‘Línea Negra es línea de la vida’: Hermanos Mayores

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La Sierra Nevada es un territorio sagrado que debe preservarse para garantizar la existencia de las futuras generaciones que habitan en los departamentos del Magdalena, La Guajira y Cesar.Es urgente detener la destrucción y excesos sobre el territorio, respetar los espacios sagrados que rigen la naturaleza para restablecer el equilibrio y el orden. De no hacerlo vienen graves consecuencias como las enfermedades incurables, desastres, terremotos y sismos, advierten los mamos.

Un llamado a cuidar los hilos invisibles que, en el Territorio Ancestral, tejen la delicada trama de la vida, hicieron los Hermanos Mayores que habitan en la Sierra Nevada de Santa Marta a los samarios, residentes y comunidad en general.

Al referirse a la denominada ‘Línea Negra’ que empieza a generar sus primeras reacciones entre la comunidad blanca y mestiza del país, advierten que esta es realmente la línea de la vida que busca llamar a la sensibilidad, a la sensatez y al sentido de humanidad.

En el marco de la presentación del libro ‘Shikwakala: El crujido de la Madre Tierra’ que se realizó el viernes anterior en el auditorio del Banco de la República, José de los Santos Sauna Limaco, Gobernador del Cabildo Indígena del Resguardo Kogui-Malayo-Arhuaco y Organización Gonawindúa Tayrona, explicó que ese libro es el resultado del empeño del pueblo Kággaba por transmitir a la sociedad occidental, desde su propia voz, su pensamiento y preocupaciones.

‘‘Los pueblos de la Sierra estamos defendiendo el territorio y la naturaleza misma, estamos protegiendo la vida no solo la de los cuatros pueblos sino de toda la sociedad que habita en el Magdalena, Guajira y Cesar para que las nuevas generaciones tengan futuro en este planeta’’, indicó.

Fue categórico al expresar que los desequilibrios y excesos sobre el territorio traerán graves consecuencias como las enfermedades incurables, desastres, terremotos y sismos, de allí la urgencia de detener esa destrucción, respetar los espacios sagrados que rigen la naturaleza para restablecer el equilibrio y el orden.

‘‘Con este libro queremos propiciar un diálogo intercultural donde nos podamos entender y trabajar en una coordinación interinstitucional, invitar a todas las personas a crear un Foro permanente que nos permita ese diálogo, buscar los espacios y las maneras para entendernos, nosotros conocer sus motivaciones y ustedes, al entender las nuestras y darse cuenta de las dimensiones del daño y las consecuencias de lo que se está haciendo’’, recalcó.

A la actividad asistió el director del Área Cultural del Banco de la República, Joaquín Viloria de la Hoz, quien dio la bienvenida a todos los asistentes al auditorio. En la mesa principal estuvieron varios miembros del equipo de trabajo de la producción del libro entre ellos los autores Yanelia Mestre Pacheco y Peter Rawitscher Adams, además la autoridad tradicional Arregocés Conchacala Zarabata junto a los líderes Jorge Nuvita y Silvestre Gil Zarabata, entre otros.

El concejal de Bogotá, Juan Carlos Flórez, estuvo en el evento y durante su intervención elogió el excelente trabajo editorial logrado con el apoyo de la Unión Europea que sin duda contribuirá a la comprensión de la cosmovisión ancestral existente sobre la Sierra Nevada de Santa Marta.

Dijo que no se trata de un conocimiento esotérico o de la nueva era sino que es algo muy profundo y antiguo que infortunadamente la cultura blanca y mestiza no ha reconocido como tal.

Recordó el legado del antropólogo Reichel-Dolmatoff quien creyó en el saber indígena que siempre valoró. ‘‘Ningún mestizo ni ningún blanco colombiano de la Colombia ilustrada antes de Reichel-Dolmatoff había tenido ese reconocimiento para los pueblos aborígenes del país. Fue un hombre que venía de una de las ciudades más extraordinarias culturales de Europa de hace un siglo, no era como decimos en Bogotá un aventurero desparchao o un mochilero sino que era un hombre con una cultura extraordinaria’’, anotó.

Al referirse al libro asegura que se trata de un texto con principios espirituales sin los cuales la vida puede morir. ‘‘Ese es el mensaje que yo he recibido con la lectura de este libro. Cuando hay una ruptura violenta con los principios que le dan vida a una civilización esa civilización se ve abocada a la catástrofe’’, enfatizó.

Leyó el siguiente párrafo que le impactó mucho: ‘‘Desde Shikwakala queremos tocar a cada Ser, a cada persona, llamar a su sensibilidad, a su sensatez y a su sentido de humanidad, para que todas y cada una puedan conectarse, desde esos Hilos Invisibles al sentido de la Vida y reactivar su conexión con La Madre. Porque sabemos que cada uno tiene un lugar en Shikwakala, una función, una tarea, y desde ese lugar en el tejido sagrado de Shikwakala, cada ser, cada persona, puede encontrar ese hilo que lo conecta a donde cada cual tiene que llegar, y puede entonces decir algo, hacer algo, retribuir, cuidar, proteger, pagar o sanar a La Madre’’.

UN APORTE AL ANÁLISIS

Joaquín Viloria de la Hoz, director del Área Cultural del Banco de la República, afirmó que el libro en el que han participado más de 20 Mamas o máximas autoridades espirituales del pueblo Kággaba o Kogui, asentados en diferentes vertientes de la Sierra Nevada de Santa Marta, así como un equipo de trabajo integrado en su mayoría por indígenas de la Sierra, será un buen motivo para analizar y comprender mejor a los Hermanos Mayores.

‘‘Cuando tuve el primer contacto con los coautores Yanelia Mestre, de origen kankuamo, y el inglés Peter Rawitscher Adams, así como con la editora Myriam Awad, lo primero que se me vino a la cabeza fue la vista que hizo el alemán Konrad Theodor Preuss a la Sierra Nevada de Santa Marta entre noviembre de 1914 y abril de 1915. Preuss fue tal vez el primer antropólogo que estudió a los indígenas Kággaba y se llevó para Berlín dos máscaras, entre ellas la del Mama Surli Uakai, que de acuerdo con estudios científicos su datación está entre los años 1440 y 1470 d.C. Estas máscaras pasaron de una generación a otra de Mamas, cuya genealogía elaboró Preuss entre el siglo XV y 1915. Le corresponde a los Mamas, Kággaba, antropólogos o historiadores que están aquí continuar la genealogía de los Mamas de Noavaka desde 1915 hasta el 2018’’, asegura.

Y seguidamente dijo: ‘‘Veo en el libro que el actual Mama de este pueblo Kággaba se llama Escribano Awiguí, a quien le he pedido que ayude a completar esta lista de Mamas. Este libro nos habla de los Kággaba y de la Sierra Nevada de Santa Marta. La Sierra es un territorio triangular y aislado de la cordillera de los Andes, que se levanta al nordeste de Colombia, frente al mar Caribe, y se convierte en la montaña de litoral más alta del mundo (5.775 de altitud). Cada lado de este triángulo mide aproximadamente 140 kilómetros y su extensión es de 17.000 kilómetros cuadrados, pero si se lleva a la delimitación natural de sus vertientes hidrográficas, su área se amplía a 21.000 kilómetros cuadrados’’.

Viloria remató diciendo que ‘‘Hoy los indígenas de la Sierra están en el centro de un tema de mucho interés en Colombia, pero sobre todo en los tres departamentos que conforman la SNSM, Magdalena, Cesar y La Guajira: La Línea Negra. Desde 1973 fue reconocida y se actualiza en 1995. Lo único que faltaba era cumplir con una orden de 2014 de la Corte Constitucional, que obliga al Gobierno a delimitar el polígono simbólico. Esto lo hizo el gobierno de Juan Manuel Santos a través de un decreto que firmó a principios de este mes de agosto. Vale la pena anotar que el libro no está dedicado a este tema, pero sabemos que será un buen motivo para debatir sobre este y otros temas de los pueblos indígenas y de la Sierra Nevada en su conjunto’’, puntualizó.

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