Julio se despidió con torrencial aguacero

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El aguacero interfirió la normal movilidad en el servicio de transporte colectivo de busetas generando un verdadero caos vehicular. /MIGUEL ORTEGA.

En la carrera 19 entre la Avenida del Río y la Avenida del Ferrocarril la fuerza del agua arrastró  varios contenedores de la empresa Interaseo los cuales flotaron por unos cuantos metros.

Con un fuerte aguacero que se prolongó por más de dos horas y media finalizó el mes de Julio lo que originó traumatismos viales para los conductores que se movilizaban por las principales avenidas de Santa Marta debido al represamiento de las aguas.

Cuando promediaba la 1:30 de la tarde empezó a llover a cántaros en casi toda la ciudad y al cabo de una media hora empezó a colapsar el transporte público colectivo de busetas ya que las escorrentías inundaron la Avenida del Libertador, la Avenida Santa Rita (calle 22), la Avenida del Río y la carrera 19.

De acuerdo a un primer reporte entregado por los organismos de socorro y el Cuerpo de Bomberos de Santa Marta, hubo deslizamiento de rocas en el cerro Ziruma que por fortuna no causaron ningún accidente trágico, mientras que en los barrios emblemáticos como Pescaíto, sector Norte, María Eugenia, Bastidas, Chimila, 17 de Diciembre, Pantano, entre otros, se registraron los acostumbrados brotes de ‘aguas perfumadas’ que salían de los manjoles del alcantarillado.

En la carrera 19 entre la Avenida del Río y la Avenida del Ferrocarril la fuerza del agua arrastró  varios contenedores de la empresa Interaseo los cuales flotaron por unos cuantos metros. Algunos conductores de vehículos particulares y de motocicletas intentaron desafiar el alto nivel del agua que sobrepasaba el separador vial y sus automotores se ‘ahogaron’.

Pero no todo fue malo con la lluvia que despidió el mes de Julio ya que por un lado contribuyó aplacar la intensa sofocación de los últimos días refrescando el ambiente, los árboles de los cerros recibieron agua para reverdecer, los propietarios de moteles dinamizaron su negocio, los vendedores de paraguas reactivaron las ventas y los rebuscadores sacaron sus tablas y canastas para construir puentes facilitando el cruce de calles que simulaban un río urbano.

AGUAS PERFUMADAS

En la Avenida del Ferrocarril más exactamente en la calle 11 diagonal al CAI del Mercado los registros sanitarios parecían fuentes pero de ‘aguas perfumadas’ lo que perturbó la respiración de los transeúntes.

Igual situación se presentó desde la Avenida Campo Serrano hacia la carrera primera en donde las aguas combinadas caían al box coulvert que empalma con la Estación Norte para luego evacuar mar adentro a través del emisario submarino.

En las calles Cangrejal y Cangrejalito la situación es una verdadera odisea para los comerciantes y residentes en esta zona del centro histórico ya que deben soportar las escorrentías de aguas puercas con el particular aroma que emana a su paso mientras escurre directamente al mar de la bahía justamente en el área contigua al parqueadero del Puerto de Santa Marta.

Durante las lluvias se presentó movilidad reducida en algunas de las vías principales, debido a anegaciones en esas zonas de la urbe, así como al leve deslizamiento en uno de los cerros ubicados en el sector del Ziruma, vía que conduce de esta capital hacia el balneario de El Rodadero.

La Ogricc, en voz de su director, Jaime Avendaño, sugirió a la comunidad samaria: “Durante las fuertes precipitaciones se utilicen vías alternas hasta cesar las lluvias, y se eviten tomar arterias viales de frecuente circulación como la carrera 19, la calle 22, la avenida de El Libertador o algunas otras zonas álgidas como la calle canal en Ondas de Caribe y la calle primera”.

En lo que respecta al clima, de acuerdo a las predicciones de huracanes en el Caribe y zonas aledañas al menos tres tormentas se presentarán durante el desarrollo de la jornada ciclónica, de las cuales dos pueden llegar a intensificarse y convertirse en huracán; durante este período “los meses de agosto a octubre son los que presentan la mayor frecuencia, siendo septiembre el de mayor ocurrencia”, de acuerdo a la circular 033 del 17 de Mayo de 2018, expedida por la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo  de Desastres.

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