Alcaldía acabó con el ‘hotel’ de los ‘venecos’ en el Camellón

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La policía de turismo realizó el retiro de los colchones que estaban en el Camellón de la Bahía y que eran usados por emigrantes venezolanos para dormir a cielo abierto en este emblemático lugar, HOY DIARIO DEL MAGDALENA denunció el insólito dormitorio al aire libre instalado frente al Palacio Tayrona, sede la Gobernación del Magdalena, por parte de un grupo de venezolanos y las autoridades actuaron con diligencia.

 

La fotografía de ayer en primera página de HOY DIARIO DEL MAGDALENA  mostrando la pila de colchones de alquiler utilizados para pernoctar por centenares de venezolanos en el Camellón de la bahía no podía ser más impactante para las autoridades que ayer mismo actuaron. Esta indebida invasión del espacio público y el deprimente espectáculo que se constituía en un demoledor golpe al destino turístico, fueron razones mas que suficientes para que la Alcaldía procediera a ´clausurar´ el ´hotel´ en que habían convertido al emblemático sitio los migrantes del vecino país.

 

Por fortuna, ayer  autoridades actuaron con celeridad ante la denuncia hecha por HOY DIARIO DEL MAGDALENA, que publicó en su edición de ayer el insólito espectáculo del ‘dormitorio’ a cielo abierto que protagonizaba un número indeterminado de migrantes venezolanos.

Y fue precisamente gracias a la labor de los agentes uniformados quienes acabaron con ese horrible ‘hotel’ que había sido instalado justo frente al Palacio Tayrona, sede donde funciona la Gobernación del Magdalena.

Empresarios, comerciantes y hoteleros que se encuentran en la zona céntrica de Santa Marta reconocen que la problemática social originada con la afluencia de migrantes venezolanos que han llegado a Santa Marta en busca de una oportunidad para subsistir, es crítica.

La cruda realidad da cuenta de un verdadero drama humano protagonizado por varios ‘venecos’ que deambulan por las calles y barrios de la ciudad pidiendo ayuda, vendiendo dulces, chicles, agua, verduras e inclusive bolívares para recibir a cambio algún dinero que les permita sobrevivir.

En la carrera segunda entre calles 20 y 22 existe un comedor humanitario a donde acuden todas las mañanas muchos venezolanos, entre ellos algunas mujeres con niños en brazos y otras embarazadas que reciben alimentos para mitigar el hambre, pero además la lectura bíblica que les reconforta espiritualmente y les alienta para no perder la esperanza de un mejor amanecer.

Ese comedor humanitario que lidera la Iglesia Católica da muestra de la generosidad de los samarios que han sido hospitalarios y buenos anfitriones de los visitantes que han llegado huyendo de la crisis que afronta Venezuela, pero la situación se complica ya que en Santa Marta ‘no hay cama para tanta gente’.

Los índices de informalidad han crecido, basta con recorrer la Avenida Campo Serrano para constatar que no cabe un vendedor ambulante más. La proliferación de ‘venecas’ ofreciendo sus servicios como manicuristas en vía pública coloca en aprietos a las estilistas profesionales que tienen locales formales, pagan servicios públicos y tributan impuestos al Distrito.

Los andenes peatonales están convertidos en un verdadero mercado persa en donde el espacio público está invadido y se imposibilita a los transeúntes caminar con libertad. Todo ello deteriora la imagen de Santa Marta como un destino turístico organizado, mientras que  los parques de Bolívar, Los Novios, Sesquicentenario, Los Trupillos, entre otros, también están ocupados por venezolanos.

Todavía hay muy buen trabajo para desarrollar por parte de las autoridades de Migración Colombia en la apuesta por constatar la procedencia y estadía legal de los migrantes contribuyendo así a la prevención de fenómenos sociales que puedan atentar contra el comercio y el turismo que son generadores de empleo formal.

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