HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

Reconciliación vergonzosa

Cuándo será que Colombia dejará de estar manejado por sus expresidentes, es la pregunta que surge después del nuevo anuncio que han hecho Andrés Pastrana, César Gaviria y Álvaro Uribe, quienes han tenido durante mucho tiempo las riendas políticas de este país. Lo que celebran con gran entusiasmo no es si encontraron las verdaderas rutas de progreso de esta sociedad, basados en su gran experiencia, en sus aciertos y errores que tanto le han costado al país. No, esa gran reconciliación que anuncian es sobre cómo elegir al nuevo Contralor General de la República porque el relleno es un supuesto acuerdo sobre la agenda legislativa que se va a discutir en este período del Congreso.

Hace 20 años no se reunían, afirman los medios de comunicación y ahora, por arte de magia, resuelven encontrarse y limar asperezas y ponerse de acuerdo, obviamente sobre el nombre de la persona que tendrá la responsabilidad de vigilar el control fiscal, es decir, el seguimiento y evaluación de aquellos que manejan los recursos del Estado. Parecería que esta es la confirmación del nuevo nombre de la mermelada, aquella que adoptará el nuevo gobierno, puestos y más puestos, queridos compatriotas.

Qué tipo de Contralor General de la República va a tener esta pobre sociedad colombiana en manos de semejantes personajes que sin duda han realizado obras y desarrollado políticas para el país cuando fueron presidentes, pero también con profundas fallas en muchas áreas. Cuál es la autoridad moral de este trio de expresidentes para decidir el futuro de este país. Ya tuvieron su tiempo e impusieron sus agendas, algunas positivas y otras no tanto. Sin embargo, siguen como si fuesen los dueños de esta sociedad colombiana y como si no hubiesen cometido grandes errores.

Pero la culpa de seguir manejados por expresidentes es de todos nosotros los colombianos por una sencilla razón. Jamás se les pasó ni a ellos ni a ningún expresidente ni alto funcionario, la cuenta de cobro por sus grandes errores. El fracaso del Caguán, la famosa Silla Vacía de Pastrana se quedó así y sí se le reconocen logros como el Plan Colombia. Los costos de la apertura obsesiva de Gaviria y su cacareado “Bienvenidos al Futuro”, se quedaron solo en la idea de que abrió a Colombia al mundo, pero nadie le ha cobrado la Catedral, el costo de haber perdido un millón de hectáreas de cultivos los pequeños campesinos del país, y sobre todo, el haber acabado con el Partido Liberal. Y al expresidente Uribe, hoy el rey del país, sí se le acepta que debilitó a las FARC, pero jamás se han explorado las razones de que muchos de sus exfuncionarios están presos o huyendo.

Esta reconciliación entre tres expresidentes que antes no eran los mejores amigos, tiene un claro sabor clientelista, politiquero y de afán de poder. No es el primer paso para esa reconciliación que ha anunciado el presidente Duque. Sería interesante conocer su verdadera reacción a este hecho político.

*ExMinistra de Estado

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