De la administración pública

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Sorprendente que haya quienes se pregunten en la época actual si es dable vivir sin el sector público; sin instituciones o una estructura organizacional compartida que module la marcha democrática de la sociedad civil. Pareciera no entenderse que ellas están dadas para que las personas vivan en armonía, la sociedad actúe debidamente y contar con herramientas, instrumentos y recursos que permitan a los ciudadanos convivir con justicia y seguridad; y si bien estamos en espacios de complejidad que dan para cuestionar la utilidad de lo público y el papel de la administración pública, cabe recordar que siempre las sociedades han necesitado un armazón institucional que plasme las iniciativas gubernamentales. Una colectividad sin Administración Pública es una sociedad desarticulada y sin capacidad de gestionar la voluntad de sus ciudadanos.

La Administración Pública es indispensable debido al papel que cumple en las sociedades, debiendo optimizarse en consecuencia. Podemos cuestionarle si se quiere, tamaño, papel, funcionamiento, pero es claro la imposibilidad de vivir sin el sector público. Igual, se puede y debe discutir si lo público responde a las demandas ciudadanas o si está articulada a los cambios actuales, pero se impone el convencimiento que requerimos una Administración Pública vanguardista, avanzada, eficiente, ágil, que solucione las exigencias ciudadanas, siendo preciso un sector público transformado, adaptado y convertido en canal del desarrollo de ciudadanos, grupos, asociaciones y empresas, en lo que interesa voluntad, decisión política, visión, consenso, al igual que política y administración se convengan adecuadamente, y lo público y lo privado se entiendan y colaboren para afrontar los comunes desafíos.

Importa por tanto una Administración emancipada, profesional, sin injerencias ni oscuros intereses tras ella, puesto que la función pública debe estar libre de amarres políticos para servir mejor a los intereses no de partidos o grupos, sino de la ciudadanía y sociedad en general. Desde esta postura, necesario es un cambio de paradigma, sana Administración Pública e importante gestión gubernamental, ya que de funcionar bien lo público, mejor estarán servidores, políticos y ciudadanía. Necesaria por tanto una transformación inteligente, con equipos multi, inter e intradisciplinares en capacidad de participar con éxito en este decisivo reto.

Sostienen expertos analistas, que una sociedad avanzada y democrática requiere una Administración Pública ágil, que gestione lo público con eficiencia y transparencia en el saber que el mundo cambia y las Administraciones no siempre van al mismo ritmo, lo que provoca un freno al desarrollo. Camino a evitarlo, deben cambiarse enfoques, estructuras y prácticas que impiden responder las demandas ciudadanas. De ahí que en ruta a transformaciones de fondo importe lo público, recurrir a nuevos modelos y al Estado, interesarse en los cambios ciudadanos y los servicios requeridos, transparencia con los recursos públicos, potenciar la participación democrática activa, entender que la nueva realidad exige que lo público y lo privado compartan derroteros; y más que lo dicho, la buena salud de las Administraciones Públicas que a todos nos beneficia; ya que mala, nos afecta en materia grave.

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