‘Casa del Buen Vivir’: Alimento y sonrisas para el habitante de calle

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Más de 50 habitantes de calle participaron de una jornada actividad física y alimentación promovida por la Alcaldía de Santa Marta.

En el coliseo de Pescaíto se dieron cita decenas de personas adscritas al programa de atención diurna para el habitante de calle en Santa Marta, el cual se  denomina ‘Casa del Buen Vivir’ y es promovido por la Alcaldía Distrital a través de la Secretaría de Promoción Social, Inclusión y Equidad.

 

Las sonrisas fueron las protagonistas de una jornada de actividad física realizada este 21 de septiembre; donde más allá del ejercicio mismo y la alimentación recibida; es una estrategia para restituir los derechos a estos seres humanos; quienes por su sola apariencia tienden a ser rechazados casi que automáticamente por el común de los ciudadanos.

Desde el mes de agosto entró en funcionamiento este hogar de paso que tiene como sede una casa ubicada en el recuperado sector de ‘El Boro’; un espacio físico que se ha convertido en lugar de encuentro con la espiritualidad y en el cual se sienten parte integral de la sociedad.

“SE SIENTE UNO COMO EN FAMILIA”: EL GUAJI

Uno de los beneficiarios de la atención brindada por la Alcaldía es El Guaji, un habitante de calle de aproximadamente 44 años de edad que se estableció en Santa Marta hace aproximadamente 8 años y hoy encuentra en la ‘Casa del Buen Vivir’, un espacio de aceptación.

“Lo bueno aquí es que estamos bien acogidos, no es como en otras partes que cuando uno llega, todo el mundo pone cara o hacen jeta; por eso aquí nos sentimos como en familia; porque además de una buena atención, nos brindan alimento y recreación, tenemos la posibilidad de jugar fútbol y disfrutar del baile”, expresó El Guaji al término de la actividad.

De esta manera la Alcaldía de Santa Marta busca gestar un cambio profundo en la vida de estas personas, brindándoles atención psicosocial para apartarlos de sus adicciones y los miedos que los llevaron a ese denso túnel de soledad en medio de las concurridas calles de la ciudad; que hoy encuentra en la ‘Casa del Buen Vivir’ una verdadera luz de esperanza.

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