Columnistas

Ley contra uso del asbesto

Se está presentando en la legislatura actual, la octava versión del proyecto de ley que pretende la prohibición total del uso del asbesto en nuestro país; las siete versiones anteriores han sido descartadas por diferentes motivos mostrando una desidia increíble por los problemas de salud  y de deterioro ambiental asociados al uso de este elemento y es de esperarse que por fin prospere esta iniciativa vital para la salud de los colombianos.

Poco se conoce en términos generales sobre este material que es quizá uno de los minerales más antiguos conocidos y utilizados por el ser humano, ya desde el año 2600 A.C se utilizaba en Finlandia en desarrollo de la alfarería y aún hoy es materia prima para una gran variedad de uso, no en balde los griegos lo denominaron Amianto que significa “el material inextinguible”. Se puede también afirmar que el asbesto es una fibra con una cantidad de propiedades que lo hacen único y muy útil en muchos usos de la vida diaria.

Faltaría por aclarar que el asbesto o amianto no es en sí mismo un material, es más bien un nombre genérico con el que se denominan seis diferentes materiales que tienen algo en común en su composición y poseen condiciones ideales de resistencia al calor, bajo costo de producción y facilidad de manejo; aparte de esto el asbesto está presente en todos nuestros entornos. ¿Por qué entonces habría de prohibirse un material de semejantes condiciones?

Como primera medida existe una información científica respaldada por entidades reconocidas que prueba plenamente la incidencia del asbesto en el cáncer, a partir de ella la OMS ha relacionado más de 107.000 muertes con la exposición al mismo y 63 países del planeta han prohibido su uso; como segunda medida existen una cantidad de riesgos asociados a la utilización que afectarían no sólo el conjunto de los ecosistemas, sino también la salud de todos los colombianos. La población expuesta, en primer lugar y en mayor medida, es la compuesta por los trabajadores que están en las minas y por los que trabajan en su conversión en productos industriales, ellos están expuestos básicamente a la degradación de la fibra en partículas y a su ingestión por las vías respiratorias, principalmente la capacidad pulmonar. La enfermedad producida de esta forma recibe el nombre de asbestosis y su síntoma principal es una respiración superficial y entrecortada. La Sociedad Americana de Medicina del Pulmón ha venido haciendo seguimiento en EU desde el año 1975 y tiene registrados, a 2016, de un total de 12.163 casos mortales de la enfermedad.

En las ocasiones anteriores en que se ha presentado el proyecto de ley, se han detectado inmensos intereses que han impedido la aprobación del mismo; no deja de ser extraño que senadores que apoyaron el proyecto decidieran a última hora retirar el apoyo y votar en contra del mismo. Es indiscutible que muchas personas derivan su sustento de la extracción y manipulación de este material pero es también claro que los costos derivados de los inconvenientes de salud de los mismos es inmenso; sin duda lo justo sería generar programas que compensen económicamente a estas personas pero en todo caso prohibir la explotación y el uso del material, de lo contrario sería interesante oír las explicaciones que puedan aportar los miembros de la comisión séptima del senado para negar una protección vital a los ciudadanos.

Que Dios guie la discusión sobre el asunto y que predomine la lógica que indica que lo primordial es la protección de la vida y del entorno de los colombianos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *