Google
www hoydiariodelmagdalena.com.co

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

HOY DIARIO DEL MAGDALENA
 
MARTES 25 DE JULIO DEL 2017
EDITORIAL
La incoherente política de la
erradicación de cultivos ilícitos
 
El Presidente de la República Juan Manuel Santos, nos acaba de prometer a los colombianos que su próxima meta es erradicar los cultivos ilícitos de los parques naturales que tiene Colombia. Llama poderosamente la atención esa promesa en el Magdalena, donde tenemos cuatro parques naturales: el Parque Nacional Tayrona, santuario del narcotráfico en todas sus modalidades y etapas de producción lo mismo que la Sierra Nevada de Santa Marta, y otros dos menos importantes en la escala productiva de drogas  como la Ciénaga Grande o el Santuario de Flora y Fauna de la Isla de Salamanca.

Recordemos que en los dos primeros, los cultivos de marihuana, coca y amapola provocaron una enorme desforestación con avanzado deterioro de las cuencas y los ríos. El abandono del Estado provocó una daño igual o peor al de los cultivos ilícitos, porque se desentendió de esas zonas y dejó que fueran los escuadrones de la muerte, los dueños de los negocios de la droga quienes impusieran su ley y su forma de criminal de gobernar.

Ahora, cuando el Gob0ierno tiene la incontrastable realidad de encontrarse con la duplicidad en hectáreas de los cultivos de coca, trata de manera desesperada de prometer erradicación a diestra y siniestra, o tal vez, solo por prometer. Al fin de cuentas con el sol a las espaldas, baja pero muy baja aceptación entre la opinión pública y con enormes visos de legitima gobernabilidad, poco es lo que se tiene que perder. Las cifras del fracaso son elocuentes.

Ante la contundencia de los informes de la ONU y del Departamento de Estado norteamericano, frente a los cuales el Gobierno colombiano dijo que esa tendencia comenzaría a revertir ante el entonces inminente acuerdo de paz con las Farc, este año acudió al mismo argumento. El acuerdo ya está firmado, se está ejecutando, y Gobierno y Farc aseguran que esa guerrilla ya no participa en las cadenas del negocio criminal.

El Informe publicado la semana pasada, que corresponde a 2016 y es elaborado por la Agencia de la ONU contra las drogas y el delito (UNDOC), a través del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci), señala las causas del aumento de cultivos ilícitos y de producción de droga. Entre 2015 y 2016 los cultivos de coca pasaron de 96.000 hectáreas a 146.000, 50.000 hectáreas más, para un incremento del 52 %. Solo hay tres departamentos que no tienen cultivos de coca: Caldas, Cundinamarca y La Guajira. Las causas que identifica el Informe son varias: la cancelación de las fumigaciones aéreas con glifosato; los estímulos o incentivos establecidos en los acuerdos del Gobierno con las Farc; el cambio de lenguaje oficial, que pasó de hablar de “cultivos ilícitos” a “cultivos de uso ilícito”, dando lugar, según la ONU, a que las comunidades den por hecho que el cultivo no está prohibido, pues lo que se penaliza es el uso posterior de la coca; y un factor al que habrá que ponerle mucha atención: la menor percepción de riesgo asociado a la actividad ilícita por parte de las comunidades que la cultivan.

Dice el Informe, sobre esto último: “se han evidenciado efectos no deseados, una percepción de menor riesgo para la actividad ilícita que en algunos casos llegó incluso a la percepción de que a través de la actividad ilícita era más fácil acceder a los servicios del Estado”. Y dice en otro aparte que los cultivadores cuentan con que, haciendo bloqueos a la fuerza pública, al final podrán seguir con su actividad.

Si hubo relajación de la política antidrogas, decisión tácita de enfocar los recursos a otras áreas, o si todo esto es atribuible a factores combinados como el aumento en el consumo de drogas en el exterior (como dice Rafael Pardo) se irá determinando con el tiempo. Lo que va quedando claro es que durante la Administración Santos ha habido ambigüedad frente a la lucha antinarcóticos y posiblemente esos mensajes en contravía (incluyendo alusiones a una futura legalización, como se inició con la marihuana para “uso medicinal y científico”) crearon confusión en la Fuerza Pública. Las negociaciones de paz tuvieron mucho qué ver con esta dispersión de políticas. Otro factor que se suele soslayar pero la ONU ahora remarca es que el consumo interno de estupefacientes ha aumentado de forma alarmante.

En consecuencia, serios aprietos va a tener el actual Gobierno con la prometida ayuda económica de los Estados Unidos, máxime cuando las cifras son tan elocuentes que los discursos y promesas van a servir para poco.

Inicio opiniones Ciudad Regionales Nacion Politica Economicas Internacionales Sociales Deporte Judiciales Clasificados