El nuevo gabinete

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En general las personas designadas por el presidente Duque para conformar el gabinete ministerial son idóneas en lo profesional y competentes para desempeñarse con diligencia en las respectivas carteras. En esta columna iremos comentando los distintos nombramientos.

Me parece importante que a la cancillería llegue un hombre con la trayectoria de Carlos Holmes Trujillo, con conocimiento del derecho internacional y amplia experiencia en el manejo de temas internacionales. Creo que en la coyuntura que se vive con el diferendo con Nicaragua era conveniente que esa responsabilidad se le confiara a alguien con formación en esta disciplina, es decir, que vaya más allá de lo que tradicionalmente se entiende por relaciones internacionales.

Las diferencias con Nicaragua sobre los derechos que nos asisten en el mar territorial suponen, en la estrategia de defensa, de las luces y sugerencias oportunas de los más autorizados internacionalistas con que cuenta Colombia. Siempre creímos que en ese complejo y delicado asunto se debió contar con la experticia de Enrique Gaviria Liévano, Rafael Nieto Navia, entre otros tratadistas, pero ello no sucedió.

Hubo una época en que los cancilleres eran candidatos presidenciales en potencia o figuras de mucha ascendencia en la vida del país, como fueron Olaya Herrera, Eduardo santos, Urdaneta, Arbeláez, Lodoño y Londoño, López Michelsen, Vásquez Carrizosa, Liévano Aguirre, Uribe Vargas. Lo anterior no significa que las distinguidas damas que han ocupado el cargo no hayan hecho la tarea, sino que es preferible que sean juristas porque ello ayuda más a enfrentar los retos de la coyuntura.

Por otro lado, me parece un acierto la designación de la abogada Carmen Vásquez como Ministra de la Cultura. Ella cuenta con una positiva experiencia en su paso por el Viceministerio del Interior en el que trabajó con mucha dedicación por los derechos de las comunidades afrodescendientes -que representa con mucho decoro y dignidad- y los pueblos indígenas.

Los exponentes y trabajadores de las diferentes expresiones de la cultura deben estar notificados de la decisión del presidente Duque de integrar ese ministerio a lo que se conoce “economía naranja”, cuyo fin es poner el talento al servicio de las industrias creativas y hacer de la creatividad una fuente de ingresos; o sea que las actividades artísticas y las manifestaciones de la cultura en las diferentes regiones del país harán parte de la agenda de desarrollo y, para tal efecto, el Ministerio de la Cultura será el eje articulador.

Creo sinceramente que Carmen Vásquez, además de las actividades que se vienen desarrollando desde ese ministerio, tiene la capacidad, la energía y el impulso vital para trabajar con tesón en el aprovechamiento del talento de los colombianos, particularmente de los sectores más vulnerables- como las víctimas de la violencia-, en las industrias creativas, integrando el turismo con la industria cultural, los saberes ancestrales  y todo el conjunto de las actividades artísticas y culturales a la fuerza productiva del país. Habrá una nueva orientación en las políticas que viene ejecutando ese ministerio.

*ExDefensor del Pueblo

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