Cesó la horrible noche

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Ayer, por fin entregó la presidencia Juan Manuel Santos, dejando al país sumido en una polarización casi que igual a los momentos que vivió el país, previos a la firma del Frente Nacional, no lo digo por exagerar, solo hay que ver, escuchar o leer los diferentes medios de comunicación y a sus columnistas para oler el odio que destilan contra Uribe y contra todo el que no “lamboneo” el gobierno Santos.

El presidente saliente, deja un legado peligroso para la institucionalidad del país, el futuro es incierto, el proceso con las Farc, impuesto por encima de la voluntad popular, utilizando procedimientos no consagrados en la Constitución como el Fast Track, o vía rápida para tramitar los proyectos de reforma constitucional con destino a entregarles gabelas a los guerrilleros, es un antecedente grave, porque en cualquier momento podrá ser usado por un gobernante que se quiera perpetuar en el poder o adecuar el modelo de estado a su antojo o por conveniencias políticas o económicas tipo Venezuela.

A la Corte Constitucional, le corresponde igual responsabilidad, pues avaló este procedimiento, con la excusa que la paz es un bien supremo, Los de la izquierda y de derecha que apoyaron este mecanismo, no han dimensionado el daño que le puede llegar a  causar a Colombia hacia el futuro.

El presidente Santos en su afán de molestar a Uribe, de presentarse ante la comunidad internacional como el salvador de Colombia, le entregó a las Farc prebendas jamás concedidas a ningún movimiento subversivo  en el mundo, todo en base a la falsedad que aquí estábamos en guerra. Al destapar su ideología fariana, Santos traicionó a los colombianos que confiaron en él para que siguiera con las políticas de seguridad del presidente Uribe, gobernando con la constitución y la ley y sancionando a los delincuentes que las violaran.

Ocho años de mentiras, de complots, de imposiciones, de irrespeto a la democracia, de derroche de los dineros públicos, dejarán una huella imborrable en los colombianos que muy difícilmente logrará superar nuestra sociedad.

Dura tarea la que le toca al presidente Duque, recuperar la credibilidad de la presidencia y del presidente, recuperar la favorabilidad del primer mandatario en su pueblo, hasta ahora totalmente deteriorada, recuperar la institucionalidad y el imperio de la Constitución y la ley, recuperar la economía nacional, recuperar la seguridad, porque esta no es una estadística de muertos, recuperar la tranquilidad que todos reclamamos y que no se logró con la entrega de privilegios a los guerrilleros de las Farc, recuperar la confianza en el gobierno, sus Fuerzas Armadas, en sus jueces y en sus instituciones, hoy perdidas en el caos que deja Santos.

La corrupción ha crecido geométricamente, la mermelada, aceitó y terminó de corromper al congreso y a algunos miembros de la Rama judicial, esto es más grave de lo que la gente se pueda imaginar, porque será muy difícil recuperar la confianza de los colombianos en su Congreso y sobretodo en sus jueces.

 Como “no hay mal que dure mil años ni cuerpo que lo resista”  Santos ya se fue y debemos pensar en un futuro mejor, con un presidente que si escucha a su pueblo sin soberbia, sin egolatría y siempre respetando la Constitución y la ley, eso esperamos y por ello respiramos hoy un poco más tranquilos.

¿Sabes qué? Cesó la horrible noche para Colombia y hoy brilla un nuevo sol de esperanza con el gobierno del presidente Duque.

*Catedrático universitario

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