A recomponer el presupuesto

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El presupuesto nacional refleja inequívocamente las intenciones verdaderas de un Gobierno, cuando coloca sus recursos en donde están sus preferencias. No hay allí misterio alguno. Es lo mismo que sucede en cualquier hogar si repasamos su lista de gastos.

Allí encontramos no solo unos números mudos. Cuantifican  cómo  su modo de vida mucho mejor que las prolongadas explicaciones que tratan de envolver en misterios las verdades que saltan a la vista.

Ayer no más encontramos un ejemplo claro a propósito del proyecto de presupuesto que elaboró la administración anterior. El gobierno nuevo apenas está acabando de leer entre líneas blancas y negras lo que su antecesor quiere que Iván Duque haga para llenar apresuradamente los primeros días incompletos y el primer año completo de su mandato.

Basta abrir la edición de ayer de El Nuevo Siglo para entender la situación. La resumen las páginas 16ª y 17ª. El titular de la dieciseis:  “El Gobierno nacional recompondrá el presupuesto para 2019”- Y el encabezado de la 17: “Investigan robo de $1.500 millones a Salud”.

El Ministro de Hacienda entrante hace malabares buscando de dónde pagar los gastos de los últimos meses del 2018, y cómo navegar en un presupuesto deficitario en el próximo año.

El proyecto heredado aumentará la parte destinada a pagar deudas. Algo inevitable, mientras se reduce el porcentaje dedicado a inversión. Lo cual es peor de lo que  parece, pues  una parte de lo que figura como inversión corresponde a

vigencias futuras, que deben pagarse en el año que viene.  Para decirlo francamente, queda aun más amarrada la capacidad de movimiento de la administración.

Y antes de quedar maniatado del todo, el nuevo Gobierno tiene que correr a proponer modificaciones que le dejen, por lo menos, la posibilidad de ejecutar algunos de sus propios programas. Ya no son exclusivamente suyos sino de todo el país, desde el momento en  que el pueblo lo eligió, acogiendo sus propuestas.

Las reformas están cantadas: el Ministro de Hacienda “aseguró que su despacho trabajan en una propuesta para someter a la consideración del Congreso, con el fin de recomponer ese presupuesto”. Algo concreto se tendrá para mediados de septiembre.

¿El desafío? En palabras del ministro  Carrasquilla: “con un poco de esfuerzo y debate podemos llegar a un presupuesto que permita cumplir con los programas sociales, sin pegarle un frenazo a la economía, como el que está implícito en el presupuesto actual.”

No queda más remedio que recomponer, lo cual de acuerdo con el diccionario de la Academia significa “componer de nuevo, reparar” Y en este caso exige buscar unos recursos nuevos para financiar la reparación.

Pero en la página de enfrente dice el titular: “Investigan robo de $1,500 millones a salud”. Esta vez   se refiere a Bogotá, pero muestra algo que habitualmente sucede con los dineros públicos. Se los roban.

¿Cómo reparar las maltrechas finanzas nacionales, departamentales y municipales? ¿aumentando impuestos?

¿Para qué si se los roban?

La tarea de recomponer tendrá que taponar también los agujeros negros por donde se escapa el gasto público.

*Periodista y Defensora de DD.HH.

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