Dentro del A.R.C Buque Gloria

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Portada del libro ‘Buque Escuela A.R.C. Gloria: 50 años’, con textos de Adriana Llano Restrepo y fotografías de Andrés Mauricio López.

Son dos las misiones las que ha tenido, desde su llegada a la Armada Nacional, el A.R.C Gloria. Por un lado, ser el buque escuela para la preparación de los cadetes de la Armada y, por el otro, ser el embajador colombiano en los mares.

 

Su medio siglo de labores no podía pasar desapercibido, por lo que ahora se edita un libro de lujo, por parte de Villegas Editores, ‘Buque Escuela A.R.C. Gloria: 50 años’, con textos de Adriana Llano Restrepo y fotografías de Andrés Mauricio López.

Partiendo del anecdótico y ya remoto episodio de su origen, que culminaría con el decreto que autorizó su compra en 1966; pasando por las etapas de construcción en los astilleros españoles escogidos para ello, que incluye la curiosa crónica de su esperado y feliz arribo a Cartagena de Indias en noviembre de 1968.

El libro incluye las muchas travesías emprendidas desde entonces, nunca exentas de riesgos y aventuras, hasta llegar a la grata celebración este año de su medio siglo de existencia.

Apoyado en testimonios de quienes lo han dirigido y acompañado, de quienes en él se han formado y aprendido a ser marinos, esta relación de hechos permite ver porqué el velero Gloria, único en su clase de la Armada colombiana, es un símbolo más del país, como la bandera, el himno o el escudo.

Es que el Gloria, expresión viva de la diplomacia naval, es todo un decano embajador y majestuoso emisario en el océano y los puertos donde atraca.

Es una oportunidad para saber también acerca de esa parte íntima y humana de quienes allí pasan buena parte de sus vidas: historias, recuerdos, añoranza, conmovedoras, divertidas y no en pocos casos asombrosas.

El Buque Escuela A.R.C Gloria, declarado desde 2005 bien de interés cultural, se ha ganado un puesto destacado en la historia de Colombia.

“Adentrarse en este libro es saborear la vida marinera de Colombia en su máxima expresión, es sentir el contacto directo con el mar y con la inmensidad, es arte e inspiración; es fotografía, es reflejo de muchas generaciones, pero quizá lo más importante es palpar el amor que despierta el Gloria para los colombianos”, como lo expresó el Almirante Ernesto Durán González, comandante de la Armada Nacional de Colombiana en su texto introductorio. /[email protected]

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