¿Añoranzas de poder o de mermelada?

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No bien se había posesionado el presidente Duque y las críticas por una cosa o por otra, no se han dejado esperar de parte de aquellas personas, que fungieron como defensores del gobierno Santos, pero que no lo hacían de oficio, sino “emermelados” por jugosos contratos o por vinculaciones laborales de ellos mismo o de sus familiares y que siempre han despotricado de Uribe y del Centro Democrático.

El derecho a la crítica y a la libre opinión, es base fundamental de la democracia, pero para criticar y descalificar a funcionarios públicos, se debe tener conocimiento del modelo de Estado que tenemos, de cómo funciona nuestra democracia y que es responsabilidad administrativa y que es responsabilidad política.

La responsabilidad administrativa en Colombia le corresponde al gobierno, que lo encabeza el Presidente, los ministros y los jefes de departamentos administrativos, según nuestra Constitución, siendo además, el primer mandatario la suprema autoridad administrativa, según lo dispone el artículo 189 de la C.P.

Los congresistas, según el artículo 133 de nuestra C.P son responsables políticamente ante la sociedad y frente a sus electores, por eso no se puede confundir la administración del Estado, que la ejerce el presidente con la función legislativa que la practica el Congreso, por eso no he podido entender la alharaca que formaron doctos y legos, por el discurso del Presidente del Congreso el día de la posesión del Presidente Duque.

No es obligación, ni un axioma, que  las intervenciones, de quien da posesión y de quien la toma ese día, deban ser coincidentes, el Presidente habla como representante y responsable de la administración, como Jefe de Estado y el presidente del Congreso y miembro del partido de gobierno, lo hace desde la perspectiva de la responsabilidad política que le corresponde a la Rama Legislativa y sobretodo, al partido que postuló al presidente que se posesiona.

La verdadera democracia, es cuando el partido del gobernante, está atento a que este no se equivoque a que no traiciones los postulados por los cuales fue elegido, en eso radica la responsabilidad política, pero parece que  a algunos colombianos, les gustó la traición de Santos, no a Uribe, si no al pueblo que votó por un programa de gobierno y él gobernó con otro, por eso su partido La U, ni siquiera pudo presentar candidato a la presidencia, porque en democracia, los partidos y sus miembros responden políticamente y el pueblo no perdona la traición.

Ahora los “enmermelados”, quieren jugar a la división del partido de gobierno, si alguno de sus miembros llama la atención por un acción del gobierno y manifiesta su inconformidad, eso es oposición desde dentro, no, eso es responsabilidad política y el presidente debe estar agradecido que tiene congresistas de su partido, velando para que haga las cosas bien en beneficio del pueblo y que si se equivoca no se siente miedo para expresarlo, porque el buen gobernantes es aquel que sabe escucha y corregir a tiempo sus errores y no el que dice que hace “lo que se le da la gana”.

A los colombianos nos falta mucha cultura ciudadana y dentro de ella, muchísima cultura política, así como  conocimiento del funcionamiento de nuestras ramas del poder público, de los organismos que no pertenecen a estas y saber cuándo hay responsabilidad administrativa, que conlleva a la responsabilidad penal, disciplinaria y fiscal y cuando hay responsabilidad política, que tiene como consecuencia, el rechazo del pueblo en futuras elecciones.

¿Sabes qué? Hay que dejar gobernar, las añoranzas de poder o de contratos o de mermelada, aplácenlas, porque no creo que el presidente Duque compre adeptos o lisonjas con los dineros del Estado.

*Catedrático universitario

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