Prudencia y ponderación

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Los recientes hechos vinculados con el llamamiento a indagatoria del expresidente Álvaro Uribe Vélez por parte de la Corte Suprema de Justicia, la presentación de su renuncia al Senado de la República, las posibles respuestas y escenarios del Parlamento frente a esta solicitud y la reacción de los diferentes sectores políticos y sociales del país, me invitan a hacer un llamado a todos a la prudencia y la ponderación.

Soy un defensor de los actos en derecho, de la justicia y he insistido siempre en que la rama judicial, en especial sus servidores, debe regirse exclusivamente por las consideraciones propias del Estado de Derecho. He sido igualmente un defensor incansable de los derechos de los investigados, de la necesidad que se les respete a todos el debido proceso y que se garantice el derecho de defensa en su plenitud. Pero en la promoción y defensa de estas garantías siempre he hecho un llamado a actuar por encima de todo con prudencia y ponderación.

Genera gran preocupación que se sepa de las decisiones judiciales por filtraciones en los medios de comunicación y no a través de los canales oficiales; que se utilice por parte de algunos sectores una investigación como una estrategia de debilitamiento de un gobierno que está a punto de ejercer el poder; que las declaraciones públicas de investigadores e investigados vayan más allá de lo que en derecho corresponde y se conviertan en declaraciones de mayor polarización; o que los medios de comunicación informen de estos hechos como si estuvieran pasando un partido de fútbol o un reality show.

No pretendo desconocer las implicaciones políticas del llamamiento a indagatoria de uno de los principales líderes políticos del país, hecho que objetivamente debemos reconocer si se tiene en cuenta el resultado reciente en las urnas de su partido, que obtuvo la mayor votación para el Congreso de la República y la elección del nuevo Presidente de los colombianos. Lo que pretendo es señalar es precisamente la importancia de manejar con la máxima serenidad, objetividad y rigurosidad este hecho de las máximas dimensiones e implicaciones jurídicas, políticas y sociales.

Los diferentes actores deben entender que esta información merece un tratamiento con mucha responsabilidad, pues se trata de un tema tan sensible que si se maneja de otra manera lo que se puede es llegar a prender la mecha de una nueva violencia, cosa que para nada le conviene a nuestra Colombia.

Este es un tema que se debe tratar con la mayor inteligencia y en el estricto marco de la Constitución, las leyes y nuestra justicia, porque de lo contrario podríamos entrar en una descomposición del clima político, económico y social.

Que no se me malinterprete. No estoy diciendo que no se investigue al señor expresidente y que éste no ejerza su legítimo derecho de defensa. No estoy diciendo que no se reconozcan las implicaciones políticas de este hecho. No estoy diciendo que no se informe a la opinión pública sobre el desarrollo de esta importante noticia. Lo que estoy es expresando es que un tema de tanta importancia y sensibilidad no puede manejarse con la cabeza caliente ni por fuera del estricto marco del Estado de Derecho. Mucha prudencia y ponderación.

*ExComisionado de Paz

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