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HOY DIARIO DEL MAGDALENA
 
LUNES 09 DE ENERO DEL 2017
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INTERNACIONAL
VENEZUELA EN CRISIS
Maduro, 4 años atornillado al poder


MAÑANA 10 de enero, el presidente Nicolás Maduro cumple 4 años en el poder, en medio de la peor crisis social, política y económica de ese país.

CARACAS

En Venezuela la gente se pregunta, invadida por una arrolladora incertidumbre, qué va pasar el 10 de enero, cuando Nicolás Maduro cumpla cuatro años en el poder.

Muchos, asaltados por la desazón que produce la inoperancia de la política, piensan que ese día, simplemente: No va pasar nada. Como si, abrumados por un régimen que lleva diecisiete años, no tuvieran otra salida que resignarse. Otros, por el contrario, sienten ilusión, pero temen, más que el terror mismo del desabastecimiento, que el nuevo aire termine por desembocar en una radicalización del modelo.

Lo dicen porque casi concomitantemente al 10 de enero, Maduro nombró Tareck El Aissami como su vicepresidente, reemplazando a Aristóbulo Istúriz, un hombre de más de 60 años que se caracterizaba por su silenciosa presencia. Nunca hablaba, sólo aplaudía, demostrando una condescendencia inapropiada, que rayaba con la debilidad, en  un gobierno que busca fortalecerse o, por lo menos, mostrar que tiene gente fuerte en sus filas.

El Aissami, un hombre de 42 años que fungió como diputado de la Asamblea Nacional (AN), ministro del Interior y gobernador del estado Aragua, se convierte en ese hombre capaz de hablar más de lo que se debe e insultar si es necesario.

La tarea del recién elegido vicepresidente es clara y concisa: “encargarse de la seguridad del país y luchar contra los terroristas de extrema derecha”, anunció Maduro, lo que a primera vista muestra facultades que, siguiendo las dinámicas actuales en Venezuela, pueden convertirse en “exorbitantes”, sin límites.

Antes que en las calles abarrotadas de manifestantes, Al Aissami busca establecer el orden en el único lugar del estado donde no hay una dominación absoluta del chavismo: la Asamblea Nacional. Allí, día a día, se legisla, pese a que la institución está en desacato; se debate, pese a que en la otra orilla sus palabras son tomadas por el oficialismo como retórica impopular y vacua. Los micrófonos, al fin y al cabo, se siguen prendiendo, para darle vida a la democracia.

El nuevo gabinete cuenta con el respaldo de las fuerzas armadas que juraron “lealtad absoluta” a Maduro, tras el llamado del nuevo presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, conocido por su activa oposición y aquella imagen en la que fue golpeado por un grupo de chavistas, sangrando,  al frente del Consejo Nacional Electoral (CNE). Este les pidió salvaguardar la constitución y no impedir “que el pueblo venezolano vote”, lo que fue rechazado de inmediato.  

“Nuestra obediencia (a Maduro) no representa una actitud complaciente, sino una obligación legalmente establecida; por eso le reiteramos absoluta lealtad e incondicional apoyo”, dice un texto publicado en la página del Ministerio de Defensa.

Vladimir Padrino, ministro de Defensa, firma aquel texto y asegura que el llamado de Borges es contradictorio, pues “se efectúa bajo un enfoque sesgado y parcial, que pretende generar incertidumbre para arrebatar la legitimidad del ciudadano Nicolás Maduro”, refiriéndose indirectamente a la intensión de los opositores de continuar con el juicio político en contra del presidente.

 La semana pasado fue una carrera contrarreloj para el chavismo. Además del remezón ministerial, se movió en cada uno de los tribunales, administrativo y judicial, para lograr la declaratoria de nulidad de la nueva directiva de la AN, liderada por Borges. Con la vista puesta en el martes, no hay esfuerzo que no valga.

Ese día, empezará un nuevo camino que le recordara a los desmoralizados que la Constitución Bolivariana de Hugo Chávez aún prevé la posibilidad de revocar a Nicolás Maduro, así el chavismo se mantenga unos años más por el cumplimiento de la mitad de su mandato. Para algunos, eso es peor, ya que Al Aissami lo sucedería, y, conforme a su estilo, implementaría un régimen más cerrado. Pero otros creen que por algo se empieza, así sea con el cambio de cara en Miraflores.