Contradicciones que matan

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Muchos colombianos se preguntan si lo que está sucediendo actualmente entre el gobierno y el partido político en el poder, el Centro Democrático, se trata de un nuevo estilo en el manejo del Estado. ¿Este comportamiento será simplemente una estrategia donde uno es el malo y otro el bueno o viceversa, cuyo objetivo es señalar la independencia entre el presidente Duque y el ex presidente Uribe? Pero las contradicciones entre las dos posturas son tan grandes en temas críticos, que realmente sus consecuencias pueden ser cada vez más negativas para el Gobierno y para su partido. Además, lo complejo es que el costo político va a ser mayor para quien tiene la responsabilidad de dirigir el país, el presidente Duque. Flaco favor le hace Álvaro Uribe, su jefe político. Es decir, estas son contradicciones que matan.

La primera muestra fue la sobre analizada ceremonia del 7 de agosto cuando el bueno fue el presidente Duque y el malo el presidente del Senado, el senador Macías, no solo por lo que dijo sino por el momento en que lo hizo y la forma. Ahora se trata de la propuesta del alza por decreto del salario mínimo que lanzó el jefe del Uribismo, claramente en contravía de la idea del Gobierno que parte de la afirmación de su ministro de Hacienda, totalmente en contravía a la anterior. Parecería que el bueno quería ser el partido y así quedaría mal el Gobierno. La verdad es que con la excepción de aquellos que no se atreven a enfrentar al expresidente Uribe, el país serio consideró que esa propuesta, sin verdadero respaldo en cifras, era un globo con propósitos desconocidos. 

Si este va a ser el estilo, es bueno que quede claro que hoy no es el momento de desconcertar al país y en esto obviamente el mayor responsable es el ex presidente Uribe, pero también el Gobierno que hace ”mutis por el foro”. También esta situación que puede marcar tendencia, como se dice ahora, es culpa de todos y cada uno de nosotros los colombianos que dejamos que el ex presidente Uribe siga manejando la agenda nacional. Una cosa es que los expresidentes pongan a pensar a la Nación sobre temas importantes, como se reconoce lo hacía el ex presidente Alfonso López Michelsen, y otra que el expresidente Uribe genere contradicciones que ponen en aprietos a un Gobierno que apenas empieza a acomodarse. 

No es entendible que el CD ponga a correr a los ministros que se esconden ante la sorpresa de las propuestas que vienen de quien manda en el partido en el poder, como le sucedió a la ministra de trabajo, Alicia Arango cuando la buscaron los medios de comunicación para preguntarle su opinión sobre el alza por decreto del salario mínimo. Otros con más experiencia como el Ministro de Hacienda, sencillamente no se da por enterado.  Es tan absurda la situación que caben preguntas como la siguiente: ¿no será que ante su situación personal el ex presidente está creando olas para distraer a la opinión pública? Si es así, no le hagamos el juego.

*ExMinistra de Estado

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