Fracasó la Consulta Anticorrupción, muy poca gente asistió a las urnas

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Catalina Gil, miembro de la comunidad Kogui Arsario.

Los adultos mayores y algunas personas que a pesar de su condición en situación de discapacidad, llegaron a cumplirle a la democracia y rechazar que la corrupción siga impidiendo el progreso del país. Los jóvenes demostraron su apatía a las elecciones.

Con muy poca afluencia de votantes en los distintos puestos habilitados para ejercer el derecho al voto transcurrieron las elecciones por la Consulta Popular Anticorrupción que se cumplió ayer en Santa Marta y Colombia.

El fracaso en esta zona del país fue monumental. La escaza participación de los electores así lo evidencia.

La gran mayoría de los sitios que dispuso la Registraduría Nacional del Estado Civil en los diferentes barrios de la ciudad no tuvo la masiva concurrencia de otros debates electorales lo que deja al desnudo la poca participación ciudadana en las decisiones trascendentales que buscan un futuro a la Nación.

Si bien la Consulta Popular Anticorrupción constituye en un ejercicio novedoso en el país ya que se recurre al constituyente primario para conocer su opinión favorable o en contra a siete preguntas específicas, no caló lo suficiente en la comunidad que prefirió quedarse en casa o irse a la playa.

HOY DIARIO DEL MAGDALENA realizó un recorrido por algunos puntos y pudo constatar la baja participación de la ciudadanía, aunque debe reconocerse que los adultos mayores y las personas en condición de discapacidad dieron ejemplo de responsabilidad en el proceso democrático registrado este domingo.

En la IED Normal Superior San Pedro Alejandrino el proceso de elecciones transcurrió sin contratiempos ni aglomeraciones. Personal adscrito a la Policía Metropolitana así como los trabajadores de la Registraduría Nacional del Estado Civil estuvieron atentos a brindar la asesoría a las personas respecto a la mesa exacta donde debían votar.

Los salones de la primera planta así como el paraninfo de la institución acogieron a los jurados, la mayoría docentes, quienes llegaron puntuales a cumplir su misión. El proceso fluyó tranquilo, reposado y en orden, precisamente porque no hubo una masiva asistencia de votantes.

Es de resaltar la positiva participación de los adultos mayores y algunas personas que a pesar de su condición en situación de discapacidad, llegaron a cumplirle a la democracia. Con sus bastones, caminadores o sillas de rueda acudieron para ejercer su derecho al voto, algo digno de imitar por parte de los jóvenes que una vez más demostraron su apatía hacia las elecciones.

William Enrique Brito Arévalo quien votó en una mesa instalada en el paraninfo del IED Normal Superior San Pedro Alejandrino, expresó su complacencia por haber participado en la Consulta Anticorrupción y se mostró muy optimista de alcanzar el umbral. ‘‘La corrupción nos cuesta a los colombianos entre 50 y 54 billones de pesos anuales, dinero suficiente con el cual se podría acabar con la pobreza en Colombia, dando además educación gratuita y de calidad desde primaria hasta los estudios superiores en la universidad, mejorando también todo lo concerniente al saneamiento básico’’, recalcó.

Fue categórico al manifestar que Colombia es el primer país latinoamericano que realiza una Consulta Popular Anticorrupción sin color político, y con la cual se podría cambiar el rumbo del país e influir de manera muy positiva en el bienestar y futuro de las nuevas generaciones de colombianos.

‘‘Colombia está despertado poco a poco y exige cambios necesarios para el avance del país’’, recalcó William Brito.

A su turno Pedro Correa, quien también votó siete veces si en la Consulta Anticorrupción, afirmó que su participación obedeció a un rechazo a la corrupción que no permite el progreso del país. ‘‘Yo llevo varios años viviendo aquí en Santa Marta y la situación acá es terrible. Usted llega con un familiar enfermo a un puesto de salud y lo primero que le entregan es una lista para que salga a comprar los medicamentos porque no los hay. Y lo más grave es que si uno se tarda mucho en traer las medicinas cuando uno regresa no es extraño que le informen que debe ir pero a comprar un ataúd porque ya el paciente ha muerto. Esto es algo inaudito ya que el gobierno envía recursos económicos y no se sabe a dónde van a parar’’, manifestó.

Relató que por esa razón votó para que se reduzca el salario a los 395 congresistas y altos funcionarios del Estado; para que exista cárcel a los corruptos y que se les prohíba volver a contratar con el Estado; que la contratación sea transparente y obligatoria en todo el país; para que los presupuestos públicos sean con participación de la ciudadanía; para que los congresistas rindan cuenta de su asistencia y la votación en las sesiones; para que se hagan públicas las propiedades e ingresos injustificados de los políticos elegidos y que se les extinga el dominio cuan sea necesario y para que permanezcan máximo 3 períodos en las corporaciones públicas y no haya personas atornilladas en el poder.

REINÓ LA SOLEDAD

En otro punto de votación donde reinó la soledad en los pasillos fue en la IED Juan Maiguel de Osuna, que a su entrada y debajo del techo de la institución educativa se encontraban dos perros negros durmiendo.

La concurrencia de los votantes a este sitio fue escasa lo que aburrió a más de un jurado de votación que esperaba una mayor participación ciudadana. Algunas personas adultas que llegaron al sitio a votar se sorprendieron al percatarse de la ausencia y abandono e inclusive afirmaron que si compara a los perros durmientes con los samarios es pura coincidencia.

‘‘A mí me entristece escuchar a la gente cuestionar a los políticos y criticar la corrupción que campea en las instituciones públicas e inclusive privadas y que en una oportunidad histórica como la de hoy se queda en su casa durmiendo, viendo televisión o saliendo a la playa. Por eso estamos así de jodidos, porque en Colombia nos hace falta patriotismo para derrotar a los corruptos de cuello blanco’’, enfatizó un líder cívico de Santa Marta que pidió omitir su identidad.

Por su parte Catalina Gil, miembro de la comunidad Kogui Arsario, se mostró muy feliz de poder participar en la Consulta Anticorrupción la cual calificó como una gran oportunidad de beneficio a los colombianos en general. Dijo que todos los seres humanos necesitan no solo alimentarse sino garantías de salud, educación y las posibilidades de avanzar por un territorio mejor.

‘‘Yo trabajo en el Sena enseñando artesanías y he venido a participar porque quiero un Magdalena más sostenible y con oportunidades para todos’’, indicó la Hermana Mayor, representante de la cultura ancentral.

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