Para qué y por qué tanta solicitud de consenso

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Hoy todos piden consenso, las solicitudes llegan de todos los sectores,  dirigentes políticos, periodistas bogotanos y algunos miembros de nuestra sociedad, evocando la época de Franco en España, cuando por medio de un gran consenso lograron la redacción de la Constitución de 1978 y a través de los pactos de la Moncloa, consiguieron acuerdos políticos, jurídicos y económicos que alcanzaron a encaminar a España por el camino de modernidad, sacándola de ostracismo en que la tenía sumida el resto de Europa.

La Colombia de hoy, en nada se parece a la España de los principios del Siglo XX, sin embargo algunos huérfanos de poder, sobre todo capitalinos, piden un consenso nacional donde todos piensen igual y todos tenga cabida en el gobierno, posición cómoda y practicada por muchos bogotanos, que cuando pierden las elecciones, acuden a estos llamadossupuestamente para resolver los problemas de nuestra sociedad, solo con el propósito de inmiscuirse y entronizarse en el nuevo gobierno y disfrutar de las mieles gubernamentales, tal cual lo han hecho desde la corona.

Con el cuento que el consenso entre  liberales y conservadores para pactar el Frente Nacional, sirvió para pacificar en su época el País, siguen presentando  los consensos como si fueran la panacea.

Esto me hace recordar mi época de estudiante de Derecho, cuando en una reunión privada de unos pocos parlamentarios, a la cual asistí acompañando a un pariente de Valledupar, conocí al Maestro Abelardo Forero Benavides, quien hablando de la corrupción, que en ese momento pululaba en la administración, al responder una pregunta de cuál era el origen de la misma, recuerdo como si fuera hoy, que respondió, palabras más palabra menos, diciendo, desde que firmamos y pusimos en ejecución el Frente Nacional, la clase política comenzó a corromperse, porque hoy todos comen en el mismo plato y se acabó la vigilancia del partido de oposición.

Al consenso del Frente Nacional, le achacan la culpa delo que en esa época se denominó lentejismo, (mermelada actual), de la violencia, de los auxilios parlamentarios, después cupos indicativos, hoy mermelada, de la corrupción contractual, del reparto burocrático, de la falta de control político durante mucho tiempo por parte del Congreso, de la miseria de muchos de nuestros compatriotas que nunca han tenido partidos políticos que los defiendan ante los gobiernos de turno. En fin, si bien el F. N. apaciguo la violencia política de la época, igual generó males muchos peores que aún subsisten. Lo que nos ha llevado a ser uno de los países más desiguales del mundo y sobretodo más inequitativos de nuestro continente.

Una cosa son los acuerdos alrededor de un tema que beneficie la sociedad y otra los consensos generales que tanto reclaman algunos dirigente hoy huérfanos de poder y que solo llevan a la alcahuetería con los gobiernos de turno por no cumplir con lo que manda la democracia, que es, gobernar con una oposición que haga control político.

Los presidente son mandatarios del pueblo, que le entrega ese mandato para que gobierne y ponga en ejecución el programa de gobierno presentado a los electores que votaran por él y si su inscripción fue por un partido político, responden el presidente y su partido por el cumplimiento de este mandato, no es su obligación buscar consensos generales alrededor de lo que debe ser su obligación como mandatario del pueblo.

La democracia es el ejercicio de la controversia ideológica, del gobierno y oposición, de los mandatos del pueblo a sus gobernantes para que gobiernen con las ideas que triunfaron en las elecciones, o como dijo un expresidente gringo es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, o sea no es el gobierno de los consensos.

¿Sabes qué? El presidente Duque triunfó con un programa de gobierno  y a él se debe el primer mandatario, y si quiere un gran consenso que convoque una Constituyente donde converjan todas las ideologías y ahí sí que se produzcan las grandes reformas que necesita Colombia y que nuestro Congreso es incapaz de acometer.

*Catedrático universitario

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