¡Hasta el último minuto!

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La manera de actuar del gobierno saliente en los últimos días es una muestra de descortesía, irresponsabilidad, malas maneras, falta de elegancia, irrespeto con los electores y abuso de poder.

Nunca antes, como ahora, un gobierno había aprovechado el periodo que debe dedicar a terminar las tareas desarrolladas, para sacar decretos inconvenientes, nombrar funcionarios a última minuto y, como se dice en el lenguaje popular, dejar la olla limpia.

No es posible que después de elegir los colombianos un nuevo Presidente, y con él a un nuevo gobierno, a pocos días de su posesión, el Presidente Santos y su gabinete hayan sacado decretos que le otorgan nuevos derechos a comunidades indígenas, designaciones en el exterior y en los distintos ministerios e instituciones, sin siquiera consultar previamente al nuevo gobierno. Es como si se tratara de dejar amarrada la nueva administración y, lo que es más grave, otorgando derechos a comunidades o tribus indígenas que colocan a la nueva Administración en aprietos a la hora de modificarlos.

En el caso del denominado decreto de línea negra, el Gobierno de Santos lo que hace es limitar el desarrollo de tres de los departamentos del caribe: la Guajira, el Magdalena y el Cesar, perjudicando los ingresos de las entidades territoriales, lesionando intereses económicos privados, y terminado con la posibilidad de nuevos empleos y de iniciar distintos proyectos empresariales que beneficiaban el desarrollo de estas regiones del país.

Dirigentes empresariales, gremiales, políticos y económicos manifestaron su inconformidad con la expedición de estas nuevas normas, pero la terquedad e irresponsabilidad del Presidente Santos no tuvo límites y la expidió porque se había comprometido con los mamas de la comunidad indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Estas actuaciones deben ser investigadas por la Procuraduría General de la Nación y las entidades de vigilancia pues, además de ser un atropello a las mayorías de las comunidades de la región, es una acción que lesiona los intereses económicos tanto regionales como públicos y privados.

Ha llegado a tal punto la falta de gallardía y responsabilidad con la majestad del Estado y sobre todo con los colombianos, que hasta intentaron adjudicar al nuevo Presidente de la República los horrores que últimamente se han presentado contra dirigentes sociales del país que han caído asesinados en diferentes partes del territorio nacional.

Como si a partir de la elección del nuevo mandatario de los colombianos los hechos tan graves que acontecieron fueran de su responsabilidad. Sólo hasta el día de hoy el doctor Iván Duque tiene las riendas del Gobierno. Claro está que sus primeros días de mandatario tendrá que utilizarlos revisando todas las travesuras que se hicieron a partir de su elección. Ahora solo le pido a Dios que ilumine al nuevo Presidente y que podamos llevar a nuestra Nación a un mayor desarrollo tanto económico como político y social, a lograr una unión de todos y terminar la polarización que hoy se vive, que logremos derrotar la corrupción y castigar sus responsables, un crecimiento con equidad y una paz con justicia, verdad y reparación a las tantas víctimas que ha dejado nuestro conflicto interno.

*ExComisionado de Paz

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