‘La Línea Negra es acceso a la cultura y protección del corazón del mundo’

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La decisión de ampliación de la Línea Negra fue tomada por el mandatario de los colombianos tras cuatro años de análisis, diálogo y concertación con los líderes ancestrales de la Sierra Nevada. / FOTO: Presidencia

Así lo advierten las comunidades indígenas de la Sierra Nevada. El Presidente Santos 24 horas antes de entregar su gobierno firmará el polémico decreto. ´Primero protegemos a la Sierra Nevada que los intereses particulares´, dijo el Mandatario.

 

POR
SINDY ESTRADA ÁLVAREZ

Y llegó el día. Hoy lunes el presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón firmará el decreto mediante el cual se redefine la Línea Negra de la Sierra Nevada de Santa Marta o ‘Shibaks’. Este hecho ha ocasionado diversas posiciones: por un lado están los representantes de los pueblos indígenas, quienes aseguran que la Línea Negra no implican la posesión física de un territorio, sino que les permite a ellos y sus autoridades tradicionales “tener el acceso a ciertos sitios sagrados para la cultura y el cumplimiento de la misión de proteger el corazón del mundo: la Sierra Nevada” y en ‘contraposición’ están los empresarios y sectores productivos y gubernamentales, quienes afirman que esta declaratoria afectará el desarrollo de la región en todos sus órdenes, la generación de empleo, los derechos colectivos y las dinámicas de ciudadanía en general de tres departamentos: Magdalena, La Guajira y Cesar. En una tercera arista del debate, está la Academia, cuya posición se profundizará más adelante.

El cabildo gobernador arhuaco, Rogelio Mejía, aseguró que “la Línea Negra es donde se desarrollan los conocimientos ancestrales, donde están los códigos de la naturaleza y la zona donde se disfruta de la diversidad cultural y cosmogonía, por eso es importante la parte marina. Nunca hemos renunciado al mar. Antes eran 54 sitios sagrados, pero pasaremos a más de 300, para acceder a lugares en los que debemos hacer las prácticas de la existencia de estos pueblos”.   

Si se revisa un poco de historia, el tema de la Línea Negra viene desde 1973, cuando al interior de los pueblos indígenas se empezó hablar sobre la necesidad de recuperar esos sitios tradicionales que los ‘mamos’ utilizaron desde el origen para la realización de sus reuniones, rituales, ceremonias, pagamentos y acercamiento a la naturaleza. Con la expedición de la resolución 837 de 1995 del Ministerio del Interior se dio la “delimitación tradicional del territorio indígena y de protección de la diversidad cultural en la Sierra Nevada de Santa Marta de los pueblos Ijka, Kággaba, Wiwa y Kankuamo, demarcando simbólica y radialmente los hitos periféricos”.

Los hitos de la Línea Negra están enmarcados en el trapecio que limita con la plaza Alfonso López de Valledupar, el norte por La Guajira y al sur por el Magdalena, pasando por el Parque Tayrona, hasta volverse a encontrar en la plaza. Con la nueva resolución se pasaría a más de 300 lugares con importancia cultural, ambiental y espiritual, que conectan la Sierra con el mar Caribe.

Algunos sitios de gran importancia se ubican en Taganga, Mamatoco, El Rodadero, Gaira, Pueblito, Cañaveral, Gairaka, Fundación, Aracataca, Mingueo, Camarones, Dibulla, Hato Nuevo, Punta de Los Remedios, Los Áticos, Copey, Bosconia, Caracolí, Mariangola, Aguasblancas, San Juan del Cesar, Fonseca, Cuestecita, La Mina, Puente Hurtado, entre otros lugares conocidos y otros que se escriben en lenguaje indígena tales como Teregama, Jate Teluana, Java Nakumake, Julaka Java Nakun, Mituluaskaka, Seynewman, Gaim, Ugeka, Ka’aka, Marikuku, Aya Kawaka, Sinsinara, principalmente.

Otras zonas relevantes son las desembocaduras de los ríos Gaira, Piedras, Guachaca, Don Diego, Buritaca, Palomino, Ranchería, Caña, Ancho, Frío, Tucurinca, Ariguaní, Badillo, entre otros.

EL CONTEXTO

Desde la percepción de los ‘Hermanos Mayores’, la Línea Negra son los espacios fundamentales para mantener la intercomunicación espiritual y material, que permita la reproducción de la vida; son las páginas del territorio, a las cuales se deben acceder libremente para aprender y entregar los alimentos que la tierra requiere para seguir existiendo.

 “La Línea Negra conecta los lugares sagrados donde es posible que la vida se reproduzca. Conocer los lugares, donde Seshankwa sembró la vida con la mujer negra, y comprender las normas escritas en estos lugares sagrados, es lo que fundamenta el conocimiento de nuestros mayores”, señala la Declaración Conjunta de los pueblos indígenas.

De acuerdo a la investigación adelantada a través del Proyecto Caminos Ancestrales Andinos, en la que participaron Catalina Garcés Martínez, Alejandro Suarez, Juan Gil y Julio Marino Barragán; el Ministerio de Ambiente, la Comunidad Andina, la Universidad del Magdalena y Parques Nacionales Naturales de Colombia entre los sectores de Calabazo, Pueblito y Cabo San Juan de Guía, la Línea Negra “no es simplemente un límite, son las señales culturales que nos dicen lo que debemos hacer para que el manejo ambiental sea acorde a la educación que nos hace ser pueblos indígenas. Es la pauta a seguir para lograr la convivencia entre pueblos y culturas diferentes y entre los hombres y la naturaleza”.

En cuanto a la zona de mar, hacia donde se extendió la Línea Negra, se considera que “también hace parte del territorio sagrado de los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. La mar es el pensamiento, origen de toda la vida”, afirmaron las autoridades indígenas en dicha investigación.

LA HISTORIA

Uno de los argumentos de la ampliación de la Línea Negra se basa en que hace más de 500 años los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta vivían a orillas del océano, emprendían largos viajes en busca de pescado y recolectaban caracuchas, similares al caracol, que consumían, trituradas y mezcladas con hojas de coca para hacer pagamento en las partes altas de la Sierra y comunicarse con los padres espirituales.

“Debido a la importancia cultural del pescado, estos pueblos adquirieron gran poder económico y desarrollaron ampliamente sus construcciones y sociedades. Pueblito es un buen ejemplo de ello. Los pueblos de la vertiente norte de la Sierra Nevada de Santa Marta bajaban de la montaña con oro, mantas y piedras semipreciosas para intercambiar por pescado y sal que eran transportados luego por toda la Sierra a través de la red de caminos que fue construida por los diferentes pueblos de la cultura Tayrona”, menciona la investigación del Proyecto Caminos Ancestrales.

Con la llegada de los españoles – época de la Colonización –  gran parte de los pueblos indígenas, huyeron de las playas y sus lugares de pagamento hacia las partes altas de la Sierra para proteger su vida, tradición y cultura.

“Es necesario que las comunidades indígenas retomen los territorios costeros, pues aquí se encuentran varios sitios sagrados destinados a realizar pagamentos donde los mamos se concentran, traen las ideas, la fuerza para gobernar, cuidan el equilibrio entre hombre y naturaleza e impiden tanta catástrofe”, indicó en su momento José de los Santos Sauna, cabildo gobernador de los Kogui.

OTROS SITIOS

Uno de los sitios sagrados de la Línea Negra es Playa Boca del Saco en el Cabo San Juan de Guía del Parque Tayrona, donde los indígenas reflexionan sobre la mar, como origen de la vida (Agua de mar) – Pensamiento Aluna. “Para las culturas indígenas de la Sierra recorrer estos caminos para realizar sus pagamentos hace posible la renovación del tiempo y de la vida”, concluyeron los investigadores.

Es de anotar que Zhatukwa es el procedimiento de consulta más utilizado por los Mamas para tener acceso a la Ley de Sé o de Origen. En una totuma llena de agua se deja caer una Tuma o Sewá y a través de las burbujas es que la Ley habla. Por eso el agua es el camino que está directamente comunicado con la Madre, por el mundo espiritual, que se manifiesta en el Zhatukwa.

LA PREOCUPACIÓN DE LOS EMPRESARIOS

Tras una reunión privada de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena, Omar García Silva, presidente Ejecutivo de Cotelco Magdalena, manifestó la preocupación de los empresarios y hoteleros del decreto, “el cual no se revisó, ni se tuvieron en cuenta algunos efectos sobre el sector productivo de los departamentos del Magdalena, La Guajira y Cesar”.

“La Línea Negra es respetable en materia ancestral y espiritual, pero se debe tener en cuenta que varias ciudades de la región Caribe tienen más de 400 años y no nos pueden decir que todo el territorio pertenece a esta delimitación. Nos inquieta que serán los indígenas quienes tomarán las decisiones en este espacio y las autoridades locales podrán participar en los comités, pero no incidirán en ninguna decisión”, aseveró García Silva.

El representante gremial considera que “esta decisión presidencial cambiará la estructura administrativa de un estado social de derecho, en el que todos tenemos igualdad de derechos”.

Por lo anterior, los hoteleros del Magdalena, según Omar García, respaldan la carta que los gobernadores, las cámaras de comercio de la región Caribe y el Consejo Nacional Gremial remitieron a la Presidencia de la República. “En esta misiva se solicitó un mayor tiempo para el debate nacional con los indígenas, los diferentes sectores y los ciudadanos. Se deben escuchar las inquietudes de los habitantes de la región porqué vamos a depender de las decisiones de los pueblos indígenas”, explicó.

Ante el pronunciamiento de los empresarios y hoteleros, el cabildo gobernador arhuaco, Rogelio Mejía, aseguró que “no deben preocuparse, deben sentir orgullo de que los indígenas realicemos esas buenas prácticas cosmogónicas, culturales y ambientales”.

Afirmó que “no quitaremos nada de lo que está; es más bien un reconocimiento. Los colombianos deben estar tranquilo porqué la Sierra es un territorio sagrado y ancestral; ofrece la riqueza natural, por eso debemos cuidarlo, así como nosotros los indígenas lo hemos hecho, puesto que es la reserva de fauna, flora, agua y cultura”.

Enfatizó que no se debe percibir la Línea Negra como una amenaza. “Los nuevos sitios son un recordatorio de que estamos ahí, debemos hacer nuestras prácticas y cuidarla”, anotó. 

LA POSICIÓN DE LA ACADEMIA

El antropólogo y docente de la Universidad del Magdalena, Eduardo Forero, explicó que la Línea Negra es “un concepto elaborado a través de una comunicación intercultural, producto del artículo 7 de la Constitución Política de Colombia ‘Reconocimiento de la diversidad cultural’ y atiende al artículo 329 de la Carta Constitucional ‘Conformación de entidades territoriales para el ordenamiento’.

Con esta ampliación el Estado protege la vida, el bien y la honra de los ciudadanos; se pone en contrapeso la noción de territorio (soberanía del hombre moderno) y territorialidad (conjunto de valores, espirituales y tradicionales de los indígenas); y se unen accidentes geográficos a través de una línea “virtual radial” ligada al principio del origen, orden del todo o Ley de Sé o del Padre Creador Serankua, según el académico.

Precisó que “es inconcebible para los indígenas que el hombre moderno irrumpa, fracture, altere o rompa estos espacios; que se abran vías o inicien construcciones porqué para ellos el territorio está ordenado armónicamente”.

El antropólogo va más allá en ese análisis de la concepción de los indígenas asegurando que como academia han indagado o profundizado, a través de estudios, que permiten diferenciar entre la cultura tradicional y la moderna e identificar los valores o elementos míticos, culturales y espirituales de las comunidades con el territorio.

En cuanto a la preocupación de los empresarios, hoteleros, gobernadores y otros estamentos de la sociedad frente a la ampliación de la Línea Negra el docente universitario Eduardo Forero argumentó que el ordenamiento territorial y el desarrollo económico del país está relacionado con la inversión estatal y esta deriva de los hidrocarburos sus ingresos, empleos, convenios, políticas públicas, entre otros aspectos. “Solo es explorar y extraer con un alto nivel de rentabilidad, pero esto es efímero. Hay más modelos económicos y fuentes de generación de empleos como por ejemplo el agro”, sustentó.

“Hay una prioridad en este sector porqué las regalías y los recursos que proveen los productos minero-energéticos hacen atractivo este modelo; así se genera más capital para el desarrollo de los proyectos y el cumplimiento de las promesas de Gobierno en temas como las vías, obras e infraestructura. Sin embargo, se le debe apostar a otras posibilidades, sin afectar el ambiente”, anotó Eduardo Forero. 

Frente a este panorama están sentadas las posiciones de los indígenas, empresarios, hoteleros y los académicos; el debate está abierto y la polémica, en su punto álgido. Como ciudadanos es pertinente mirar la importancia ambiental de la medida considerando las acciones de conservación que se pueden emprender bajo este precepto y revisar lo que implica este proceso, a la luz de la controversia suscitada; detenerse en la parte histórica, ancestral, cultural y espiritual para los pueblos indígenas; pensar en las reivindicaciones en materia de derechos que reclaman los ‘Hermanos Mayores y acompañar de cerca este proceso.

La ampliación de la Línea Negra es sin duda un reto como sociedad teniendo en cuenta los cambios que esto puede traer, las nuevas dinámicas culturales que se pueden generar y la adaptación a unas actuaciones, en sitios en los que tradicionalmente no hacían mucha presencia los Hermanos Mayores.

ETNIAS DE LA SIERRA NEVADA

En el macizo montañoso las cuatro etnias indígenas que habitan han reclamado desde hace varias décadas, el reconocimiento legal de un territorio ancestral, demarcado por un límite que encierra el complejo geográfico, incluyendo las zonas costeras y lacustres por fuera de los resguardos indígenas.

Los nombres originales de estos pueblos indígenas son:

Wíntukwas: Arhuacos, Iku, Ika o Ijka: Significa indígena

Kággaba: Cogui, Kogui, Koghi: Representa el Jaguar

Wiwas: Significa caliente, engendrar o nativos y se representa con la guacamaya

Kankuamos

LA FIRMA DEL DECRETO

El presidente Juan Manuel Santos ratificó que el 6 de agosto firmará el decreto que delimita la ‘Línea Negra’ en la Sierra Nevada de Santa Marta para proteger la riqueza ambiental y cultural de un ecosistema altamente vulnerable al cambio climático y a otros factores sociales. La decisión fue tomada por el mandatario tras cuatro años de análisis, diálogo y concertación con los líderes ancestrales de la Sierra.

Precisó que el Gobierno Nacional, los gobernantes de Cesar, La Guajira y Magdalena, las Corporaciones Autónomas Regionales, CAR, la Procuraduría y otros entes serán garante del proceso.

Señaló que no se vulnera, ni desconoce la propiedad privada, ni tampoco los derechos adquiridos de terceros y de las comunidades étnicas. “Todo lo contrario, se garantiza su protección y se busca armonizarlos con los derechos de las comunidades indígenas de la Sierra Nevada”, afirmó.

En materia ambiental, el Presidente enfatizó en que la Sierra Nevada de Santa Marta es el lugar con la mayor concentración de mamíferos, aves, peces y anfibios amenazados de la Tierra; es un ecosistema irremplazable y que si se perdiera sería el lugar más difícil de reemplazar del mundo, lo que significa que “cuidar y proteger la Sierra es una obligación de todos los colombianos”.

Además, resaltó que en la Sierra se han registrado más de tres mil especies, de las cuales 49 están amenazadas, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Recalcó además que la Sierra tiene humedales, manglares, selva húmeda tropical, bosques secos y de alta montaña, páramos y glaciares, ecosistemas que en su gran parte son vulnerables al cambio climático.

De acuerdo con el Jefe de Estado, durante el último siglo han decrecido aceleradamente los ecosistemas nativos de la Sierra Nevada, generado por el avance de la frontera agropecuaria, los cultivos de uso ilícito, las obras de infraestructura, un turismo demasiado intensivo, el crecimiento no planificado de los centros urbanos y el cambio climático.

Recordó que la Sierra es una estrella hidrográfica que cuenta con 35 ríos que abastecen los acueductos que surten a 1,5 millones de colombianos, así como a importantes zonas agrícolas, ganaderas y mineras.

“Lo que estamos haciendo es proteger el futuro y la cultura de unas comunidades que tienen mucho para enseñarnos. Hay intereses muy concretos que están en contra de este tipo de decisiones, pero hay que tomar la decisión de proteger el medio ambiente y la Sierra Nevada de Santa Marta, por su importancia, valor, biodiversidad, ambiente y cultural; esto me parece más importante que defender unos derechos particulares”, dijo el Mandatario.

“Por eso voy a firmar el decreto de la Línea Negra el lunes próximo (6 de agosto), y quería hacer esa explicación porque ha habido demasiada tergiversación sobre el alcance de este decreto”, concluyó el Presidente de la República.

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