Columnistas

Entre la riqueza y la pobreza

 

Después de la publicación de la columna sobre la difícil situación de los inmigrantes en Colombia que genera millonarios ingresos a las organizaciones ilegales, se incrementaron los mensajes de habitantes del pacífico, en especial del departamento del Chocó y Buenaventura, manifestando que son muchos los conflictos por lo que históricamente han atravesado y a pesar de las recientes promesas de inversión, luego del paro que tuvo inmovilizado al occidente colombiano durante 18 días (22 días en el caso de Buenaventura), aún no se divisa un panorama favorable.

El pacífico tiene una extensión de 128.515 kilómetros cuadrados, cubre los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Posee inmensas riquezas en minerales, agricultura, flora, fauna y por sus costas en el Océano Pacífico, particularmente el puerto de Buenaventura, se constituye en la principal puerta para las exportaciones e importaciones. Por ese puerto se moviliza el 60 por ciento de la carga nacional.

Es un yacimiento hídrico permanente, ya que es la región de mayor pluviosidad del país y una de las más grandes del planeta, convirtiéndose en fuente primaria de energía y de recursos pesqueros.

En oposición a ese paraíso exuberante, la pobreza de sus pueblos y la exigua atención social que tienen sus habitantes, con un servicio de salud y educación paupérrimo, hacen de esa zona una de las más abandonadas de Colombia, que cualquier extranjero desprevenido al ver el contraste de riqueza y déficit en atención social e infraestructura, no podría entender.

El pacífico debe ser abanderado para el intercambio comercial, estar a la vanguardia en la generación de divisas. Por su ubicación, debería ser el centro del comercio con Asia.

Hoy sufre males como las organizaciones armadas ilegales que tienen sometidas a muchas localidades, el narcotráfico, un deficiente sistema de salud, bajo nivel educativo con pésimas instalaciones de escuelas y colegios, desplazamiento forzado, mala calidad en el agua potable, no hay suficientes vías de comunicación, tiene los más altos índices de pobreza y desempleo.

Pareciera que el Estado ha dejado a su suerte una de las regiones que más desarrollo económico podría darle al país, pero la solución a los problemas de la Región Pacífica no compromete solamente al gobierno central, que igualmente tiene responsabilidad y debe mejorar y optimizar los recursos allí destinados, también la política regional y autoridades departamentales y municipales han hecho mucho daño a sus pobladores.

No es un descubrimiento decir que la corrupción que azota al país afecta igual o mucho más a los municipios de esa zona. Que allí también existen ‘elefantes blancos’, malversación y desfalcos de los recursos públicos que hacen que los dineros destinados para obras de infraestructura desaparezcan en el sombrero de un mago y la inversión queda en nada.

Es necesario que las autoridades del orden nacional articulen con las instituciones regionales los programas y acciones que lleven progreso al pacífico colombiano, pero con una fiscalización minuciosa de las inversiones que allí se hagan, porque no se puede seguir enriqueciendo los bolsillos de unos cuantos en detrimento de toda una población que hoy clama por sus derechos y una mayor participación en el desarrollo del país, al cual tienen mucho que aportar si hay una explotación adecuada de los recursos naturales y transparencia en la gestión pública.

Por
WILSON RUIZ
ExMagistrado.

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