo dicho, como aquellos quienes utilizan la justicia para dañar a otras personas. No dejemos contaminar con mentiras la realidad y la verdad que estamos viviendo. rubenceballos56@gmail.com

Jurista

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