Proceso de paz con el Eln en manos de las decisionesdel presidente Iván Duque

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Luego de que ayer el Gobierno Nacional y el ELN anunciaran a la opinión pública que no concretaron un cese al fuego bilateral al término del sexto ciclo de los diálogos que se desarrollan en La Habana (Cuba), el proceso, como lo dijo el presidente Juan Manuel Santos, quedó en manos de su sucesor, Iván Duque, quien ocupará la Casa de Nariño desde el próximo 7 de agosto.

Y es que según sostuvo el mismo presidente Santos, uno de los requerimientos de las Naciones Unidas para servir de verificadores y garantes del cese al fuego fue que el protocolo tuviera suficiente claridad para evitar inconvenientes como los ocurridos en el primer cese acordado entre las partes.

 

“La ONU con mucha razón dijo: queremos ver si el nuevo Gobierno está de acuerdo con seguir estos protocolos y con este procedimiento. Sería contraproducente firmar algo que el nuevo Gobierno no avale o no esté de acuerdo, porque sería deshacer todo, generar unas expectativas más allá de lo real y de lo conveniente”, dijo el presidente.

Según Santos, hay un documento bastante adelantado sobre el cese al fuego bilateral y los protocolos que exige la ONU están casi listos para ponerse en marcha. Por esa razón afirmó que espera que el presidente electo continúe con lo que hace falta para poder pactar este punto de la negociación y así avanzar en la agenda, que lleven a una eventual firma de paz con esta guerrilla.

En días pasados el ELN había manifestado la disposición de seguir trabajando en una agenda conjunta con el Gobierno del presidente entrante, no obstante, Duque no se ha pronunciado al respecto en esta última coyuntura, aunque durante su campaña y posteriormente en calidad de mandatario electo ha manifestado que solo se sentará a negociar con este grupo si este acepta concentrarse en zonas específicas con veeduría internacional y bajo la condición de pagar penas privativas de la libertad.

“En el ELN mantenemos plena disponibilidad para proseguir estas conversaciones en la búsqueda de una solución política a este conflicto interno que nos aproxime hacia la paz. Como ya lo hemos expresado públicamente, hoy lo reiteramos ante ustedes: este 7 de agosto continuaremos en esta mesa a la espera de los delegados del gobierno del presidente Duque”, comunicó el ELN en una carta.

En este sentido, durante los próximos días se sabrá qué decisión tomará el presidente electo con relación a este panorama, teniendo en cuenta el mensaje que en múltiples ocasiones ha enviado la comunidad internacional a Duque, solicitándole continuar con dicho proceso en beneficio de las comunidades.

Para Vicente Torrijos, experto en paz y profesor de la Universidad del Rosario, las condiciones que ha anunciado Duque desde su campaña para negociar con el ELN no van a cambiar, porque es su percepción de paz, que es diferente a la de Santos y porque fue el motivo principal de su elección.

“Lo que está claro es que para Duque hay unas condiciones que son inalterables. Yo creo, por supuesto, que habría un estudio muy concienzudo de cuáles son las condiciones en las que Santos entrega ese proceso, pero ningún estudio por detallado alteraría las condiciones de no negociar en medio del conflicto y de exigir un cese de hostilidades absoluto con concentración y verificación internacional en áreas geográficas muy definidas”, dice Torrijos.

De acuerdo con el analista, ni siquiera la presión internacional lograría que el presidente electo cambie  sus convicciones en relación al proceso con el ELN, que son los mismos planteamientos que ha venido defendiendo desde que el ‘No’ ganó en el plebiscito por la paz. 

El gestor de paz Carlos Velandia asegura que lo que se presentó este miércoles fue el cierre del ciclo de paz liderado por el presidente Santos y que el resultado hace parte de la transición política que va a atravesar el país con el nuevo Gobierno, “el cual tiene una lectura muy particular en relación con todo en materia de paz, no solo con el ELN sino con las FARC”.

“Creo que el proceso quedó en unas condiciones bastante positivas, bastante adelantadas para que el nuevo presidente tome contacto con el ELN y le haga los ajustes necesarios para darle continuidad al proceso. Muy seguramente habrá cambios que reflejen esta nueva realidad política que no podemos eludir, creo que el final de los diálogos entre el gobierno Santos y el ELN, era un final que se preveía que podía ocurrir, toda vez que no es conveniente producir acuerdos que fueran a actuar como camisa de fuerza para el nuevo gobernante, máxime cuando ese nuevo gobernante tiene una lectura propia de este proceso en curso”, dice.

Jorge Kenneth Burban, especialista en paz y profesor de la Universidad Libre, sostiene que el logro y mantenimiento de la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, así como la conservación del orden público en todo el territorio y restablecerlo.

“Los procesos de negociación y el logro de los acuerdos de paz es tarea exclusiva del jefe del Estado y es indelegable, por tanto si no se logró un acuerdo con el ELN en cuanto al cese bilateral del fuego, que es lo deseable para evitar más víctimas, esa tarea la tiene ahora el presidente electo Duque. La experiencia histórica demuestra que es a través del diálogo, de la negociación, como se logra la paz y no con la confrontación militar. La negociación no es imposición, significa que las partes tienen que ceder. Por tanto si el presidente Duque propone que haya concentración, cese de hostilidades y verificación internacional, eso tiene que ser conversado con el ELN”, agrega Kenneth.

El analista añade que si desde el Gobierno se pide el cumplimiento de los protocolos, ya que la ONU es la encargada de hacer la verificación del cese bilateral, el desarrollo de esa función debe ser clara y además deben cumplirse por el ELN y el nuevo Gobierno debe conversar sobre este asunto con el ELN, ya que hay que avanzar sobre lo construido.

BOGOTÁ COLPRENSA

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