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El facilismo fiscal

Aterra pensar que cada vez que se requieren recursos en el alto gobierno, la vía rápida es incrementar impuestos, para de esta forma cuadrar el gasto.

Es un mecanismo que todos utilizan a pesar de las promesas de no acudir a esa medida, en donde no solo no se hace ningún esfuerzo para cumplirla, sino que se termina utilizando en repetidas ocasiones sin que se produzca el menor rubor.

En la última reforma tributaria mucho se habló de ese tema y sin embargo se impuso una tabla de incrementos tributarios, que sin duda lesionaron el comportamiento económico, no solo por el esfuerzo de pagar mayores tasas, sino por el mal clima generado en cuando a consagrarse un Estado altamente oneroso en materia de impuestos, lo que hace espantar la inversión.

Ahora nos hemos encontrado con la asombrosa cifra de que al gobierno se le deben $63 billones, cifra igual a seis veces lo recaudado por la última reforma tributaria, según lo asegura la propia Contaduría General de la Nación.

Pero también nos asombra el saber que muchos de los deudores han escondido los bienes, mientras la morosidad del Estado les permite hacerlo, para que cuando se vaya a actuar no haya nada que embargar.

Todo eso nos hace pensar en que es necesario diseñar procedimientos ágiles que permitan actuar en todos estos casos con toda la prontitud que se exige, estableciendo además la posibilidad de generar medidas cautelares para evitar que esas rápidas transferencias de bienes terminen dejando al Estado con los brazos cruzados frente a las fechorías de los deudores.

No es posible que frente a una cifra tan enorme como la que se advierte, no sea posible contar con un equipo profesional altamente calificado que esté en condiciones de actuar diligentemente frente a todos estos casos que ha logrado evidenciar la Contaduría.

Y lo más apreciable de esta situación, es que sí es posible auscultar otras posibilidades de recaudo, diferentes a las consabidas alzas de impuestos. Y para complementar otra perla: en una oportunidad la Dian dijo que por el efecto de haber creado la figura de las Sociedades Anónimas Simplificadas, era posible estimar una evasión cercana a los tres billones de pesos. ¿Qué tal?

*Abogado y miembro de la Academia Colombiana de Historia y de la Real Academia Española de la Historia.

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